El fútbol mueve pasiones y también cantidades astronómicas de dinero. Cada edición de la Copa Mundial de la FIFA genera miles de millones en ingresos procedentes de derechos de transmisión, patrocinadores y turismo. En 2018, el Mundial de Rusia dejó más de 6.100 millones de dólares en ingresos para la FIFA, mientras que el de Qatar 2022 superó los 7.500 millones. Con estos datos, no sorprende que los países se esfuercen por ser sede de un evento de esta magnitud.

Marruecos
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Para el próximo 2030, la FIFA ha decidido una organización compartida entre España, Portugal y Marruecos. Será la primera vez que un país africano comparta la sede de un Mundial con dos europeos, lo que supone un hito en la historia del fútbol. Sin embargo, este honor también ha sacado a la luz una preocupante realidad: el país africano ha decidido emprender una brutal campaña de exterminio de perros callejeros para «limpiar» las ciudades antes del evento.

La situación de los perros callejeros en Marruecos es alarmante desde hace años. No existen políticas sólidas de bienestar animal y los refugios son insuficientes para albergar a los millones de perros que vagan por las calles. A diferencia de otros países que han aplicado programas de control ético de la población canina, Marruecos ha recurrido históricamente a métodos drásticos, como envenenamiento y disparos, para reducir el número de perros sin hogar.

En el islam, los perros son vistos de manera ambivalente. Por un lado, existen hadices (dichos atribuidos al profeta Mahoma) que los consideran impuros, especialmente en lo que respecta a su saliva. Por otro lado, hay relatos que destacan la compasión hacia los animales, incluidos los perros.

El país africano ha decidido emprender una brutal campaña de exterminio de perros callejeros para «limpiar» las ciudades antes del evento

Esta visión ha llevado a que, en algunos países de mayoría musulmana, como Marruecos, los perros sean menos aceptados en la vida cotidiana y rara vez se les tenga como mascotas dentro del hogar, a diferencia de los gatos, que son mejor vistos en la cultura islámica. Evidentemente, no todos los musulmanes comparten esta perspectiva negativa y en muchos lugares hay quienes cuidan y protegen a los perros con gran cariño. No obstante, esta cuestión cultural, junto con la ausencia de programas de esterilización efectivos y la falta de campañas de concienciación sobre adopción han llevado a un crecimiento descontrolado de la población canina. Se estima que en las principales ciudades marroquíes deambulan cerca de tres millones de perros callejeros. Ante esta realidad, el gobierno marroquí ha optado por soluciones extremas (y más económicas).

Desde que la FIFA confirmó a Marruecos como una de las sedes del Mundial 2030, se ha denunciado públicamente que las autoridades han intensificado la matanza de perros callejeros. Diversas ONG y asociaciones protectoras de animales han documentado cómo se están llevando a cabo estas matanzas de manera sistemática.

Los métodos utilizados son especialmente crueles. Se han reportado casos de envenenamiento masivo con estricnina, una sustancia que provoca una muerte lenta y muy dolorosa. También hay registros de perros abatidos a tiros en plena calle y a plena luz del día por agentes municipales. En algunos barrios, los ciudadanos han presenciado cómo los cadáveres de los perros quedan abandonados durante días en las calles, a la vista de cualquier transeúnte.

No es la primera vez: la siniestra relación entre el deporte y el exterminio de animales

Lo ocurrido en Marruecos no es un caso aislado. En 2014, Sochi, la ciudad rusa que albergó los Juegos Olímpicos de Invierno, llevó a cabo una campaña similar de exterminio de perros callejeros. Las autoridades rusas contrataron a empresas privadas para capturar y sacrificar a miles de animales, algo que provocó una ola de indignación internacional.

En 2016, antes de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, también hubo reportes de que las autoridades brasileñas sacrificaban perros y gatos callejeros para mejorar la imagen de la ciudad. Sin embargo, la presión de organizaciones internacionales logró que el gobierno implementara programas de esterilización y acogida, aunque de forma limitada. Estos antecedentes demuestran que, para algunos gobiernos, la buena imagen no se basa en dar un trato digno y ético a los animales, sino que, por el contrario, pretenden quedar bien ante el mundo masacrando a una población tan vulnerable como son los perros callejeros.

