El cangrejo herradura del Atlántico, cuyo nombre científico es Limulus polyphemus, es un organismo realmente fascinante tanto por su peculiar biología como por su relevancia en la ciencia y la medicina. A pesar de su nombre, no es un cangrejo en el sentido estricto, sino un artrópodo parecido a las arañas y escorpiones. Tiene un aspecto muy peculiar, casi de película de ciencia ficción. Cuenta con un caparazón duro en forma de herradura que le da su nombre, una cola larga y espinosa que utiliza para darse la vuelta cuando se queda panza arriba, y numerosos apéndices para alimentarse y desplazarse.

cangrejo herradura
123RFLimited©aneese. Desove de cangrejos herradura

Estos organismos son increíblemente antiguos, ya existen desde hace aproximadamente 450 millones de años, antes incluso que los dinosaurios. Han sobrevivido a varias extinciones masivas que acabaron con gran parte de la vida en la Tierra. Pero no con ellos. Su estructura no ha cambiado desde que pueblan el planeta, lo que los convierte en uno de los ejemplos más increíbles de fósiles vivientes. Los cangrejos herradura son bentónicos, que quiere decir que viven en el fondo marino. Se encuentran principalmente en la costa atlántica de América del Norte, desde el Golfo de México hasta Maine. En términos de alimentación, son omnívoros oportunistas, y se alimentan de pequeños invertebrados, como gusanos y moluscos, así como de materia orgánica en descomposición. Su capacidad para adaptarse y sobrevivir en diversos ambientes, así como su dieta variada, han contribuido a esta sorprendente longevidad evolutiva.

Una de las características más llamativas de los cangrejos herradura es que tienen la sangre azul. Esta peculiaridad se debe a la presencia de hemocianina, una proteína que contiene cobre y que transporta oxígeno, a diferencia de la hemoglobina en los vertebrados, que contiene hierro. La sangre de los cangrejos herradura también contiene amebocitos, unas células muy importantes para su sistema inmunológico. Los amebocitos detectan y neutralizan bacterias patógenas a través de un proceso de coagulación extremadamente sensible. Y es esta peculiaridad de su sangre lo que los está poniendo en peligro.

El Dr. Frederick Bang fue uno de los primeros en descubrir las propiedades únicas de la sangre de los cangrejos herradura en la década de 1950. Estos cangrejos viven en un medio que contiene miles de millones de bacterias por mililitro de agua, por lo que la amenaza de infección es una constante en sus vidas. Este científico decidió investigar más a fondo su sistema inmunológico y para ello se dedicó a inyectarles bacterias del agua de mar. Al hacerlo comprobó que su sangre se volvía gelatinosa en un curioso proceso de coagulación que inmoviliza de inmediato a los patógenos y les impide acceder al resto del organismo. Este descubrimiento dio lugar al desarrollo del ensayo de Lisado de Amebocitos de Limulus (LAL), de gran importancia en la medicina moderna, ya que se utiliza para detectar contaminaciones bacterianas en medicamentos y dispositivos médicos, para asegurarse de que estos sean seguros para el uso humano. La consecuencia de esto es que el cangrejo herradura se ha convertido en un organismo muy codiciado en la industria farmacéutica, hasta el punto de que su explotación está comenzando a generar preocupaciones.

El cangrejo herradura ha sobrevivido a varias extinciones masivas que acabaron con gran parte de la vida en la Tierra

Se estima que cada año se capturan más de 500,000 cangrejos herradura en la costa este de los Estados Unidos. Los pescadores los recogen manualmente durante su temporada reproductiva, cuando estos animales se acercan a las playas para poner sus huevos. También se utilizan trampas o nasas, que son una especie de jaulas, diseñadas específicamente para capturar a estos cangrejos y que se colocan en el lecho marino. En ocasiones también se emplean redes de arrastre, aunque es menos común debido a los irremediables daños que causan al fondo marino. Los cangrejos se capturan, se sangran, y a continuación se devuelven al mar, lo que podría parecer una práctica más o menos ética. Sin embargo, entre el 10% y el 30% de los cangrejos no sobreviven a este proceso, y aquellos que lo hacen, sufren una disminución en la capacidad reproductiva.

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Este descenso en la población tiene graves consecuencias ambientales, porque estos organismos son una fuente importante de alimento para varias especies de aves migratorias, como por ejemplo los correlimos. La reducción en el número de cangrejos herradura pone en peligro a estas aves, que dependen de los huevos de los cangrejos para sustentarse durante su viaje migratorio. Además, los cangrejos herradura también juegan un papel esencial en los ecosistemas costeros como recicladores de nutrientes. La población de estos artrópodos en Asia ya ha disminuido de manera alarmante, debido a la alta demanda en el mercado biomédico. En esta parte del mundo, los cangrejos herradura generalmente se desangran hasta morir y luego se venden para su consumo, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde solo se les extrae una parte de la sangre. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la falta de regulación en la captura de estos cangrejos en Asia es una de las principales razones de su declive. De hecho, el cangrejo de herradura de tres espinas, el más utilizado en desangrados biomédicos en Asia, está en peligro de extinción. La captura excesiva para obtener su sangre, junto con la degradación de su hábitat natural, es lo que ha provocado esta alarmante escasez de su número en el medio silvestre, por lo que el mercado está fijando sus objetivos en los especímenes del Atlántico, que ya están corriendo la misma suerte.

Para intentar paliar los daños, existen leyes y organismos que regulan la explotación de esta especie. En los Estados Unidos, la Comisión de Pesca Marina del Atlántico (ASMFC, por sus siglas en inglés) cuenta con regulaciones que limitan la captura, así como programas de manejo destinados a proteger las poblaciones de cangrejos herradura. Sin embargo, la efectividad de estas medidas es un tema de debate, y se requiere una vigilancia constante para asegurar la recuperación y sostenibilidad de la especie. El litro de sangre azul del cangrejo herradura se vende en la industria farmacéutica a un precio extremadamente alto, con cifras que rondan los $15,000.

En la búsqueda de alternativas a la sangre de cangrejo herradura, se ha desarrollado un sustituto sintético conocido como Factor C recombinante. Esta alternativa se puede fabricar mediante técnicas de ingeniería genética y permite detectar endotoxinas sin depender de la sangre de los cangrejos. Aunque su uso está en aumento, el ensayo LAL sigue siendo el estándar en muchas industrias, y la transición completa a métodos sintéticos aún tiene un largo camino por delante de trámites regulatorios y de aceptación. De momento, ninguna de las cinco empresas farmacéuticas estadounidenses que capturan y sangran al cangrejo herradura ha confirmado planes para abandonar esta práctica y transicionar totalmente hacia el uso de sintéticos.

Además de la explotación para obtener su sangre, los cangrejos herradura deben hacer frente a amenazas como la pérdida de hábitat debido al cambio climático y al desmedido desarrollo costero. Estos curiosos seres vivos han sido testigos de la separación de Pangea y de varias eras de hielo, han visto morir a los dinosaurios y han estado presentes en el nacimiento y la evolución de los homínidos. Y solo en unos pocos años su destino se encuentra en peligro para demostrar, una vez más, que el ser humano es una de las fuerzas más destructivas de la naturaleza.

Autora: Noemí Alba, Activista por los derechos de los animales

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