Cuando suben las temperaturas y el calor aprieta, no hay nada que apetezca y refresque más que un buen helado. Y si además es casero, fácil y hecho con fruta, mejor que mejor.
Los helados de fruta son una forma excelente y natural de refrescarse, y también una buena alternativa a un helado industrial, que a menudo está lleno de ingredientes que ni siquiera sabríamos pronunciar.

Prepararlos en nuestra propia casa nos permite controlar la calidad de los ingredientes a la vez que nos da la opción de jugar con sabores y texturas muy interesantes.
El mango, por su dulzor natural y su textura cremosa, es una fruta perfecta para este tipo de recetas. Cuando se congela y se tritura, se convierte en una base sedosa que necesita muy poco para transformarse en un helado increíble. El problema de este tipo de helado es que, si no disponemos de una máquina específica para hacer helados, al congelarse la fruta se forman cristales y la consistencia no será demasiado suave.
Por este motivo, siempre que no dispongas de una heladera, añadir leche de coco aportará esa cremosidad extra y si usamos mango congelado a la hora de preparar nuestro helado, los cristales de hielo no se notarán.
Este tipo de helados exprés son una excelente manera de aprovechar fruta madura que tengas en casa, y también una fórmula perfecta para improvisar un postre en pocos minutos, sólo debes tener fruta madura y preparada en tu congelador. Lo mejor es que puedes personalizarlo como más te apetezca: cambiar o añadir más endulzante, añadir especias, mezclar otras frutas o incluso incorporar mermeladas o galleta a la hora de servirlo.
Elaboración
- Comenzaremos por preparar el mango para poder hacer el helado. Si utilizamos mango fresco, es importante que esté maduro ya que así será mucho más dulce. Retirar la piel y la semilla y cortar en dados pequeños, colocar en una bandeja y congelar al menos 4 horas. En caso de no disponer de mango maduro lo mejor será utilizar mango congelado.
- Mientras el mango se congela aprovecharemos para preparar la mermelada de frutos rojos con la que decoraremos el helado.
- Colocar en un cazo los frutos rojos y añadir el azúcar. Cocinar a fuego bajo para que vayan ablandándose. Mantener a fuego bajo removiendo de vez en cuando durante 5 minutos. Poco a poco, conforme el azúcar vaya caramelizándose, se volverá más espesa. Dejar enfriar completamente.
- Cuando el mango esté congelado del todo comenzaremos con el helado. Colocar la leche de coco en el vaso de la batidora, si quieres un helado más cremoso usaremos la parte superior de la leche de coco. Añadir la esencia de vainilla, el sirope de agave y la mitad del mango. Triturar hasta que comience a integrarse, en ese momento añadir el resto del mango congelado y continuar triturando hasta que quede muy cremoso y homogéneo.
- Puedes servir el helado inmediatamente, de esta manera será muy cremoso y suave. Si prefieres una consistencia más firme, coloca el helado en un recipiente hermético y congela otras 2 horas para poder hacer bolas.
Autor: Iván Iglesias, Chef y profesor de cocina vegana.
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