El veganismo está en auge. Los alimentos sin ingredientes de origen animal ganan adeptos: aumenta la demanda y la oferta. Pero ser vegano no se circunscribe únicamente a la alimentación. Los veganos también rechazan materiales de origen animal como puede ser la piel, la lana, las plumas y la seda para vestirse. Y, sin embargo, la industria de la moda vegana va rezagada con respecto a la alimentación.

El impulso que necesita la moda vegana para ser una tendencia

Si bien, actualmente, la industria textil puede reemplazar los materiales animales con alternativas veganas sin tener consecuencias en sus ventas y en la estética de los productos, esto no ocurre. Porque las grandes firmas textiles, que determinan qué se produce, dónde y por quién, todavía no son receptivas al veganismo.

“Hasta que las grandes firmas de moda no se tomen en serio el reemplazo de cuero y piel animal, y que la gente realmente empiece a ser más consciente del impacto que tiene a nivel medioambiental y ético, la moda vegana no va a ser realmente una tendencia. Hacen falta alternativas reales de estas marcas porque son ellas las que mueven más. Sin duda, ver cómo algunas grandes marcas han dejado de utilizar pieles de animales es un paso enorme, pero falta más implicación”, afirma Lili Olivares, fundadora de Vegan Expedition, una marca de accesorios artesanos y veganos, hechos de forma ética en un pequeño taller de comercio justo en Antigua Guatemala.

En los últimos años, algunas marcas de moda de lujo, como Gucci y Versace, se han comprometido a no utilizar pieles en sus pasarelas. Y en 2013, la marca estadounidense Vaute Couture hizo historia en la Fashion Week de Nueva York al presentar por primera vez en las pasarelas una colección 100% vegana. Seis años más tarde se celebraba en Los Ángeles la Primera Semana de la Moda Vegana bajo el lema Cruelty-free is the new luxury.

De momento, son las marcas más pequeñas las que ya nacen enfocadas en las tendencias sociales más responsables como veganismo y sostenibilidad

A diferencia de las grandes marcas, los minoristas sí que se están sumando al movimiento de la moda vegana ante la creciente demanda de la población. En Reino Unido, los minoristas quieren ofrecer a sus clientes la garantía de que cualquier producto vegano se pueda comprar con confianza. No es tan sencillo como puede parecer. Porque un vegano no solo descarta el uso de cuero, lana y seda, sino también muchos pegamentos, pigmentos y tintes de origen animal escondidos en lugares inesperados. Un sello podría facilitar la elección, pero no existe ninguno estandarizado con éxito internacionalmente. PETA tiene su Peta Approved Vegan Logo y The Vegan Society, The Vegan Trademark.

Ante tal escenario, el organismo de comercio minorista del Reino Unido, British Retail Consortium, ha publicado una Guía sobre Veganismo en la Moda que establece pautas para tiendas y marcas. Esta incluye una serie de preguntas que deben hacer a los proveedores durante el proceso de abastecimiento, controles internos y una lista completa de todas las fibras y materiales derivados de animales.

El número de veganos en Reino Unido se ha duplicado entre 2015 y 2019, informa el documento, y esos consumidores esperan que sus compras de ropa y calzado estén claramente etiquetadas. «Los consumidores que desean comprar productos veganos buscan garantías en forma de certificación, etiquetado o registro», detalla la guía.

“Está cambiando muchísimo el tipo de compra que hace la gente y la industria en general, ya sea de calzado o moda, debe adaptarse a esa compra por valores que se hace en la actualidad. Con los avances que hay hoy en día se puede hacer calzado vegano tan bueno o mejor que calzado utilizando animales, la gente lo sabe”, explica Jorge López, fundador y CEO de Beflamboyant, una empresa de zapatillas veganas, sostenibles y unisex hechas a mano en Portugal.

Moda vegana y sostenible

“La industria textil está cambiando y a mejor. Hace 12 años que me hice vegana y en ese momento era muy complicado encontrar algo vegano, sobre todo en accesorios y zapatos. La moda vegana también ha evolucionado, como la alimentación, y hay muchísima oferta de marcas veganas”, nos cuenta Olivares, quien añade: “La primera moda vegana que nació era muy made in china, de muy mala calidad, de plásticos y polipieles… de la que no se sabía dónde había sido producida ni en qué condiciones. Ahora cada vez más se está asociando vegano a sostenible, producción ética y materiales sostenibles de calidad. Este es el camino. Es lo que siempre me había faltado y por lo que me lancé con mi propia marca: no se entiende una moda vegana sin ser una moda sostenible. Además, la moda vegana ganará más adeptos si ven que es más sostenible”.

Así, desde el año 2017, con Vegan Expedition propone una colección limitada -no producen en masa- de productos artesanales, veganos y éticos, dirigido a mujeres (veganas o no) que quieran vivir de una forma más consciente en un mundo mejor.

Otra empresa vegana y sostenible es la de Beflamboyant, puesto que crean sus zapatillas con materiales reciclados y sostenibles, y por supuesto veganos. Están hechas a mano fabricadas bajo condiciones laborales dignas y utilizan un packaging cero residuos y libre de plásticos. “Existen materiales reciclados tan buenos como los que no lo son. Con lo cual optar por algo de nueva fabricación y contaminante o poco amigable con el medio ambiente, pudiendo optar por opciones recicladas o con fabricación libre de químicos o cero emisiones de CO2 cada vez tiene menos sentido, igual que utilizar animales. Ya existen muchos residuos en el planeta como para generar más, podemos aprovecharlos y crear cosas nuevas”, afirma López.

El impulso que necesita la moda vegana para ser una tendencia

Una de las claves del futuro de la moda sostenible y vegana pasa por reutilizar materiales en desuso para crear otros nuevos mediante el upcycling, también conocido como supra-reciclaje o reciclaje creativo. Es una manera de dar una segunda vida a tejidos en perfectas condiciones. Es lo que hace Olivares con sus accesorios: utilizan huipilis, unas blusas mayas tejidas en telar de cintura durante de 3 a 6 meses, usados, y les dan una nueva forma en bolsos y neceseres. También utilizan otras telas mayas hechas en telar de pie, tintes naturales, ante vegano y poliéster reciclado.

La mayor parte de la ciudadanía desconoce qué hay detrás del pantalón, vestido o camiseta que lleva porque la transparencia en la trazabilidad de los productos y la sostenibilidad tampoco están en los planes estratégicos de las grandes empresas de la industria textil. Parecía que podía haber un antes y un después de la tragedia del Rana Plaza en Bangladesh, un accidente que tuvo lugar el 24 de abril de 2013 y en el que murieron más de mil personas y casi dos mil resultaron heridas: mujeres en su mayoría que en condiciones infrahumanas trabajaban para firmas de moda internacionales como Mango, El Corte Inglés, Primark, Benetton o Walmart, entre otras. No obstante, los supuestos esfuerzos iniciados después del suceso apenas han cambiado el funcionamiento del sector.

De momento, son las marcas más pequeñas las que ya nacen enfocadas en las tendencias sociales más responsables como veganismo y sostenibilidad. Es hora de que los veganos y las personas más concienciadas sobre la importancia de cuidar nuestro planeta lideren el cambio hacia una moda más ética, libre del sufrimiento de cualquier animal, incluido el ser humano.

Autora: Cristina Fernández, Periodista, Vegana y Viajera.

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