Todos somos iguales ante la ley, pero… ¿alguna vez te has sentido discriminado por el hecho de ser una persona vegana? Probablemente, sí.

El veganismo no puede ser motivo de discriminación en ningún caso

Las personas veganas todavía somos un colectivo social minoritario, por ello seguramente has tenido que soportar burlas en distintas situaciones o que ni tan siquiera se tengan en cuenta tus requisitos en una cena de empresa o para el lote de Navidad… típico. Nos ha pasado a todas en más de una ocasión y, por más inri, como ya nos hemos acostumbrado a lidiar con ello, nos hemos tenido que callar y mirar hacia otro lado…  En otras ocasiones, incluso hemos escuchado como conductores y tertulianos en programas de radio y televisión han hecho burla faltando al respeto a las convicciones de los veganos y vegetarianos desde la más profunda ignorancia.

En un artículo publicado anteriormente en Bueno y Vegano, la Dra. Miriam Martínez Biarge nos aportaba con estas palabras tan acertadas la definición de la vegefobia: “es un término acuñado durante una de las manifestaciones por los derechos de los animales organizadas por Veggie Pride en París. En el año 2011 esta organización definió la vegefobia como “el rechazo al vegetarianismo y veganismo éticos (aquellos cuya motivación es defender a los animales y evitar su explotación y maltrato) y la discriminación hacia las personas vegetarianas y veganas”.

En sociedades como la nuestra, podemos encontrar muchos ejemplos diversos los cuales muestran claros síntomas que indican que el colectivo vegano puede ser víctima de rechazo o de algún tipo de discriminación en toda regla.

Un ejemplo clásico lo encontramos en los colegios, donde algunas familias veganas han recibido una respuesta categóricamente negativa tras solicitar menú vegano al comedor escolar.  Con el fin de resolver tan desagradable e injusta situación y poder garantizar un menú 100% vegetal a sus hijos, tuvieron que presentar alegaciones por motivos religiosos, pues la libertad de culto y, por consiguiente, el derecho a la no discriminación por motivos religiosos está contemplado en el artículo 16 de la Constitución Española. Actualmente, una asociación de familias veganas ha creado una petición en change.org para solicitar un cambio legal en esta materia y garantizar el derecho a poder tener acceso a menú vegano en cualquier comedor escolar de España.

La sentencia favorable a la demanda de Casamitjana es una sentencia histórica para el movimiento vegano

Además, en el texto expuesto en esta petición, podemos encontrar una reflexión que merece especial atención: “Un capítulo aparte merece la Vegefobia. En nuestro país, al igual que en varios del mundo, se ha identificado este tipo de problemática que consiste en acosar a los niños que no se adhieren a las costumbres alimentarias de la mayoría, mediante rechazos, burlas e insultos (bullying o acoso psicológico). Por esto no descartamos la posibilidad de adherir a futuro un Programa de Inclusión, Respeto y Tolerancia ante esta nueva realidad.”

La vegefobia también está presente en el mundo de los adultos. En entrevistas de trabajo, los veganos tienen más posibilidades de ser descartados, ya que nuestras convicciones, a menudo incomprendidas o mal interpretadas, pueden resultar extrañas o ser consideradas como actitudes radicales o sectarias. En el peor de los casos, los veganos también pueden llegar a ser despedidos a causa de la vegefobia.

Jordi Casamitjana Costa, un biólogo barcelonés de 55 años residente en Londres desde hace más de dos décadas, interpuso una demanda contra la organización en la cual trabajaba por haber sido supuestamente despedido por el hecho de ser una persona con convicciones veganas. Finalmente, un juez británico le dio la razón. La sentencia favorable a la demanda de Casamitjana és una sentencia histórica para el movimiento vegano, dado que ha sembrado un precedente legislativo que podría ser el principio del fin de la impunidad a la discriminación y a las faltas de respeto gratuitas que a menudo padecemos las personas veganas y vegetarianas.

Según el juez Robin Postle, de un tribunal de la ciudad de Norwich, en el este de Inglaterra, el veganismo ético es una creencia filosófica (no confundir con una religión) y sus partidarios deben ser protegidos por ley, pues cumple con todas las características necesarias contempladas por la Ley de Igualdad aprobada en el Parlamento Británico en el año 2010. Esta ley ha sido calificada por muchos juristas como la ley antidiscriminación más completa del mundo. En palabras del dictamen del juez: “El veganismo es digno de respeto en una sociedad democrática, no es incompatible con la dignidad humana y no entra en conflicto con los derechos fundamentales de los demás.”

Según Casamitjana: “Mi caso puede ser el inicio de una nueva fase para el veganismo: la de la política y la legislación.”

Por lo tanto, a partir de ahora, las personas que padezcan algún tipo de discriminación por sus convicciones veganas pueden encontrar amparo en la legislación británica en el marco de la Ley de Igualdad.

El veganismo no puede ser motivo de discriminación en ningún caso

No es una casualidad que un caso como este haya ocurrido en el Reino Unido, pues es el país con más tradición e historia del movimiento vegano y, asimismo, cuenta con una larga tradición liberal, de tolerancia, de respeto a la libertad de pensamiento y de conciencia animalista. El veganismo como término se acuñó en noviembre de 1944 en un pueblo cerca de Birmingham, cuando un grupo de personas convocadas por Donald Watson fundaron la Vegan Society y, aunque por supuesto ya existían personas veganas mucho antes, por primera vez definieron el concepto.

La Ley de Igualdad  aprobada por el Parlamento británico en el año 2010, fue creada inicialmente para el ámbito laboral. Prohíbe la discriminación de las personas por su estado civil, raza, discapacidad, religión y creencias filosóficas no religiosas, entre otras características. Todos estos derechos a la diferencia no deben suponer la diferencia en derechos y no se detiene solo en las empresas, sino que alcanza a los servicios públicos, lo cual incluye escuelas, hospitales, prisiones, etc…

En España, todavía no se ha desarrollado ninguna ley para combatir cualquier tipo de discriminación que reúna unas características tan completas y profundas como en el caso británico. Sin embargo, en Cataluña existe un ejemplo de ley creada específicamente para proteger de burlas, insultos, agresiones físicas, maltrato institucional y laboral al colectivo LGTB, así como combatir y erradicar la discriminación histórica y condenar una tipología de violencias cotidianas que hasta hace muy poco tiempo todavía estaban normalizadas y se ejercían con total impunidad. Esta ley, aprobada por el Parlament en 2014, fue pionera en todo el mundo en proteger de forma genérica los derechos de la comunidad LGTB. Esperemos que en España muy pronto se desarrolle una legislación que contenga una cosmovisión que no permita ningún tipo de discriminación, maltrato laboral o institucional, así como tampoco cualquier otra falta de respeto o agresión al colectivo vegano.

Autora: Helena Escoda Casas, Licenciada en Historia (UAB).

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