En 2013, el colapso del edificio que albergaba un taller de confección textil en Bangladesh removió conciencias y llamó a la reflexión: el bloque se desplomó con miles de trabajadoras en su interior y provocó la muerte de 1.134 personas y cerca de 2.500 heridos.

Ropa sin sangre ropa vegana

A raíz de esta catástrofe, muchas personas empezaron a fijarse en las etiquetas de la ropa y empezaron a cuestionar el verdadero significado de términos como low cost o made in... Muchas de las prendas que guardamos en nuestros armarios proceden de talleres donde se trabaja en las condiciones de aquel deteriorado edificio que se derrumbó… y además, tras sus etiquetas también se oculta maltrato animal.

Nuestra ropa debe estar libre de explotación animal

Tras aquella tragedia, el cineasta Andrew Morgan presentó True Cost (2015): un documental que muestra las entrañas del mundo de la moda y la situación precaria de los miles de personas que lo sostienen, los trabajadores en los campos de algodón, los insalubres talleres, hasta el lado oscuro del mundo del lujo.

Otra interesante iniciativa fue llevada a cabo por el sociólogo Albert Sales: Guía para vestir sin trabajo esclavo. Una publicación que vio la luz gracias a la colaboración de 256 mecenas, los cuales colaboraron en el primer proyecto de financiación colectiva de la Campaña Ropa Limpia. Una campaña formada por una red internacional de oenegés, sindicatos y organizaciones de consumidores que denuncian las malas condiciones laborales que sufren las obreras del textil. Para más información se puede visitar el web: setem.org/ropalimpia.org

La problemática relacionada con las injusticias acarreadas por la industria de la vestimenta es muy extensa, sin embargo, es cierto que existen multitud de alternativas cercanas que tienen como prioridad las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible, pero en muchas ocasiones los animales quedan en el olvido. Si queremos vestir de forma ética deberíamos tener en cuenta a los animales: otros seres vivos y sintientes doblemente damnificados por estas injusticias.

Cada vez que adquirimos un artículo de piel, estamos avalando el sufrimiento al que son sometidos los animales

Muchas personas creen que las vacas son sacrificadas por la industria alimentaria y que el cuero es solo una industria de aprovechamiento, pero la realidad es otra, la demanda de cuero es tan alta que ha devenido una industria que se sostiene por si sola. Otro ejemplo es la lana, que aunque no exigía la muerte de las ovejas, cuando su producción baja, son enviadas al matadero en deplorables condiciones.

Si no queremos que nuestra causa resulte incompleta, nuestra ropa también debe estar libre de explotación animal, así no sólo ayudaremos a los animales, también a los trabajadores que se intoxican en los talleres de curtido y debido a los vertidos tóxicos que terminan contaminando ecosistemas acuáticos.

Las marcas de ropa vegana suelen ser pequeños negocios, con grandes ideales y pasión por la moda, las cuales quieren aportar su grano de arena a la causa. Existen diversas tiendas de ropa vegana (algunas online). En Barcelona, “Amapola vegan shop” es el paradigma de moda ética, pues su selección de marcas está libre de toda explotación. Podemos encontrar zapatos muy elegantes y cómodos elaborados con lorica (fibra vegetal), corcho, piel de piña tropical, el llamado cuero de hoja de teca, de hoja de té o el cuero de champiñones, todos ellos buenos sustitutos del cuero animal, o ropa de algodón ecológico con encerado vegetal o papel washi.

Autora: Helena Escoda Casas, Activista por los derechos de los Animales

Bueno y Vegano, tu mensual 100% vegano
Publicado en Bueno y Vegano Febrero 2019

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here