El Parlamento Europeo ya ha tomado una decisión respecto a la nomenclatura de las alternativas vegetales. Los eurodiputados han votado a favor de prohibir el uso de nombres tradicionales de la carne, como ‘filete’, ‘salchicha’, ‘hamburguesa’, ‘pollo vegano’ o ‘carne de soja’ para referirse a alternativas de origen vegetal.

prohibidos los términos tradicionales
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«Llamemos a las cosas por su nombre», declaró la impulsora de la iniciativa, Céline Imart, del Grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos). El grupo se aferró al argumento de que utilizar la terminología relacionada con la carne y los lácteos para referirse a sus equivalentes veganos es «engañoso para el consumidor» y podría generar dudas o equivocaciones al hacer las compras en los supermercados.

Ni engañoso, ni confuso

La votación consiguió una mayoría de 355 votos a favor, pero no todas las partes están de acuerdo con los resultados. Entre ellos, el miembro del comité de Medio Ambiente, Clima y Seguridad Alimentaria, Hans-Peter Liese, que lamentó el resultado: «No debemos tratar a los consumidores como si fueran tontos. Si en un envase dice ‘hamburguesa vegana’ o ‘salchicha vegana’, cualquiera puede decidir si lo compra o no». Por su parte, la directora de Campañas, Política e Investigación de la Vegan Society, Claire Ogley, rechazó de manera contundente la decisión: «No hay pruebas que sugieran que los consumidores se confundan con los nombres comunes de los alimentos».

Grandes actores del mercado alemán, como los supermercados Aldi y Lidl, la cadena de comida rápida Burger King y el productor de salchichas Rügenwalder Mühle firmaron una carta abierta criticando la propuesta, defendiendo que los consumidores «son capaces de distinguir perfectamente entre alternativas vegetales y cárnicas». Asimismo, señalaron que el veto obliga a usar términos poco familiares, lo que dificulta el acceso al mercado y frena la innovación.

A un paso de la formalización

Para que la prohibición entre en vigor, deberá ser aprobada por la Comisión Europea y los gobiernos de los 27 Estados miembros. Esto implicaría cambiar el nombre y las etiquetas de cientos de productos vegetales populares, lo que podría confundir aún más a los consumidores. Mientras tanto, todos los restaurantes, cafeterías y supermercados de Europa seguirán vendiendo lo que consideran ‘bocadillos vegetales’, cuando están repletos de atún o de pollo y los vegetales brillan por su ausencia.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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