Dinamarca se dispone a imponer un impuesto anual sobre las emisiones de gases contaminantes derivados de la actividad ganadera a partir de 2030. El pasado mes de junio, el gobierno escandinavo presentó un sistema de «impuesto sobre las flatulencias», con el que gravará a los ganaderos por los gases de efecto invernadero emitidos por sus vacas, cerdos y ovejas.

«Daremos un gran paso hacia la neutralidad climática en 2045. Dinamarca será el primer país del mundo en introducir un impuesto real sobre las emisiones de CO2 en la agricultura», afirmaba el Ministro de Hacienda, Jeppe Bruus, durante la presentación del plan.
Al ser aprobado definitivamente, los ganaderos daneses tendrán la obligación de pagar un impuesto de 120 coronas (equivalentes a unos 16 euros) por tonelada equivalente de dióxido de carbono en 2030, una cifra que en el año 2035 aumentará a 300 coronas (40,20 euros) por tonelada.
Las autoridades danesas prevén que la medida sirva para reducir las emisiones contaminantes nacionales en aproximadamente unos 2 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. El foco está puesto especialmente en las emisiones de gas metano, uno de los principales impulsores del calentamiento global. Según la Organización de las Naciones Unidas, la ganadería es responsable de cerca del 32% de las emisiones de metano de origen humano.
La recaudación económica se utilizará para apoyar la transición ecológica, según afirmó el gobierno. Asimismo, el acuerdo incluye la creación de un fondo de 40.000 millones de coronas para proteger la naturaleza, restaurar los ecosistemas degradados y crear nuevos espacios naturales.
La propuesta, que en estos momentos está a la espera de la aprobación final del Parlamento danés, ha recibido el apoyo del gobierno de centro-derecha y representantes de los ganaderos, la industria y los sindicatos, así como los grupos ecologistas. Entre estos últimos, la Sociedad Danesa para la Conservación de la Naturaleza, la mayor organización medioambiental y de conservación de la naturaleza de Dinamarca, que ha descrito el acuerdo fiscal como «un compromiso histórico».
En palabras del Ministro Bruus: «El acuerdo demuestra lo mucho que podemos conseguir cuando nos unimos por encima de colores e intereses partidistas para encontrar soluciones conjuntas a uno de los mayores retos de nuestro tiempo».
Autora: Ariadna Coma, Periodista
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