Esta no es una simple receta de pasta, aunque sea bastante sencilla de preparar. Presenta dos ventajas muy interesantes: por un lado, reducimos la cantidad de grasa que lleva la receta original de pasta con salsa de queso y por otro, usando la pasta de lenteja roja de Sol Natural, la cantidad de proteína es superior a la de la típica pasta de trigo.
Si lo que buscamos es una salsa que nos recuerde al queso siendo vegana vamos a jugar con dos variables, el sabor y la textura.
En cuanto a la primera, necesitamos una salsa sabrosa y con ese punto ligeramente ácido del queso. Para ello la clave será la levadura nutricional. Este producto no tiene nada que ver con la levadura de cerveza. Si lo has probado sabrás a lo que me refiero. La levadura nutricional es un alimento muy rico en proteína, con un agradable y potente sabor. Esta levadura nutricional de Sol Natural, además está enriquecida con B12 y es ecológica. Puedes usarla para acabar y decorar un plato de crema, sopa, enriquecer una ensalada o tu plato de pasta favorito.
Ingredientes (3 raciones)
- 250 gramos de Fusilli de lenteja roja Sol Natural.
- Perejil fresco picado y pimienta recién molida para decorar.
Para la salsa:
- 350 gramos de patata.
- 3 cucharadas de Bio Levadura Nutricional Sol Natural.
- 1/2 cucharadita de sal o al gusto.
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra.
- 1/4 de cucharadita de cebolla en polvo.
- 1/4 de cucharadita de pimienta negra molida.
- 200 ml de bebida vegetal sin endulzar.
- 1 cucharada de zumo de limón.
Si potenciamos el sabor con un toque de zumo de limón, el tándem es perfecto para una salsa deliciosa.
En cuanto a la textura de la salsa, la responsable de hacer la magia es la patata. Un alimento cargado de almidón que una vez cocido y triturado nos aportará densidad y una salsa elástica y muy cremosa. Pero tendremos que tener en cuenta varios trucos. No todas las patatas tienen la misma cantidad de almidón. Evita patatas nuevas que siempre tienen más agua. Variedades como Monalisa, Kennebec, Russet o incluso agria son las que más almidón tienen.
Además de usar la variedad de patata más adecuada, triturarla en el momento justo es casi más importante. Al cocinar la patata, preferiblemente entera y con piel, el almidón gelatiniza, pero si dejamos que la patata se enfríe, este se endurecerá y la salsa quedará grumosa y mucho menos elástica. Así que en cuanto la patata esté cocida deberás triturarla con los ingredientes de la salsa inmediatamente, primero a baja velocidad y al final a potencia máxima. Esto hace que todo el almidón se libere y la textura sea elástica y muy suave.
©Iván Iglesias
Elaboración
- Cuece las patatas como más te guste: puedes pelarlas, cortarlas en trozos y cocerlas en agua con sal (esta forma es más rápida, pero se pierde más almidón en el proceso). O si tienes tiempo, puedes cocerlas con piel, así la salsa quedará más cremosa.
- Cuando las patatas estén cocidas, cuece la pasta en abundante agua hirviendo con sal entre 6 y 8 minutos.
- Prepara la salsa mientras la pasta se cocina. Con la patata aún bien caliente, coloca todos los ingredientes de la salsa juntos en el vaso de la batidora y comienza batiendo a baja velocidad hasta obtener una crema. Cuando no tenga grumos sube la potencia al máximo para que el almidón de la patata se libere todo lo posible a la salsa y así conseguir que quede muy elástica, como si fuera queso fundido.
- Escurre la pasta cuando esté cocida reservando un poquito del agua de cocción por si fuera necesario aligerar la salsa para dejarla a tu gusto. Mezcla la pasta con la salsa y emplata mientras esté bien caliente.
- Decora la pasta con un poco de pimienta negra recién molida, levadura nutricional al gusto y perejil fresco picado.
Autor: Iván Iglesias, Chef y profesor de cocina vegana.
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