El concepto de lujo ha experimentado una transformación radical en las últimas décadas. Hasta hace no tanto, el valor de un producto de alta gama se medía por aspectos como la exclusividad, la artesanía y uso de materiales tradicionales como el cuero o las pieles. Sin embargo, ahora los consumidores de este sector, están comenzando a priorizar la sostenibilidad, la ética y la innovación. Según un informe de Bain & Company, el 60% de los compradores de lujo consideran que la responsabilidad ambiental y social es un factor clave en sus decisiones de compra. Un cambio muy positivo que refleja el auge del “consumo consciente”, donde los valores personales influyen más que el estatus.

Cueros vegetales
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La industria del cuero animal está cada vez peor considerada debido a su impacto en el bienestar animal y el medioambiente. Según la FAO, la ganadería es responsable del 14,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y la producción de cuero contribuye a la deforestación, especialmente en la Amazonia. Además, el proceso de curtido utiliza químicos tóxicos como el cromo, que contamina el agua y perjudica la salud de los trabajadores.

Ante esto, las alternativas veganas emergen como una gran alternativa. Además de evitar el sufrimiento animal, también se reduce la huella de carbono. Marcas como Stella McCartney llevan años demostrando que el lujo y la sostenibilidad pueden coexistir, abriendo camino para una nueva generación de materiales innovadores.

La creatividad en el desarrollo de materiales veganos ha alcanzado niveles sorprendentes. El Piñatex, por ejemplo, se elabora con fibras de hoja de piña, ofrece una textura muy similar al cuero tradicional y ya ha sido adoptado por marcas como Hugo Boss. Por otro lado, también se puede fabricar cuero de manzana, un derivado de los residuos de la industria zumera, con el que se elabora un material resistente y muy suave.

El 60% de los compradores de lujo consideran que la responsabilidad ambiental y social es un factor clave en sus decisiones de compra

Otro de los avances más prometedores es el Mylo, un material creado a partir de micelio de hongos por la empresa Bolt Threads. Su flexibilidad y durabilidad lo han convertido en una de las opciones favoritas de gigantes como Adidas y Lululemon. Por su parte, Hermès, una de las marcas más tradicionales del sector, sorprendió al mundo al lanzar un bolso fabricado con Sylvania, un cuero vegano desarrollado por Mycoworks también a partir de hongos. Otra alternativa novedosa, es el cuero de uva que elabora la empresa italiana Vegea, utilizando los desechos de la producción vinícola.

La biotecnología está revolucionando la moda de lujo

Bolt Threads no solo creó el Mylo, sino que también desarrolló Microsilk™, una seda sintética inspirada en la tela de araña, que ofrece la misma resistencia y brillo sin dañar a ningún animal.

Otra innovación interesante proviene de VitroLabs, que cultiva cuero real en laboratorio a partir de células animales. Empresas como Kering, dueña de Gucci y Balenciaga, ya han invertido en esta tecnología, que con el tiempo conseguirá redefinir la industria de la moda de lujo.

La industria del cuero animal está cada vez peor considerada debido a su impacto en el bienestar animal y el medioambiente

El giro de las grandes marcas hacia materiales veganos no es casual. Según un estudio de McKinsey, el 67% de los consumidores millennials y Gen Z prefieren marcas alineadas con sus valores éticos. Gucci, por ejemplo, eliminó las pieles de su colección en 2017 y ahora estudia alternativas como el Demetra, un material vegano desarrollado internamente.

Balenciaga, bajo la dirección creativa de Demna Gvasalia, ha incorporado el cuero vegano en sus diseños, para atraer a una audiencia más joven y preocupada. Se trata de decisiones que responden a la demanda de un mercado cada vez más consciente; pero al mismo tiempo estas firmas refuerzan su imagen como líderes en innovación y responsabilidad medioambiental.

