Los veganos no sólo se preocupan por su dieta. Además de alejar los productos de origen animal de sus bocas, tampoco participan en actividades que implican el uso de éstos -como los zoológicos, los circos o las excursiones a lomos de elefantes- ni los utilizan para vestirse o calzarse.

Moda sin sufrimiento

Porque las prendas de piel -de visón, zorro o chinchillas-, cuero -de vacas, cerdos, ovejas, cabras e incluso perros y gatos en algunas partes del mundo, ante -de alce-, plumas -arrancadas de gansos y patos vivos-, seda -de gusanos cocidos al vapor o gaseados vivos- y lana -los esquiladores a menudo causan dolor y heridas a las ovejas- provienen de la explotación animal. Es muy fácil encontrar rastros de estos materiales en ropa, calzado y complementos, así que para evitar su uso hay que leer atentamente las etiquetas o ir directamente a tiendas veganas.

Vestir vegano significa rechazar materiales de origen animal como la piel, la lana, las plumas y la seda y, hoy en día, es muy fácil encontrar materiales alternativos a todos ellos. Existen no obstante materiales de origen animal más complicados de reconocer a simple vista, como es el caso del pegamento que se utiliza en el calzado y que, en muchos casos, contienen derivados animales. Por este motivo recomiendo apoyar marcas veganas que, idealmente, cuenten con la certificación PETA que garantiza que las prendas son libres de materiales de origen animal”, explica a Bueno y Vegano Salma Ahmad, la creadora del blog de moda y lifestyle Fashion By Compassion con el que busca concienciar sobre el impacto que nuestras decisiones de compra tienen para los animales, las personas y el medio ambiente.

Ser vegano significa rechazar materiales de origen animal como la piel, la lana, las plumas y la seda

En los últimos años algunas diseñadoras, como Stella McCartney y Vivienne Westwood, han apostado por el veganismo. En 2013, la marca estadounidense Vaute Couture hizo historia en la Fashion Week de Nueva York al presentar por primera vez en las pasarelas una colección 100% vegana. Seis años más tarde se celebraba en Los Ángeles la Primera Semana de la Moda Vegana bajo el lema Cruelty-free is the new luxury.

La moda vegana llega poco a poco también a España. “Existe todavía mucho desconocimiento sobre lo que es la moda vegana y el veganismo en general. Las personas no son todavía conscientes del sufrimiento detrás de ciertas prendas y, además, existe la falsa creencia de que la moda vegana no tiene diseños bonitos y actuales”, explica Salma.

“No fue hasta que di el paso al veganismo que comencé a ser consciente del impacto de mis elecciones y a adaptar todos los aspectos de mi vida a este nuevo estilo de vida. Empecé entonces a preguntar por opciones de moda vegana en las tiendas de a pie de Barcelona, pero nadie sabía lo que era y solo un par de tiendas tenían calzado de Mireia Playà que es la primera marca vegana que conocí. Después de eso, me propuse encontrar marcas de moda vegana que al mismo tiempo fueran respetuosas con sus trabajadores y el medio ambiente, y quise compartir esta información para ayudar a otros”, explica Salma.

Junto con los zapatos de Mireia Playà, en España también contamos con marcas de ropa vegana como Pepa Loves, La bella Solera, Owltree, Nectar; de zapatos como Slowers, By Blanch, Flamingos; y de complementos como Xiana Shop.

Moda sin sufrimiento

Una oferta variada de marcas -todas veganas, eso sí- es lo que encontrarás en Amapola Vegan Shop, una tienda que abrió sus puertas hace 11 años en el barrio barcelonés de Gràcia. “Fue fruto de mi camino hacia el veganismo: empecé a darme cuenta de lo difícil que resultaba vestir vegano y de calidad porque apenas había oferta”, explica Raquel Passola, su propietaria, quien se dio cuenta de los engaños de la sociedad y de cómo la forma de vida que había aprendido conllevaba en su mayor parte sufrimiento animal.

En Amapola Vegan Shop puedes encontrar ropa, calzado y accesorios como bolsos, monederos, bufandas o cinturones. “Ninguno de nuestros productos contiene piel, lana, plumas o seda, todo se ha fabricado de forma ética y sostenible con materiales de calidad, ya sean microfibras, reciclados o fibras naturales (algodón, cáñamo, piñatex, etc..)”, detalla Raquel.

“Estos años han sido tan duros como gratificantes. Abrir Amapola Vegan Shop implicó las dificultades de emprender un negocio sumado a un concepto que no era conocido, así que la tienda ha formado parte de un activismo indirecto donde hemos dado a conocer la forma de vida vegana. Así como al principio había mucho desconocimiento sobre el concepto veganismo, ahora ya es un valor añadido”, añade.

Raquel está convencida de que “la moda vegana va a seguir creciendo sin prisas, pero sin pausa, y lo va a hacer para quedarse”. La verdad es que cada vez es más sencillo conseguir zapatos, ropa y accesorios veganos. “Ha habido una explosión en el último año. Por supuesto, no puede competir con la moda convencional en cuanto a oferta y volumen, pero ésta no será nunca la idea: las marcas y las tiendas veganas creemos en una industria de la moda más ética y sostenible y para ello hay que huir de la locura de las temporadas, de las rebajas permanentes o del consumismo sin sentido. Buscamos un producto final bien producido y atemporal, con un precio ajustado a la realidad de su producción ética”, afirma Raquel.

En la misma línea, se mueve Salma: “La industria del fast fashion no es ética para con las personas, además de ser una de las más contaminantes y contribuyentes a la creación de residuos que acaban apilados en vertederos de países en vías de desarrollo. Por eso, comprar aquello que realmente necesitamos y nos encante, escogiendo calidad por encima de cantidad y estilo por encima de tendencias, es para mí indispensable para contribuir a cuidar de nuestro planeta”.

La explotación animal suele ir acompañada de explotación también humana

La industria textil, una de las más globalizadas, es insostenible: está en pocas manos, explota a sus trabajadores -en su mayoría mujeres jóvenes de países del norte y centro de África y del sudeste asiático- y daña el medio ambiente.

En los años 90, las principales empresas de la moda, que consiguen abultados beneficios, iniciaron a proveerse de ropa y calzado hecho en precarias condiciones en países en vías de desarrollo a cambio de pocos euros. Prendas que después venden en el mercado occidental con un abultado margen de beneficio.

En el año 2013, el mundo se conmovió con motivo de la tragedia del Rana Plaza. Con el derrumbe de este edificio, situado en la periferia de Dacca, capital de Bangladesh, más de 1.000 personas perdieron su vida y casi 2.000 resultaron heridas: mujeres que, en condiciones infrahumanas, trabajaban para firmas de moda internacionales como Benetton, Walmart, Mango, Inditex, El Corte Inglés o Primark, entre otras. Por un tiempo, la industria textil estuvo en el punto de mira de la opinión pública. Y desde entonces somos más conscientes de lo que hay detrás de la industria textil. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer.

La explotación animal suele ir acompañada de explotación también humana. Y aunque la moda vegana no es sinónimo de moda ética, aquella que se ha confeccionado de manera sostenible, van en cierta manera de la mano. Con nuestras decisiones de compra podemos optar por una moda sin sufrimiento.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger, www.paladarvegano.blog  |  www.viajesveganos.com

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