Una alimentación vegetal podría reducir no solo la inflamación de las articulaciones, sino también los riesgos cardiovasculares en personas con artritis reumatoide. La ciencia empieza a confirmarlo. La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica de origen autoinmune. El sistema inmunológico, que normalmente protege al cuerpo de infecciones, ataca por error los tejidos sanos, en especial las articulaciones. Esto provoca inflamación persistente, dolor, rigidez al despertarse por las mañanas, pérdida de movilidad y, con el tiempo, destrucción de las articulaciones.

Artirits y corazón: Preparación de plato saludable
123RFLimited©peopleimages12. Preparación de plato saludable

Esta enfermedad no es rara: afecta aproximadamente al 1% de la población mundial y es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque puede aparecer a cualquier edad, suele comenzar entre los 30- 50 años. Además de afectar las articulaciones, la AR puede dar lugar a complicaciones en otros lugares del cuerpo, especialmente el corazón y los vasos sanguíneos, donde produce aterosclerosis. Las personas con AR tienen un riesgo 2-3 veces mayor de sufrir enfermedades cardiovasculares (infartos y accidentes cerebrovasculares) que la población general. Esta vulnerabilidad no se explica solo por los tratamientos o la falta de actividad física debida al dolor articular, sino por la inflamación crónica sistémica que caracteriza a la enfermedad.

La AR se trata principalmente con medicamentos: antiinflamatorios no esteroides (AINEs), corticoides, fármacos modificadores de la enfermedad (FAMEs) y terapias biológicas dirigidas. Estos tratamientos buscan reducir la inflamación, controlar los síntomas y prevenir el daño en las articulaciones y otros órganos.

Sin embargo, cada vez más investigaciones señalan la importancia de complementar la terapia médica con cambios en el estilo de vida. Entre ellos destacan el abandono del tabaco, el ejercicio regular, el manejo del estrés y, especialmente, la alimentación. La dieta no solo puede reducir la inflamación, sino también controlar otros factores de riesgo, como el sobrepeso, la hipertensión o el colesterol alto en sangre. Las personas con AR presentan con frecuencia niveles elevados de triglicéridos, colesterol LDL («el malo»), y resistencia a la insulina. Por ello, reducir la inflamación general del cuerpo es una forma directa de proteger el corazón.

La artritis reumatoide afecta aproximadamente al 1% de la población mundial y es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres

Alimentación vegetal para las personas con AR: ¿qué dice la ciencia?

La alimentación vegetal se centra en alimentos de origen vegetal —verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, semillas, frutos secos— y excluyen o minimizan los productos animales. Dentro de este espectro encontramos una alimentación vegana (100% vegetales) y otras predominantemente vegetales, como la dieta mediterránea clásica (no lo que come ahora la gente en los países mediterráneos) o la llamada «dieta antiinflamatoria», que incluyen muy pequeñas cantidades de productos animales.

Este tipo de alimentación es rica en fibra, antioxidantes, vitaminas, minerales y grasas insaturadas. Al mismo tiempo, evita compuestos proinflamatorios presentes en carnes rojas y procesadas y productos lácteos. Además, puede favorecer un tipo de microbiota intestinal más saludable, lo que mejora el sistema inmunológico y disminuye la inflamación general.

Que un alimento sea «vegano» no lo hace automáticamente saludable

Una revisión sistemática reciente publicada en 2024 analizó 15 estudios que evaluaban el efecto de diversas dietas total o predominantemente vegetales en pacientes con AR. Incluyó ensayos clínicos con una alimentación vegana, mediterráneas, antiinflamatorias o bajas en grasas. Los resultados fueron consistentes: mejoría en los marcadores de actividad de la enfermedad, disminución de marcadores inflamatorios, menor dolor y mejor calidad de vida.

Además, los pacientes mostraron otras mejoras importantes: pérdida de peso, reducción del colesterol LDL («el malo») y mejora en la tensión arterial. La dieta mediterránea fue la más estudiada, pero los efectos beneficiosos también se observaron en alimentaciones 100% vegetales. Los autores concluyen que estas intervenciones pueden ser una herramienta eficaz y segura para acompañar el tratamiento médico convencional.

Manos con artritis
123RF Limited©towfiqu. Manos con artritis

Estudio holandés «Plants for Joints» («vegetales para las articulaciones»): publicado en el año 2023, este ensayo clínico evaluó un programa integral que incluía alimentación vegana, ejercicio físico, ejercicios de atención plena (mindfulness) y educación en salud. Los participantes mostraron una notable disminución de la actividad de la enfermedad, así como mejoras en el colesterol de la sangre y en el peso corporal. Un año después de completar el estudio, los pacientes fueron reevaluados y se observó que mantenían mejoras significativas en los diversos marcadores de la enfermedad, así como en las cifras de colesterol LDL y en la circunferencia abdominal (que mide la obesidad). También se reportó una reducción sostenida en el uso de medicación y una alta adherencia al estilo de vida propuesto. Estos resultados son muy prometedores y refuerzan el valor de una estrategia multidisciplinar basada en una alimentación vegana bien planificada como intervención de largo plazo para el manejo de la AR.

Estudio de los investigadores del Comité para una Medicina Responsable (PCRM) publicado en 2022: un ensayo con pacientes con AR que siguieron una alimentación vegana baja en grasas, sin restricción calórica, durante 16 semanas mostró una mejora significativa en el dolor articular, la rigidez matutina y la movilidad. Además, los participantes redujeron su colesterol total y LDL, sin efectos adversos relevantes.

Cada vez más investigaciones señalan la importancia de complementar la terapia médica con cambios en el estilo de vida

Recomendaciones prácticas para personas con artritis reumatoide

Si vives con AR y estás considerando apoyar tu tratamiento médico con cambios en la alimentación y el estilo de vida, estas pautas pueden ayudarte a comenzar de forma segura y efectiva:

  • Prioriza una alimentación basada en alimentos vegetales integrales: incluye abundantes verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas. Estos alimentos aportan antioxidantes, fibra y compuestos antiinflamatorios naturales.
  • Elimina los productos de origen animal: evita principalmente carnes rojas, embutidos, leche y quesos curados y huevos. Estos alimentos están vinculados con mayor inflamación y riesgo cardiovascular.
  • Evita los ultraprocesados vegetales: que un alimento sea «vegano» no lo hace automáticamente saludable. Evita el consumo de productos con aceite de coco (como algunos «quesos veganos»), azúcares añadidos, sal en exceso o conservantes.
  • Suplementa con vitamina B12, vitamina D, y aceite de microalgas rico en DHA y EPA: estos suplementos estaban incluidos en el régimen del estudio holandés. Además, incluye en tu alimentación diaria semillas de lino, chía, y nueces.
  • Mantén una buena hidratación: bebe agua, infusiones de plantas medicinales y tés verde y blanco, y come mucha fruta. Todo esto te mantendrá bien hidratado.
  • Integra el cambio de alimentación en un estilo de vida integral: idealmente, acompaña estos cambios dietéticos con actividad física adaptada y gestión del estrés.
  • Por último, pero no menos importante: consulta y ten un seguimiento regular con profesionales de salud formados en nutrición clínica y en medicina del estilo de vida. Recuerda que no todos los consejos en redes sociales son fiables.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra

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