Actualmente, se habla mucho sobre la relación entre hábitos alimentarios y salud, pues diversos estudios científicos han demostrado que seguir una alimentación adecuada es fundamental. Tras la publicación de resultados de estudios científicos, la maquinaria de marketing de las grandes corporaciones se ha puesto en marcha y hoy, más que nunca, podemos encontrar centenares de productos etiquetados como saludables o, en su denominación inglesa, healthy. El healthy está de moda y bienvenido sea. Todo el mundo quiere ser healthy porque detrás de este término hay connotaciones más allá del propio bienestar.

Salmón, atún, pollo: alimentos normalizados entre los 'healthiers', pero fruto de extrema crueldad

Es positivo que las compañías que procesan alimentos para su comercialización reduzcan el uso de grasas, azúcares y aditivos innecesarios, porque es una cuestión de salud pública. Y es positivo que la población en general tome conciencia al respecto. No obstante, podríamos celebrarlo todavía más si hiciéramos desaparecer la crueldad hacia los animales. En primer lugar, por el respeto a los Derechos de los Animales intrínsecamente. En segundo, porque debemos tener en cuenta varios matices para estar seguros de que son alimentos realmente healthy, para nosotros y para nuestro planeta, pues la abolición de la esclavitud animal nos beneficiará a todos, a los animales no humanos y también a los animales humanos.

En muchas ocasiones los veganos somos etiquetados simplemente como healthiers, sin embargo los veganos no pensamos únicamente en nuestro bienestar y salud, pensamos en el bien de todos de forma integral e interconectada, por el mayor respeto a los animales humanos, a los animales no humanos y al Planeta.

Salmón, atún, pollo, pavo, por dar algunos ejemplos, son alimentos muy normalizados entre los healthiers pero no están exentos del peor ingrediente: la extrema crueldad hacia los animales, por ello, deberíamos hacernos algunas preguntas al respecto.

Si un bebé engordase al ritmo al que lo hace un pollo, a los 2 meses pesaría 300 kilos

Los peces que podemos encontrar en los mercados suelen morir de formas crueles y las consecuencias para el medio ambiente son fatales. En un año, la industria pesquera mata a más individuos que toda la industria ganadera. A los peces capturados a través de los métodos de pesca industrial se les revientan sus órganos internos cuando son sacados del mar. Muchos mueren asfixiados y aplastados dentro de las gigantescas redes que los atrapan y amontonan. No existe ley alguna que regule el sacrificio y bienestar de los peces destinados al consumo.

El salmón y el atún son muy populares entre los healthiers porque son ricos en ácidos grasos omega 3 y por ello el pescado azul ha ganado mucha popularidad. El pescado salvaje suele ser rico en omega 3 porque se alimenta de microalgas, pero los peces criados en piscifactorías comen piensos. Los metales pesados y las partículas de microplásticos han contaminado el plancton, la base alimentaria de la vida marina.

Un estudio realizado en 2016 en la Universidad de Stirling (Escocia) determinó que debido a la pobreza nutricional del pienso empleado en las piscifactorías, la proporción de ácidos poliinsaturados omega 3 se había reducido a la mitad en los últimos cinco años. Por contra, se mantenían las proporciones de omega 6, un ácido graso al cual se le hace responsable de provocar procesos inflamatorios, y este tipo de alimentación daba como resultado un salmón rico en grasas saturadas, lo cual es muy poco recomendable para prevenir enfermedades cardiovasculares. El salmón salvaje se caracteriza por su color rojizo, precisamente conocido como color salmón. Este color se adquiere de la astaxantina, procedente de una alimentación rica en crustáceos. El salmón de granja come pienso y por tanto pierde su característico color. En consecuencia su carne se vuelve gris. Para solucionar este problema se puede añadir astaxantina al pienso o utilizar colorante alimentario para cambiar el color de la carne.

Según un estudio publicado en 2004 por revista Science, el salmón de granja, debido al pienso que come, a la elevada contaminación presente en las aguas en las que se cría, donde se acumulan antibióticos, heces y subproductos derivados de la limpieza de las jaulas, produce una carne rica en compuestos organoclorados que actúan como disruptores endocrinos.

Las mejores proteínas, bajas en grasas y beneficiosas para la salud, son las vegetales: tofu, legumbres, altramuces, etc

Y por si fuera poco, el modelo de piscifactorías contribuye en acelerar la desaparición de la especie salvaje. La elevada polución generada por las granjas destruye los ecosistemas naturales, los ejemplares cautivos que logran escapar de la cárcel marina pueden transmitir enfermedades propias de la cría en alta densidad a los peces salvajes, con lo cual se merman las poblaciones autóctonas. El salmón salvaje ha perdido acceso a parte de su dieta natural debido a la captura industrial de anchoas para elaborar piensos, lo cual ha dejado al borde de la desaparición los caladeros más importantes. En 2010, las capturas de anchoa se limitaron a la mitad, razón por la cual la cantidad de omega 3 se redujo en igual proporción en el salmón de granja.

En cuanto al atún, al tratarse de un gran depredador, su cuerpo puede acumular un contenido de mercurio elevado, un mineral que interfiere con el normal desarrollo neurológico. Por esta razón, se suele restringir su consumo en mujeres embarazadas y en niños pequeños. Gracias a una investigación encubierta de la Organización Internacional Igualdad Animal, se logró tomar fotos de la brutal matanza de atunes en Carloforte (Italia). Se documentó cómo los atunes son amontonados en las cubiertas de los barcos, donde se les deja desangrar y asfixiarse hasta morir.

Todos necesitamos tomar omega 3 y afortunadamente contamos con fuentes vegetales muy ricas, como el aceite de lino, la chía, las nueces, las semillas de calabaza, el aceite de canola, algas, cáñamo, etc. Respecto a la cantidad que debemos comer (recomendada), es la siguiente: en el caso de las mujeres, 1,1 g al día, mientras que para los hombres se halla en 1,6 g al día.

Salmón, atún, pollo: alimentos normalizados entre los 'healthiers', pero fruto de extrema crueldad

El pollo y el jamón de pavo también son alimentos proteicos muy populares especialmente entre deportistas. Para la producción de carne de pollo se utilizan pollos de raza broile, híbridos y seleccionados genéticamente para aumentar de peso muy rápidamente. Si un bebé engordase al ritmo al que lo hace un pollo, a los 2 meses pesaría 300 kilos. Debido a esto, para muchos, caminar implica un dolor insoportable y otros sufren de parálisis y mueren por no poder alcanzar el agua y alimento luego de agonizar durante días. Los que sobreviven a este infierno son llevados a los 40 días de edad al matadero. Son manipulados con violencia al ser montados en los camiones y a muchos de ellos les rompen las patas y alas, según han podido documentar organizaciones como PeTA, Igualdad Animal, 269, etc.

Además, se les administra grandes cantidades de antibióticos y hormonas. Y aunque procedan de una granja ecológica, estos animales han sufrido el martirio del transporte y el horror del matadero. Es imposible que escapen de esta crueldad. Toda la industria que utilice a los animales es inevitablemente cruel, pues los Derechos de los Animales no serán respetados. Las mejores proteínas, bajas en grasas y beneficiosas para la salud, son las vegetales: tofu, legumbres, altramuces, etc.

Autora: Noemí Alba, Activista por los derechos de los Animales.

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