Ultraprocesados: ¡que el entusiasmo por una vida mejor no esconda lo que puede hacerla poco saludable! ¿Qué sustancias de los alimentos veganos pueden considerarse cancerígenas?

Sustancias cancerígenas
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Sustancias consideradas cancerígenas

Todo arranca en las motivaciones por las que tomamos la noble decisión de dejar de comer carne, pescado y alimentos de los animales. Si los motivos se basan en nuestro respeto hacia ellos, o si también unimos motivos económico-ecológicos, puede darse el resultado actual, en el que se termina por comer alimentos veganos de muy dudosa formulación, con aditivos e ingredientes muy poco recomendables.

Dicho de otro modo, cuando la motivación para dejar de comer animales está más relacionada con la alud, la elección de alimentos cambia radicalmente. Este era el caso de la mayoría de personas que, más o menos hasta finales del siglo pasado, eligieron el modo de vida vegetariano, en alguna de sus variantes. Hoy aquella decisión ha quedado superada por el entusiasmo vegano, pero de aquel estilo de vida vegetariano, con todas sus variantes, todavía podemos aprender bastante, dado el énfasis que muchas de estas personas muestran hacia la salud.

La comida vegana es una delicia viable, pero no toda es saludable

No hay que insistir demasiado en que una dieta vegana es saludable, sobre todo si el cambio se acompaña de una educación alimentaria que tiene en cuenta nutrientes como el calcio, el hierro y la vitamina B12. Ahora bien, son cada vez más los miles y miles de personas que deciden este cambio en su estilo de vida, pero cada una la adapta a su forma de ser, con resultados muy variables.

Por eso no podemos pretender que con una elección tan importante está todo resuelto. Y por eso es tan importante el siguiente paso: la elección de los alimentos veganos. Hay demasiados alimentos que pretenden imitar la comida omnívora, y terminan por resultar malsanos. En esta y otra entrega, repasaremos los más importantes y daremos un buen vistazo a la cocina. Empezamos con los ultraprocesados.

Cuantos más alimentos ultraprocesados consume una persona, mayores son las probabilidades de que se sienta deprimida y ansiosa

Como decimos, para muchas personas, ya es bastante el esfuerzo de dejar de comer animales; entonces mantienen el alcohol, o productos que imitan la carne que son poco recomendables, debido a la gran cantidad de aditivos que llevan y que los convierte en ultraprocesados (UPF, por sus siglas en inglés).

¿Son o no cancerígenos? Es problemático hacer una afirmación tan categórica, porque demostrarlo requiere larguísimos estudios. Es, por ejemplo, como en el caso de los que se tuvieron que hacer, a lo largo de tantos años, para demostrar la nocividad del tabaco.

¿Qué se considera un alimento ultraprocesado?

El año 2009, un grupo de investigadores brasileños clasificaron los alimentos en una escala de cuatro partes, desde los no procesados y mínimamente procesados (como frutas, verduras, arroz y harina) hasta los procesados (aceites, mantequilla, azúcar, productos lácteos, algunos alimentos enlatados, así como carnes y pescados ahumados) y ultraprocesados.

Sustancias cancerígenas
123rf Limited©suriyaya. El glutamato daña nuestra salud

Los alimentos ultraprocesados contienen ingredientes que rara vez se utilizan en recetas caseras, como el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa, aceites hidrogenados, proteínas aisladas y aditivos químicos (colorantes, saborizantes artificiales, edulcorantes, emulsionantes y conservantes). En la actualidad, este sistema de clasificación es el más utilizado.

En algunos países europeos se pueden añadir, a los ultraprocesados, los alimentos «procesados superfluos», elaborados con ingredientes nada recomendables o directamente nocivos. Hay que tener en cuenta que su consumo, como afirma el nutricionista Aitor Sánchez, autor de «Mi dieta cojea», desplaza a otros alimentos de interés y empobrece la dieta.

