Año tras año, el veganismo va creciendo en popularidad, pero hay quien sigue pensando que es un estilo de vida caro y que los productos veganos tienen mayor coste. Los alimentos que configuran la base de la dieta vegana (verduras, frutas, hortalizas, legumbres, cereales, derivados de la soja) son, en realidad, los más baratos que encontramos en los lineales de los supermercados.

compra productos veganos

Calcular el precio de una compra semanal

El reciente estudio El coste de los alimentos esenciales en el mundo, publicado en noviembre por la consultora estadounidense NetCredit desmonta uno de los mitos más generalizados, al demostrar que la diferencia de precio entre una compra vegana y una compra omnívora no es disparatada.

Con el objetivo de analizar el coste de los alimentos básicos en el mundo, los investigadores mapearon los precios de las cestas veganas y las omnívoras semanales en unos 70 países. 

Entorno a los 25 euros

Tras la recogida y el análisis de la información, se determinó que el coste medio de una cesta vegana es de 25,60 €. Si tenemos en cuenta que el precio medio de una cesta omnívora se sitúa en los 25,10 €, hablamos de una diferencia de tan solo 50 céntimos.

Muchos factores entran en juego a la hora de determinar el precio de los alimentos. Y el patrón varía en cada país, en función del volumen de producción, el nivel de desarrollo industrial, las estructuras políticas, económicas y sociales, el poder adquisitivo y el costo de vida de cada país, entre muchos otros.

El coste medio de una cesta vegana es de 25,60 € y el de una cesta omnívora de 25,10 €

EEUU tiene los alimentos más asequibles para el colectivo vegano

La cesta vegana estadounidense cuesta sólo 30 céntimos más que la omnívora, un precio accesible para la mayor parte de la población norteamericana. Según los cálculos de NetCredit, tan solo se necesita un 12,26% del sueldo medio diario para poder permitirse esta cesta de alimentos veganos. Le siguen de cerca países con altos ingresos, como Islandia (con el 17% del salario medio) y Suiza (20%), y países con ingresos moderados y precios razonables de los alimentos, como Bélgica (16%), Canadá (21%) y el Reino Unido (21%).

El veganismo no es una cuestión de clase

Este estudio, entre los tantos otros que se han llevado a cabo, demuestra que el veganismo no es una cuestión de clase. Aunque algunos alimentos (tales como hamburguesas plant-based, quesos, embutidos vegetales etc.), así como otros productos de calidad gourmet (superalimentos como el kale, las bayas de Goji o las nueces de macadamia) pueden ser más caros.

El veganismo no es una cuestión de clase

Pero esto no significa que el veganismo sea un estilo de vida caro. Se trata de alimentos puntuales que no tienen por qué estar siempre presentes en la lista de la compra semanal. “Independientemente de lo que coma cualquier persona, todos tenemos la posibilidad de elegir alimentos más caros u opciones más asequibles. Al igual que los no veganos, los veganos también pueden comer de forma más barata”, señala en este sentido la Vegan Society.

La asequibilidad de los alimentos, un asunto político

Es evidente que la producción de carne resulta mucho más cara si se valora su coste económico, medioambiental y ético. Sin embargo, esta actividad cuenta con el apoyo de políticas y ayudas económicas que abaratan los costes de producción y que, por lo tanto, hacen pensar que estos productos tienen un precio más asequible. La industria láctea y la explotación lechera, subvencionada por la PAC en la Unión Europea, es solo uno de los múltiples ejemplos que podríamos poner.

Es cierto que el camino por recorrer es aún largo, pero las cosas están empezando a cambiar. 

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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