El Parlamento turco ha aprobado una ley que permite el sacrificio de los perros callejeros de Turquía. Cuatro millones de perros están en peligro de muerte en Turquía. Tras semanas de protestas y debates, el gobierno ha aprobado que los perros que viven en las calles de las ciudades turcas sean llevados a refugios, y si en un plazo de 30 días no son adoptados, sean sacrificados. ¿Cómo se ha podido llegar hasta aquí? ¿Cómo un país puede tener literalmente millones de perros callejeros? ¿Y por qué ha tomado esta decisión ahora el gobierno turco?

La excepcional situación de los perros en Turquía
Los perros callejeros han formado parte de la cultura turca desde hace cientos de años, de una forma que no podemos concebir en los países occidentales. Los perros no son solo tolerados en las calles, sino respetados y atendidos de forma colectiva. Los vecinos los alimentan y si tienen problemas, les proporcionan asistencia veterinaria; los perros son considerados parte del barrio. Es frecuente ver en las ciudades turcas casas abandonadas y otros espacios que sirven de refugios naturales para los perros.
No solo esto es una realidad socialmente aceptada, sino que en el año 2004 los perros callejeros adquirieron el derecho legal de vivir en las calles de Turquía. Esa misma ley estipulaba que todos los animales callejeros debían ser esterilizados y vacunados. En 2021, el Parlamento turco aprobó un proyecto de ley de derechos de los animales que prohibía la venta de perros y gatos en tiendas de animales, abolía los circos con animales (incluyendo los delfinarios), y obligaba a los propietarios de perros y gatos a que identificaran a sus animales.
Solo en Estambul se calcula que viven en la calle más de 100.000 perros. Esto puede chocar inicialmente a los visitantes, pero muchos relatan cómo convivir con estos perros durante su estancia en este país se convirtió en uno de los aspectos más fascinantes del viaje: los perros les hicieron sentir seguros y protegidos y los ayudaron a conocer a la gente del barrio.
El principal problema de Turquía es que muchos de sus municipios carecen de refugios y de personal preparado para identificar y esterilizar a los perros
El galardonado documental de 2021 Stray («Callejero») dirigido por Elizabeth Lo, sigue la vida en la calle de tres perros en las calles de Estambul y muestra cómo interaccionan entre ellos y con los humanos, desde la perspectiva de los propios perros. Las imágenes transmiten mejor que cualquier palabra lo integrados que están estos animales en la vida turca.
Motivos detrás de esta ley
La presencia de perros, gatos y otros animales en las ciudades, sin control veterinario, puede tener un impacto negativo en las personas y en los propios animales.
La rabia es una de las enfermedades que los perros pueden transmitir a los humanos y que más preocupación suscita. La rabia causa unas 60.000 muertes humanas al año en todo el mundo y solo la vacunación masiva de todos los perros del país, así como evitar el contacto con animales salvajes que puedan ser transmisores, como los murciélagos, pueden prevenir el contagio humano. La rabia es una enfermedad muy grave con una mortalidad cercana al 100%.
Turquía es considerada por la OMS un país de alto riesgo para contraer rabia y en parte esto es debido a la convivencia con perros no vacunados y sin control veterinario.
Aparte de esto, las heces caninas en parques infantiles y otras zonas pueden suponer un peligro para la salud pública.
Si la población de perros en las calles crece de forma desproporcionada a los recursos disponibles pueden generarse situaciones de agresividad entre ellos y hacia los humanos, especialmente si surgen grupos de perros que no han podido ser adecuadamente socializados.
Es posible que el número de perros en las calles de las ciudades turcas haya alcanzado cifras que estén originando uno o varios de estos problemas. De hecho la asociación turca Safe Streets («Calles seguras») representa a varios miles de familias que en los últimos años han sufrido ataques por parte de perros callejeros, algunas desafortunadamente han terminado en fallecimiento. Las estadísticas del gobierno turco recogen más de 5.000 ataques a personas y más de 3.000 accidentes de tráfico en los últimos 5 años en todo el país.

Críticas hipócritas
El presidente de Turquía, Erdoğan, ha afirmado recientemente: «Tenemos un problema de perros callejeros que no existe en ningún país desarrollado». Y desgraciadamente tiene razón. A pesar de las críticas internacionales, el sacrificio de perros sanos callejeros es la norma en muchos países en todo el mundo.
Sin ir muy lejos, en el Reino Unido, un país que presume de alto nivel de civilización y desarrollo y de ser amante de los perros, cualquier perro callejero, perfectamente sano, puede ser sacrificado si han pasado 7 días sin que se le encuentre un hogar. En España esto ha sido también la norma, al menos en varias CCAA, hasta la entrada en vigor de la nueva Ley de Protección Animal: cuando había superpoblación en los centros de acogida para animales abandonados y no se encontraban otras soluciones los animales se sacrificaban.
La mayoría de la población reconoce que existe un problema y no se oponen a soluciones como que todos o ciertos perros sean recogidos de la calle y llevados a refugios
En muchas ciudades del mundo se han llevado a cabo sacrificios masivos de perros y otros animales en las calles en las semanas previas a acontecimientos deportivos como JJOO u otros campeonatos, por el temor a dar una mala imagen. Esto se ha reportado por ejemplo en Rusia, en los Juegos de invierno de 2014 y en el Mundial de Fútbol de 2018, en Ucrania previamente a la Eurocopa de 2012, o en Brasil antes de la Copa del Mundo de fútbol de 2014.
Hay soluciones
Se acepta que la práctica de capturar, esterilizar, identificar, vacunar y devolver a las calles es no solo la más compasiva, sino la más efectiva para controlar o reducir la población de animales callejeros y reducir los riesgos para todos, humanos y animales. Así se ha demostrado en los países o en las regiones en donde esto se ha llevado a cabo. Por ejemplo el gobierno de Holanda, donde hasta 2015 la población de perros en las calles era también alarmantemente alta, llevó a cabo este programa exitosamente con la colaboración de asociaciones animalistas, hasta el punto que los perros han desaparecido de las calles, pero evitando sacrificarlos. Por supuesto, el programa requiere una inversión de tiempo, recursos y personal, pero la alternativa de tener animales abandonados que pueden ser fuente de problemas no es más barata.
El principal problema de Turquía es que muchos de sus municipios carecen de refugios y de personal preparado para identificar y esterilizar a los perros; los refugios existentes están desbordados. La ley de 2004 nunca se ejecutó bien y muy pocos perros han sido esterilizados.
¿Qué opinan los turcos?
La mayoría de la población reconoce que existe un problema y no se oponen a soluciones como que todos o ciertos perros sean recogidos de la calle y llevados a refugios. Sin embargo, menos del 5% de los turcos aceptan el sacrificio como medida para resolver este problema.
Está claro que Turquía tiene un problema con sus perros y que deben tomarse medidas. Pero retirar y sacrificar a los perros actuales es un parche y no la solución, incluso si no tenemos en cuenta su crueldad. Solo un plan inteligente y bien financiado, que cuente con el apoyo y la colaboración de los ciudadanos y las asociaciones vecinales y animalistas podrá resolver este problema humana y definitivamente.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra
Suscríbete a la Newsletter y recibe Bueno y Vegano gratis cada mes en tu correo
Bueno y Vegano, tu mensual 100% vegano
Bueno y Vegano Octubre 2024










