En los últimos años la eliminación de alimentos de origen animal de nuestra dieta cada vez es más común, de hecho, los indicadores marcan que gran parte de la población está adoptando esta opción como base para su alimentación y su estilo de vida. Cada vez son más las personas veganas que adoptan una alimentación macrobiótica por sus grandes beneficios para la salud.

Macrobiótica y veganismo

Dentro de la filosofía macrobiótica, existe un gran número de personas que también elige la opción del veganismo, ya que una dieta vegana bien equilibrada trae grandes beneficios para nuestro organismo. Eso sí, debemos darle la importancia que tiene a lo que ingerimos cada día, de lo contrario podemos tener diferentes patologías derivadas de una mala nutrición.

Pero ¿La macrobiótica es una dieta vegana?

La macrobiótica no es una dieta vegana en sus principios, pero el uso de alimentos de origen animal en muchos casos se elimina. Esta filosofía, está basada en el equilibrio de las personas con todo aquello que les rodea, no solo de forma física sino también energética. En su dieta reinan alimentos como cereales, legumbres, verduras, hortalizas, alimentos fermentados y algas, dependiendo de las necesidades biológicas de cada persona.

Desde hace años, entre las personas que practican macrobiótica se está poniendo en duda la necesidad biológica del consumo de alimentos de origen animal y cada vez son más las voces que reclaman que la macrobiótica adopte la opción de la eliminación total de estos productos dentro de sus bases.

A nivel biológico, se ha comprobado que no es necesario el consumo de alimentos de origen animal para gozar de una buena salud, si la dieta es equilibrada y aportamos todos los nutrientes necesarios de forma regular.

Para que una dieta macrobiótica-vegana sea completa debemos tener en cuenta las necesidades biológicas de la persona. No tiene las mismas necesidades una mujer que hace deporte extremo que un hombre que tiene una vida sedentaria. Y a cada persona hay que cubrir sus necesidades para que pueda sentirse lleno de energía y vitalidad y de esta forma gozar de una buena salud.

Así que lo primero que tenemos que hacer, es una valoración personal de nosotros mismos y ver dentro de nuestras características y de nuestro estilo de vida, que necesidades tenemos, así podremos orientarnos y elegir aquello que nos beneficia como seres individuales.

En macrobiótica, a través de diferentes trabajos de autoconocimiento y de la comprensión energética de los alimentos, encontramos un equilibrio entre las necesidades personales y lo que nos pueden ofrecer los alimentos que encontramos a nuestro alrededor.

Sabemos que para una dieta vegana equilibrada, es importante el aporte de diferentes nutrientes como son los hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y lípidos. La cantidad de cada uno de ellos, va a depender de las necesidades personales y energéticas del individuo. Además en macrobiótica observamos a nivel energético qué nos aporta cada uno de ellos para así poder crear equilibrio.

dieta macrobiótica filosofía

¿Cómo debe ser nuestra dieta macrobiótica y vegana?

Si has decidido hacer una transición a una dieta vegana y además quieres hacerlo a través de la filosofía macrobiótica, lo primero que tienes que hacer es eliminar todos los productos de origen animal como la carne, lácteos, pescado, leche y sus derivados, miel…

Una vez los has eliminado, debes pensar cómo organizar tu dieta para que esta sea completa. Dentro de los alimentos de origen vegetal, podemos encontrar toda la variedad de nutrientes que necesitamos:

Cereales integrales: nos aportan energía de calidad y estable y deben componer entre el 30-50% de nuestro menú semanal. Entre los más comunes, encontramos: arroz integral, mijo, cebada, quinoa, bulgur, cuscus, trigo, kamut, espelta…

Legumbres: son las encargadas de aportarnos proteínas además de hidratos de carbono de combustión lenta y deben estar presentes en nuestro menú semanal entre un 10-20%. Garbanzos, lentejas, azukis, judías en todas sus variedades, soja, guisantes, habas…

Proteína vegetal: además de todas las legumbres, encontramos otras proteínas de origen vegetal que ya están procesadas o fermentadas y las podemos cocinar fácilmente. Deben de formar parte del 10-20% de proteínas junto con las legumbres. Entre ellas están el seitán, el tempeh (contiene B12) y el tofu.

Verduras y hortalizas: son ricas en vitaminas y minerales, además nos aportan hidratos de carbono y antioxidantes, ayudándonos a mantener el organismo limpio y reluciente. En nuestro menú deben estar presentes entre un 20-30% de nuestro menú semanal. Entre ellas, encontramos las judías verdes, puerro, cebolla, zanahoria, calabacín, calabaza, alcachofas…

Frutos secos y semillas: son ricas en lípidos o grasas de calidad ya que además contienen su fibra natural. Debemos tomar una pequeña cantidad cada día ya que en grandes cantidades son complicadas de digerir. Entre ellas, encontramos las almendras, avellanas, nueces, lino, sésamo, pipas de calabaza, pipas de girasol…

Fermentos: ente los fermentos que existen, se recomienda el consumo de los lactofermentos, ricos en bacterias beneficiosas para nuestro sistema digestivo. Nos van a ayudar a digerir mejor los alimentos y de esta forma a nutrirnos. La cantidad que debemos consumir es una pequeña porción diaria. Entre estos alimentos encontramos alimentos fermentados en salmueras o en su propio jugo, kimchi, miso, umeboshis…

Algas: las verduras de mar son ricas en minerales y la porción recomendada es el tamaño de un sello postal por día. Entre las más comunes, encontramos el alga wakame, kombu, nori, agar-agar, dulse…

Es muy importante que los alimentos mencionados sean de calidad ecológica, sino pierden parte de sus nutrientes y esto va a hacer que no cubramos nuestra necesidades de algunos de ellos, como puede ser la Vitamina B12, que debemos suplementar.

Además, dentro de la dieta macrobiótica, existen cierto tipo de alimentos que no se consumen por sus contraindicaciones como son: el azúcar, las frutas tropicales o aquellos alimentos de origen muy lejano, ni los lácteos, huevos ni cualquier otro de origen animal.

¿Qué puedo hacer si no me siento bien con el cambio de alimentación?

En mi opinión, antes de hacer un cambio es importante reunir la información necesaria e ir dando pequeños pasos. De esta forma la transición será más paulatina y le daremos tiempo a nuestro organismo para adaptarse a esta nueva forma de alimentarnos. Podremos ver rápidamente si nos estamos sintiendo bien o por el contrario si necesitamos añadir otros nutrientes y así poder hacer los ajustes necesarios.

Comprender las bases de la filosofía macrobiótica permite observar cómo una dieta vegana cubre todas las necesidades biológicas para gozar de buena salud.

Autora: Nerea Zorokiain, directora y fundadora del Instituto Macrobiótico Nishime

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Publicado en Bueno y Vegano Septiembre 2018

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