Cuero Vegano
Cuero Vegano

A pesar de los avances, el lujo vegano debe superar ciertos obstáculos

La escalabilidad y los elevados precios de producción aún son barreras para algunas tecnologías, como el cuero cultivado en laboratorio. Además, algunos consumidores aún perciben los materiales veganos como menos duraderos o exclusivos que los tradicionales.

Sin embargo, las oportunidades son enormes. Según un informe de Grand View Research, el mercado de cuero vegano crecerá un 49,9% anual hasta 2030. A medida que mejore la tecnología y aumente la conciencia ecológica, el lujo vegano podría convertirse en la norma, no en la excepción.

Y mientras tanto, ¿qué pasa con las pieles?

La industria de las pieles, que durante años y generaciones ha sido símbolo máximo de estatus y opulencia en el mundo de la moda, enfrenta en la última década un declive sin precedentes. Lo que antes era un mercado boyante, con pasarelas y escaparates repletos de abrigos de visón o zorro, hoy se reduce a un nicho cada vez más cuestionado por cambios legislativos, presión social y una transformación radical en valores del consumidor de lujo. Además del factor ético, el impacto ambiental ha sido clave. La cría de animales para pieles es una industria altamente contaminante: requiere grandes cantidades de agua, energía y químicos para el curtido, y genera toneladas de desechos orgánicos. Un estudio de CE Delft reveló que el impacto climático de un abrigo de visón es cinco veces mayor que el de uno fabricado con materiales sintéticos.

A las grandes marcas de lujo también les está afectado esta presión, y muchas firmas están tomando distancia. Gucci, Versace, Prada, Armani, Chanel y Burberry eliminaron las pieles de sus colecciones en los últimos años. Michael Kors y Jimmy Choo, antes grandes consumidores, también se sumaron a la tendencia tras ser adquiridos por Capri Holdings, que en 2018 anunció su compromiso fur-free. Incluso la semana de la moda de Copenhague las prohibió en 2022, consolidando su imagen como capital de la sostenibilidad.

A pesar de este panorama, la industria peletera, lamentablemente, no ha desaparecido. Firmas como Fendi, Valentino y Dolce & Gabbana siguen utilizando pieles en algunas colecciones, bajo el argumento de que se trata de tradición y artesanía. Países como Rusia, China y Polonia mantienen granjas activas, y en mercados como Corea del Sur o Dubái aún hay demanda entre clientes tradicionales.

Gucci, Versace, Prada, Armani, Chanel y Burberry eliminaron las pieles de sus colecciones en los últimos años

Sin embargo, incluso estos bastiones muestran grietas. Prueba de ello es la aparición de alternativas de lujo como peluche vegano, hecho a partir de fibras biodegradables que imitan la suavidad del visón. También han surgido proyectos como BioFluff, una startup que crea “pieles” a partir de plantas. Este tipo de alternativas están conquistando poco a poco a diseñadores escépticos. La propia Federación Internacional de la Piel, que defendió durante décadas el sector, ahora promueve etiquetas de “origen ético”, en un intento desesperado de adaptarse a la nueva realidad.

Pero los datos no mienten: el mercado mundial de pieles pasó de valer 40 mil millones en 2013 a menos de 15 mil millones en 2023, según Statista. Aunque resiste en círculos minoritarios, su caída parece irreversible. Las nuevas generaciones prefieren materiales innovadores, ecológicos y cruelty-free y hasta las casas más conservadoras del lujo evitan asociarse con una práctica cada vez más impopular.

El lujo ya no se trata solo de ostentación, sino de responsabilidad. Las grandes marcas del sector están liderando un cambio hacia una industria más ética y sostenible, y con el avance de la biotecnología y el creciente apoyo de los consumidores, el futuro del lujo será vegano.

¿Seguirá el low cost y prêt-à-porter la tendencia vegana del lujo? El lujo marca el camino, pero el fast fashion tiene sus propias reglas.

Autora: Noemí Alba, Activista por los derechos de los animales

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