Marruecos
123RFLimited©twabian. Callejón de Chefchaouen (Marruecos)

La comunidad internacional reacciona

Ante la brutal matanza en Marruecos, la primatóloga y activista Jane Goodall ha enviado una carta a la FIFA denunciando la situación. En su mensaje, Goodall insta al organismo a tomar medidas para evitar este genocidio animal y sugiere que, si Marruecos no cesa estas prácticas, se le retire la sede del Mundial.

Además, la International Animal Welfare Protection Coalition (IAWPC) ha recopilado evidencias gráficas de la masacre y ha lanzado una campaña mundial para exigir el fin del exterminio. Se han puesto en marcha peticiones y se han enviado comunicaciones oficiales a la FIFA, al gobierno marroquí y a las organizaciones internacionales de derechos humanos.

El impacto de estas acciones ha generado debate en redes sociales y en los medios de comunicación, con miles de personas exigiendo que la FIFA tome una postura clara. Sin embargo, el organismo rector del fútbol ha optado por el silencio.

El silencio cómplice de la FIFA

A pesar de la creciente presión mediática y social, la FIFA no ha emitido ninguna declaración sobre el exterminio de perros en Marruecos. Esta postura ha sido interpretada como una muestra de indiferencia ante un problema ético que afecta la imagen del torneo. La FIFA ha demostrado en el pasado que puede intervenir en asuntos políticos y sociales, como en el caso de los derechos humanos en Qatar 2022, donde hubo críticas por el trato a los trabajadores inmigrantes. Sin embargo, en este caso, parece no querer involucrarse, y ha optado por dejar la responsabilidad en manos de las autoridades marroquíes.

La IAWPC ha dejado claro que continuará su campaña y que no descarta presionar para que la sede de Marruecos sea revocada si la matanza sigue adelante. La eliminación masiva de perros no es la única solución posible. Existen alternativas viables y humanitarias para controlar la población de animales callejeros sin recurrir a la violencia.

Existen campañas de activismo online mediante la firma de peticiones dirigidas a las autoridades marroquíes y a los organizadores del Mundial

La esterilización y castración masiva es la mejor estrategia para reducir la reproducción y, con el tiempo, la cantidad de perros en las calles. Por otra parte, la vacunación y el seguimiento sanitario es fundamental para prevenir propagación de enfermedades y proporcionar una vida más saludable a estos perros. Otra medida fundamental es la creación de refugios y el fomento de campañas de adopción, para que más personas abran sus hogares a estos animales en lugar de dejarlos desamparados. La educación y la concienciación ciudadana juegan un papel clave en este proceso. Algunos países, como Turquía, han desarrollado modelos exitosos en los que los perros callejeros son identificados, vacunados y esterilizados, y se les permite vivir en la comunidad sin representar un problema de salud pública.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos?

La presión social y la denuncia pública son nuestras mejores herramientas. Es importante visibilizar este problema y generar conciencia. Para ello, podemos compartir información en redes sociales y exigir una postura clara de la FIFA. Existen campañas de activismo online mediante la firma de peticiones dirigidas a las autoridades marroquíes y a los organizadores del Mundial.

El boicot es otra de nuestras bazas. Por ejemplo, podemos evitar viajar a Marruecos mientras estas prácticas inhumanas sigan ocurriendo, además de rechazar cualquier entretenimiento relacionado con la FIFA.

La lucha contra el exterminio de perros callejeros no es solo una cuestión de bienestar animal, sino de valores humanos y justicia. El deporte debería ser un reflejo de valores positivos como la unidad, la solidaridad y el respeto. La celebración de la Copa Mundial no puede justificarse a costa de la vida de miles de animales inocentes. Permitir que un país que lleva a cabo un exterminio masivo sea sede de un evento de tal magnitud es un mensaje peligroso sobre las prioridades del fútbol mundial.

Es momento de exigir que el fútbol no solo sea un espectáculo deportivo, sino también un ejemplo de responsabilidad ética.

Autora: Noemí Alba, Activista por los derechos de los animales

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