Desde hace décadas se sabe que ingerir este tipo de productos tiene consecuencias negativas para la salud, y un mayor riesgo de padecer diabetes, obesidad o incluso cáncer, «según el efecto que producen en cada organismo».

Hasta las opciones «fitness» que suelen tener más fibra poseen una enorme cantidad de azúcar en su interior

En EE.UU., aproximadamente el 60% de las calorías en la dieta estándar promedio proviene de alimentos muy procesados. Y siete de cada diez alimentos que se encuentran en los pasillos de los supermercados (en los congelados, sobre todo) y en los menús de los restaurantes de comida rápida se consideran ultraprocesados.

Además de los perjuicios para la salud física, también los hay para la salud e higiene mental: las investigaciones de los últimos diez años demuestran que existe una nueva relación: cuantos más alimentos ultraprocesados consume una persona, mayores son las probabilidades de que se sienta deprimida y ansiosa. ¡Y esto solo es el inicio del proceso mental!

Algunos alimentos a vigilar

Granola y cereales para el desayuno. Los cereales de desayuno o granola están muy relacionados con una dieta sana, sin embargo, las opciones comerciales son de calidad muy inferior a la que esperamos, aun cuando puedan llevar el sello que certifica que son un producto vegano.

Hasta las opciones «fitness» que suelen tener más fibra poseen una enorme cantidad de azúcar en su interior. Basta con leer el listado de ingredientes de los cereales Kellness (manzana y canela de Kellogs), con el 30% de azúcar: Siempre hay alternativas naturales, como copos bio de avena integral, la quinoa inflada o los mueslis ecológicos.

Hay demasiados alimentos que pretenden imitar la comida omnívora, y terminan por resultar malsanos

Snacks de frutos secos, fritos y salados. Los frutos secos son alimentos de excelente calidad nutricional, colmadas de grasas saludables para el organismo, fibra y proteínas vegetales que brindan saciedad. Sin embargo, un snack frecuente (que también se usa como aperitivo) es el mix de frutos secos envasados que suelen ir fritos y salados. Estas alternativas no solo son más concentradas en grasas debido al proceso de fritura, sino que, además, poseen una gran cantidad de sal y pueden tener azúcares añadidos, como es el caso de los anacardos fritos Hacendado. Una alternativa mejor es tostarlos en el horno de casa o consumirlos naturales, tan pronto les quitamos la cáscara.

Jarabes y siropes. La miel de las abejas (y otros endulzantes, como el azúcar) suelen sustituirse por jarabes y siropes sin ingredientes ni intervención animal en su producción. Ahora bien, se trata de azúcares libres, que se absorben rápidamente. Por eso se recomienda reducir su consumo a un 5% de las calorías diarias. Disponemos igualmente de otros endulzantes más interesantes y 100% veganos, como la estevia (Stevia rebaudiana), el sirope de agave de absorción lenta (en pequeñas cantidades) o el azúcar de abedul (xilitol).

Bebidas vegetales saborizadas. Entre los veganos y vegetarianos, las bebidas vegetales son la alternativa más usada a la leche. Son una buena opción, pero algunas de esas bebidas suelen presentar mucho azúcar en su interior. Así, la bebida de soja sabor vainilla de Hacendado posee cerca de un 10% de azúcar añadido, derivado de azúcar propiamente dicho y fructosa libre. En este caso incentiva la acumulación de grasa abdominal y está relacionado con trastornos del metabolismo.

Ketchup y otras salsas veganas. Entre las salsas comerciales disponibles, bastantes llevan el sello vegano, como los ketchup, la mostaza, la salsa de soja o el alioli. La mayor parte incluyen azúcares añadidos, sobre todo el ketchup y el tomate frito. La salsa de soja y la mostaza contienen menos azúcares, pero en cambio llevan mucho sodio y aditivos derivados del glutamato monosódico que en cantidades elevadas puede perjudicar la salud. Preparar salsas en casa y saborearlas recién hechas… es un placer.

Autor: Jaume Rosselló, Editor especializado en salud y alimentación

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