En los últimos años, el veganismo ha ganado visibilidad, también entre los más jóvenes. De hecho, las niñas y niños son especialmente sensibles al sufrimiento animal y no es raro que sean ellos los que se inicien e inicien a otros miembros de la familia en el veganismo cuando se hacen conscientes de lo que implica comer productos de origen animal.

Bullying a niños veganos
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Sin embargo, esta elección ética y alimentaria puede convertirse en motivo de señalamiento o exclusión en entornos escolares. ¿Cómo afecta el acoso (bullying) escolar a estos niños y niñas? Y ¿qué papel juegan las instituciones educativas en la prevención de este tipo de violencia?

Una realidad frecuente, pero silenciada e incómoda

El acoso escolar no es un fenómeno aislado. Según datos de la UNESCO, uno de cada tres estudiantes en el mundo ha sufrido acoso por diversos motivos. UNICEF define el acoso escolar como «una forma de violencia especialmente dirigida hacia una víctima concreta, que sufre de manera sistemática diferentes formas de agresión física (incluyendo la agresión sexual en cualquier grado), verbal (burlas, amenazas, insultos – incluyendo lenguaje racista, misógino, homófobo) o psicológica (difundir rumores, excluir del grupo, tratamiento de silencio…).» Aunque los actos de acoso suelen surgir dentro de la escuela y en horario escolar, no es infrecuente que se extiendan más allá y que incluso alcancen al menor en su móvil a través de servicios de mensajería y redes sociales (ciberacoso).

Aunque todos estamos más o menos familiarizados con los escolares que sufren acoso con la excusa (porque motivos como tales nunca hay, el único «motivo» para acosar a un compañero/a de clase es el deseo de hacerlo) de alguna característica física diferente, pertenecer a otra raza, país o religión, o ser percibido como «diferente» de cualquier forma; la elección alimentaria, aunque menos visibilizada como causa de acoso, puede convertirse en un detonante, sobre todo cuando implica convicciones éticas fuertes como el veganismo. Los niños y niñas veganos pueden ser objeto de burlas por comer o llevar de casa comida «diferente», por rechazar alimentos que se consideran normales o por verbalizar su postura frente al consumo de alimentos de origen animal o de otras actividades como visitas escolares a granjas o zoológicos.

Las secuelas del acoso

Numerosos estudios han demostrado el impacto del acoso en la salud mental de los menores. Las consecuencias directas más frecuentes son la ansiedad y la depresión, que ocurren en una alta proporción. Muchos de los niños, niñas y adolescentes que sufren acoso sufren pérdida de autoestima y confianza en sí mismos; además suelen evitar ir al colegio y esto hace que su rendimiento académico y deportivo se vea afectado, lo que intensifica los sentimientos de ansiedad, pérdida de autoestima y tristeza. No es infrecuente que el menor afectado empiece a creer las cosas negativas que dicen de él o ella y se aísle del resto de compañeros, aunque también es frecuente que el resto de estudiantes no quieran acercarse a la persona acosada.

El acoso escolar y sus secuelas no son bromas: estos menores tienen el doble de posibilidades de pensar en el suicidio y de llevar a cabo conductas de autolesión.

En abril de 2025, el Gobierno de España aprobó un Real Decreto que obliga a los centros educativos a ofrecer menús alternativos por razones éticas o religiosas, incluyendo opciones veganas

Testimonios que abren los ojos

Hace unas semanas, una adolescente relató ante el Congreso de los Diputados español su experiencia como niña vegana en un centro que se negó a proporcionarle un menú vegano equilibrado tildando su petición como «capricho», lo que condujo a una situación de acoso continuado por parte de sus compañeros (y tolerado por el profesorado) que se prolongó 8 años. Compartido a través del perfil de FEUMVE (Familias Unidas por un Menú Vegano Escolar), su testimonio puso sobre la mesa las dificultades que enfrentan estos menores: falta de opciones o menús desequilibrados, presión directa o solapada para comer productos de origen animal, y una sensación constante de exclusión.

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Un avance legislativo: ¿solución o parche?

En abril de 2025, el Gobierno de España aprobó un Real Decreto que obliga a los centros educativos a ofrecer menús alternativos por razones éticas o religiosas, incluyendo opciones veganas. El Real Decreto establece que si preparar un menú vegano no es posible por razones logísticas, el centro debe permitir al alumnado afectado llevar la comida de casa. Esta medida representa un avance significativo en el reconocimiento de la diversidad alimentaria. Sin embargo, plantea también nuevos desafíos.

Por un lado, es un paso hacia la igualdad y la no discriminación. Permite a los niños y niñas veganos acceder a una comida acorde a sus valores sin sentirse desplazados. Por otro, si estos menús no están bien planificados nutricionalmente o son poco atractivos en sabor y presentación, pueden reforzar la idea de que «la comida vegana es rara» o inferior, alimentando las burlas y el rechazo. También se abre el debate sobre los niños que deben llevar su propia comida. Esta alternativa, aunque necesaria en algunos casos, puede aislar aún más al menor, convirtiéndolo en el «niño que no come de comedor». La inclusión verdadera no pasa solo por permitir, sino por normalizar y dignificar todas las elecciones alimentarias.

Muchos centros alegan que preparar menús veganos les resulta muy caro o complicado. Esto es muy preocupante y traduce un desconocimiento total de las guías alimentarias para la infancia y de los demás aspectos del propio decreto. Si los comedores escolares prepararan legumbres, cereales integrales y verduras con la frecuencia que debieran, ofrecer un menú 100% vegetal sería tan fácil o más que preparar uno que no lo sea. Recordemos que la alimentación de todos, sea cual sea el tipo de dieta que llevemos, debe basarse en al menos un 80- 90% de alimentos de origen vegetal. Los alimentos de origen animal, según todas las guías alimentarias recientes, son un complemento opcional, pero no la parte principal ni obligada del plato.

Educar para incluir

La prevención del acoso a niñas y niños veganos requiere más que medidas alimentarias. Es necesario un cambio cultural en el ámbito escolar: formación al profesorado, programas de sensibilización, protocolos de actuación ante burlas y, sobre todo, un enfoque pedagógico que fomente de verdad la empatía y el respeto a la diversidad.

Porque el comedor escolar no es solo un lugar donde se come, sino también donde se construyen identidades, se establecen jerarquías sociales y se aprende a convivir. Y ningún niño o niña debería pagar un precio emocional por ser fiel a sus principios.

Desgraciadamente, los testimonios actuales de familias veganas afectadas por situaciones de acoso escolar revelan que aunque el profesorado y las asociaciones de padres y madres suelen ser sensibles y actuar con prontitud ante los casos de acoso por otras «razones», el acoso al niño o niña vegano no suscita el mismo nivel de empatía e incluso muchas veces tiende a negarse que exista o trata de «justificarse» alegando que es una petición no razonable o que pone en peligro la salud del menor, lo cual contradice los estudios científicos sobre este tema y las declaraciones de todas las asociaciones de medicina y nutrición de países occidentales.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.

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