Tras pasar su entera vida en una granja, todo animal que se cría con el propósito de ser consumido por seres humanos acaba en un matadero. Pero, entre tanto sufrimiento, pocas personas se fijan en el paso intermedio entre la granja y la muerte: el transporte.

turkeys in cages
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Cada uno de nosotros, viajando, habrá tenido la ocasión de observar, incluso por un instante, camiones con pequeñas rendijas entre las que se vislumbran animales. No los vemos con claridad, pero hay decenas de animales hacinados en condiciones deplorables. Cabe destacar que el transporte de animales no solo se produce de la granja al matadero, ya que, los animales pueden vivir varios viajes a lo largo de sus vidas, por ejemplo, entre explotaciones y centros para reproducirse.

Cuando los viajes conllevan muchos kilómetros se utilizan también barcos, trenes y aviones. Los barcos y los trenes son casi siempre una alternativa más económica al avión. Los terceros son utilizados cuando se requiere rapidez y principalmente para transportar a animales de compañía, de rescate y para las criaturas destinadas a zoológicos o investigaciones científicas. Cuanto más largo es el viaje, mayor es el estrés, el sufrimiento y los riesgos para la salud de los animales.

La Unión Europea (UE) es el principal exportador mundial de animales vivos. La mayor parte de este comercio entre los estados miembros se realiza por carretera y representa el 70% en términos de peso y el 65% en términos de valor de mercado. En las exportaciones fuera de la UE, la mayor parte del transporte se realiza por mar (63%), aunque en términos de valor de mercado, se distribuye por igual entre los diferentes modos de transporte, según datos de la UE.

Se trata de un tema complicado, donde están en juego sensibilidades políticas diferentes y grandes intereses económicos

“Entre 2017 y 2021, el transporte transfronterizo de animales consistió en un 86% de movimientos dentro de la Unión Europea (UE), un 13,5% de exportaciones fuera y un 0,5% de importaciones procedentes de terceros países. Se transportaron 1.600 millones de animales vivos entre estados miembros y hacia o desde países no pertenecientes a la UE”, recoge el estudio Transporte de animales vivos en la UE: retos y oportunidades. Hablamos de aves de corral, cerdos, vacas, ovejas, cabras y caballos.

En la UE, el transporte animal está regulado desde 1977. Como en cualquier affaire, hay una multitud de normas y organismos regulatorios: el principal es la Comisión Europea, pero también participa la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Parlamento Europeo. La legislación clave es el Reglamento (CE) Nº 1/2005 del Consejo sobre la protección de los animales durante el transporte y las operaciones conexas, que destaca la necesidad de proteger y preservar el bienestar de los animales durante el transporte, tanto en términos de movilidad como en temas de comida, agua e higiene. Todo bien, entonces, ¿no? El legislador ha diseñado una estructura regulatoria extensiva y los animales están bien cuidados. Pero esto es solo la teoría.

En la práctica, sin embargo, no siempre es así. Por un lado, porque una cosa es la ley propuesta por la UE y otra la aplicación que hagan de la misma los estados miembros, cada uno la suya, responsables también de hacer las inspecciones y establecer medidas coercitivas. Y, por otro, porque respetar la norma europea puede resultar un engorro administrativo costoso e innecesario para las empresas del sector, que buscan artimañas para saltarse la ley, especialmente las empresas con poca sensibilidad hacia los animales, que desgraciadamente no son pocas.

Estamos hablando de un sector que factura muchísimo dinero, tanto que no para ni durante las guerras. Actualmente, se siguen exportando vacas y ovejas al puerto de Haifa, en Israel, desde estados miembros como Irlanda, Rumanía, Croacia, Eslovenia, Hungría y Lituania. “Su sufrimiento se magnifica al llegar a Israel, ya que, desde el puerto de Haifa hasta las granjas de cuarentena y engorde circundantes, se enfrentan diariamente a bombardeos de cohetes y a las sirenas de los ataques aéreos”, tal como denuncia la ONG Eurogroup for Animals.

Toy truck
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En los últimos años, el número de empresas del sector ha disminuido, y las que han sobrevivido han ampliado su tamaño y concentrado en territorios muy concretos.

Según el informe de la Comisión Europea Fitness check of EU animal welfare legislation los principales impulsores del transporte animal son los factores económicos: “Los operadores explotan las diferencias en los costes de producción y sacrificio entre los estados miembros para reducir los costes y maximizar los ingresos”. Esta diferencia se debe a que, en los últimos 70 años, algunos territorios de la UE han alcanzado un alto grado de especialización en la producción animal intensiva, y otros, en la producción de cultivos, según el estudio The future of the livestock sector. En otras palabras, hay territorios en la UE donde cuesta menos criar ciertos tipos de animales y otros en los que cuesta menos matarlos, a pesar de tener que transportarlos. Además, hay países miembros de la UE en los que la legislación es más flexible en términos de bienestar animal.

Estamos ante un “oxímoron legislativo-productivo”: por un lado, el transporte animal es una actividad que se debería reducir al mínimo, tanto en número de animales como de kilómetros recorridos, y, por otro, en el sector pasa exactamente lo contrario por razones económicas sin tener en consideración el dolor y el sufrimiento de los animales.

Todo este entramado arriba expuesto describe la situación de empresas que operan dentro de la legalidad. O sea, todo esto excluye los numerosos casos de incumplimientos y abusos que se suceden día tras día con total opacidad.

En España, en 2021, el tema del transporte de animales salió a la palestra con el caso de los barcos Karim Allah y Elbeik que partieron del puerto de Cartagena y del de Tarragona, respectivamente, y estuvieron semanas a la deriva con casi 3.000 animales a bordo en condiciones lamentables. Tras la polémica, el asunto volvió al silencio. Sin embargo, España tiene un papel muy destacado en la exportación animal, especialmente en bovinos, ovinos y aves. Los principales destinos son Marruecos y países de Oriente Medio como Libia, Líbano, Arabia Saudí, Egipto y Jordania, según datos facilitados por el Ministerio de Agricultura.

España tiene un papel muy destacado en la exportación animal, especialmente en bovinos, ovinos y aves

¿Hay luz al final de este túnel del terror? En los últimos años, los ciudadanos de la UE están cada vez más preocupados por el bienestar animal, y ha habido muchísimas denuncias por parte de asociaciones animalistas y no gubernamentales sobre las malas condiciones que tienen los animales durante el transporte. Todo ello ha suscitado dudas sobre la eficacia de las normas de la UE, pero, sobre todo, ha abierto los ojos sobre la necesidad real de que el transporte de animales vivos durante grandes distancias o largos períodos sea justificado, social y moralmente.

La Comisión Europea está ahora mismo revisando la legislación sobre el transporte de animales para establecer regulaciones más estrictas; pero como siempre, y como se ha visto, se trata de un tema complicado, donde están en juego sensibilidades políticas diferentes y grandes intereses económicos. La solución real llegaría con su eliminación y, para ello, sería fundamental acabar con el consumo de productos de origen animal, resolviendo el problema desde la base: si cesa el consumo de carne, acaba también el transporte de animales vivos o muertos.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger.

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