La llegada del buen tiempo invita a salir al campo y recolectar muchas plantas interesantes que están en plena madurez. Luego podemos secarlas, si lo que queremos es disfrutar de todo su poder cuando llegue el invierno, o bien, si se trata de plantas silvestres comestibles, las disfrutaremos frescas: pueden convertirse en un auténtico festín.

A young woman holds an dandelion in her hand and blows
123RF Limitedjensrother. Diente de león

Las diferentes épocas del año para recolectar se relacionan directamente con los diferentes estadios evolutivos de la planta. Por ejemplo, los brotes están en óptimas condiciones al principio de la primavera, cuando se inicia la nueva vegetación; las hojas, cuando están completamente abiertas, pero todavía algo jóvenes, periodo que corresponde a menudo a la floración de la planta; las flores (tanto los botones como las sumidades floridas de las ramas) cuando no están completamente abiertas, en especial las que son particularmente delicadas, como las del espino albar o las del naranjo.

Por otra parte, encontraremos muchas flores comestibles, que comentaremos más adelante.

Las diferentes épocas del año para recolectar se relacionan directamente con los diferentes estadios evolutivos de la planta

Por el campo

Es fácil encontrar algunas plantas muy conocidas, como el tomillo, la cola de caballo y la hoja de nogal. Por cierto, si a estas tres le añadimos corteza de encina obtendremos las míticas «flores astringentes». La corteza de encina, como el resto de plantas medicinales más conocidas, la encontraremos en las buenas herboristerías: en la actualidad ya las ofrecen de plantaciones ecológicas.

Pasear por el campo nos permite ver en sazón las grandes plantas medicinales clásicas, todas ellas muy populares: mentas y poleo (Mentha piperita, Mentha spicata, Mentha pulegium), manzanilla (Matricaria chamomilla), hierba luisa o verbena (Aloysia citrodora, Lippia triphylla). También podemos reconocer por sus hojitas agujereadas el hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum), el gran antidepresivo natural cuyo aceite es además un excelente antiséptico, antiinflamatorio y antiarrugas.

La caléndula (Calendula officinalis), que los seguidores de la agricultura biodinámica cosechan al amanecer, ayuda a regular la menstruación y alivia los dolores menstruales. Se utiliza preferentemente en forma de tintura.

De la capuchina (Tropaeolum majus) se aprovecha prácticamente todo. Las hojas y las flores pueden comerse frescas en ensalada, solas o acompañando a la lechuga, escarola, etc., que la hacen sabrosísima. Son aperitivas y, tomadas durante la cena, favorecen el sueño. Como aperitivo se toman también los capullos florales, y los frutos sin madurar que pueden ser encurtidos en vinagre y sal.

Un gran diurético es la cola de caballo (Equisetum telmateia, E. arvense), una planta anterior a los dinosaurios en este planeta que también facilita la remineralización del organismo y actúa como hemostático, tanto en una hemorragia nasal como en caso de hemorroides sangrantes.

Diente de león: en todas partes encontraremos diente de león (Taraxacum officinale): la decocción de hojas y raíz de diente de león tiene propiedades diuréticas. Sin embargo, muchas personas prefieren tomar la planta fresca en ensalada, cuyas hojas son muy apetitosas y tienen propiedades depurativas.

El espliego (Lavandula spica, L. angustifolia) es un excelente tónico digestivo y antiespasmódico, que se utiliza para combatir las indigestiones y para disminuir los dolores de tipo cólico. Aplicado externamente alivia los dolores reumáticos.

Y también la borraja (Borago officinalis), cuyas flores son sudoríficas.

En el bosque

Es el momento más maravilloso para encontrar frutos del bosque de forma natural: los groselleros (Ribes rubrum y Ribes nigrum), el arándano (Vaccinium corymbosum) y el mirto (Myrtus communis), o la madreselva (Lonicera caerulea), siempre deliciosa y que les encanta a los pájaros.

Si lo que queremos es preparar una ensalada con verduras silvestres, encontraremos el cardellet o tagarnina (Scolymus hispanicus), que ahora incluso llega al mercado, o la verdolaga (Portulaca oleracea), astringente y diurética. Y todas ellas entre decenas de plantas, a cuál más interesante y antes de que, al final del verano, las piñas piñoneras se abran para depararnos su magnífico fruto.

Abedul y espino albar: podemos encontrarnos con el abedul (Betula verrucosa), cuyas hojas son diuréticas y reducen la presencia de albúmina en la orina en caso de hipertensión. Las hojas de abedul son una buena ayuda para eliminar el ácido úrico.

O el espino albar (Crataegus monogyna). La infusión de las flores de espino blanco ayuda a regularizar la tensión arterial y tonificar los latidos del corazón. A diferencia de la digital (que requiere control médico y farmacéutico, el espino albar se puede tomar dos veces al día, cada día, sin peligro alguno.

Y si os encontráis cerca del cantón de Appenzell, en Suiza, podéis visitar, además del museo del Dr. Alfred Vogel, la empresa creada por él, las plantaciones de equinácea (Echinacea purpurea); en esa época están espléndidas y su característica gama de colores rosa nos avisa de que ya están a punto para la preparación de los excelentes extractos que se obtienen con esta extraordinaria planta adaptógena.

Más cerca de aquí encontraremos muy buenos ejemplares de eucalipto (Eucaliptus globulus, Eucaliptus radiata). Podemos recoger sus aromáticas hojas y frutos que, gracias a sus propiedades anticatarrales, tanto apreciaremos en decocción si hay que tomar un buen vaho en invierno. Si es en tisana, utilizaremos una o dos hojas por cada taza de agua. El sabor es fuerte y conviene endulzarla.

Autor: Jaume Rosselló, Editor especializado en salud y alimentación.

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bueno y Vegano gratis cada mes en tu correo

Bueno y Vegano, tu mensual 100% vegano Bueno y Vegano Junio 2026