Madagascar, el hábitat natural de referencia de los lémures, se está quedando sin los primates más antiguos y primitivos vivos del mundo. Datos recientes publicados por la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) apuntan que el 98% de las especies se encuentran en peligro de extinción. La pérdida de hábitat y el comercio de mascotas exóticas son los dos motivos principales, aunque sorprende otro factor amenazante que ha ganado carrerilla en los últimos años: el comercio de su carne. Se estima que en Madagascar se consumen cerca de 13.000 lémures cada año, aproximadamente.

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¿Consumo por placer o por necesidad?

La red ambiental más grande del mundo señala la crisis alimentaria que afecta el país: la inseguridad alimentaria está generalizada y se calcula que casi el 40% de los niños sufren desnutrición. Las comunidades más afectadas por el hambre se encuentran en las zonas rurales, donde la caza furtiva de animales silvestres se está convirtiendo en la principal fuente de sustento. No obstante, esta práctica está nutriendo el mercado negro.

Un equipo de investigación dirigido por la bióloga y antropóloga Cortni Borgerson reveló recientemente que el consumo de la carne de lémur es más generalizado en los centros urbanos, puesto que se considera un alimento de lujo. Y, a pesar de que el comercio es ilegal, la carne de estos primates está disponible, evidentemente con mucha discreción, en las cartas de más de un tercio de las ciudades encuestadas. Lo que sugiere que prima el negocio ante la necesidad.

¿Cómo proteger a los primates?

La preocupación por la creciente demanda de carne de lémur no es nueva y preocupa a colectivos animalistas y medioambientales de todo el mundo. Ya en 2016, una reconocida bióloga denunció que muchos la consumían por placer, no por necesidad, y remarcó también el papel de los turistas en el entresijo. De hecho, otro estudio publicado en 2011 relacionó el aumento del consumo con la globalización y las influencias externas.

Para ponerle freno, el equipo conducido por Borgerson sugiere varias estrategias, como reforzar la regulación de las armas de fuego ilegales y lanzar campañas educativas para reducir la demanda de carne de lémur.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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