Nueva polémica en los Estados Unidos. Esta vez, provocada por las nuevas pautas alimentarias anunciadas en enero por el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., que enfatizan el consumo de productos cárnicos, lácteos y grasas saturadas.

EEUU
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Resumidamente, las directrices incluyen una pirámide alimentaria invertida que sitúa a la carne roja, las aves, los huevos y los lácteos junto con las verduras y las frutas. Asimismo, Robert F. Kennedy Jr. ha hecho varias declaraciones ante la prensa norteamericana en las que ha revelado que come exclusivamente carne y alimentos fermentados, como el yogur o el chucrut. Todo ello ha generado un gran revuelo social, puesto que contradice el mensaje unitario de la comunidad científica y sanitaria al proponer priorizar alimentos de alto impacto en la salud humana y medioambiental, que tachan la nueva pauta de ‘desequilibrada, insostenible y potencialmente dañina’.

“La dieta carnívora es un plan de alimentación pseudocientífico que se centra en la carne, los lácteos y los huevos, y no incorpora ningún alimento vegetal”, ha afirmado recientemente la doctora Shireen Kassam, fundadora y directora de Plant-Based Health Professionals (PBHP), en un artículo publicado en Plant Based News. Kassam remarca que excluir los alimentos de origen vegetal puede generar deficiencias de micronutrientes importantes, además de ser un modelo alimentario que no contiene nada de fibra, pero sí altas cantidades de grasas saturadas y colesterol responsables de enfermedades cardíacas, diabetes y demencia, entre otras.

Por otro lado, los expertos sugieren que una alimentación carnívora podría tener consecuencias climáticas importantes. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI) calcula que, si los estadounidenses aumentaran el consumo de productos animales, se requeriría de unos 100 millones de acres (unos 40,47 millones de hectáreas o una superficie aproximadamente equivalente al estado de California) de tierras agrícolas adicionales al año dedicadas a la cría de animales. Además de aumentar la huella de carbono de la ganadería en cientos de millones de toneladas de contaminación.

Desafortunadamente, esta no es la única polémica en el terreno de la alimentación que ha generado la administración de Donald Trump este año. También en enero, el presidente de los Estados Unidos firmó un proyecto de ley para reintroducir la leche entera en las escuelas tan solo un mes después de que el Senado votara unánimemente a favor de facilitar el acceso de los escolares a las bebidas vegetales.

Autora: Ariadna Coma, Periodista.

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