A pesar de numerosos baches y altibajos, las sociedades humanas han experimentado un enorme progreso moral en los últimos 200 años. Ejemplos claros son el avance en el respeto a los derechos individuales, la renuncia a la violencia como forma de resolver conflictos, el rechazo a la discriminación de las personas por razón de su sexo, orientación sexual, discapacidad u otras características, la elección de la democracia como medio de organización política, y la defensa de valores como la solidaridad, el respeto, la justicia o la tolerancia.

Estos valores no surgieron y se implantaron en un día ni dos. En casi todos los casos inicialmente solo un grupo pequeño de personas creía en ellos, mientras que la mayoría los rechazaba o se burlaba. Para que las sociedades aceptaran la igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo, o los derechos homosexuales, hicieron falta muchas luchas y muchos años de divulgación y educación.
Los seres humanos transmitimos nuestros valores a las personas de nuestro entorno e influimos en ellas constantemente. También aprendemos de otros y nos inspiramos en aquellos que vemos mejores en algún aspecto, y los tomamos como modelos.
Las personas que dan el paso de hacerse veganas después de ver la forma profundamente injusta con que los humanos tratamos a los animales, sienten también este impulso natural de educar a los demás en estos valores de respeto a otras especies y al planeta. Tratar de concienciar a otras personas sobre la injusticia del especismo y las ventajas del veganismo es tan válido, natural y necesario como la defensa de cualquier otro valor.
¿Por qué la mayoría de la gente no es aún vegana?
Seguro que te has hecho esta pregunta muchas veces. La mayoría de las personas razonables reconocen que ser vegano es lo lógico y lo correcto y hasta pueden expresar admiración por las personas que lo son. Sin embargo luego no verás ninguna intención de poner esto en práctica. ¿A qué se debe esta disonancia?
Tu ejemplo diario y constante puede ser más efectivo que explicar las ventajas y posibilidades de ser vegano una o múltiples veces
La mayoría de la gente en nuestra sociedad aún asocia el veganismo con una o más de estas circunstancias: 1) dieta restrictiva y sacrificada en la que se pierde el placer por comer; 2) dieta limitante que no permite comer fuera de casa ni tener relaciones sociales normales; 3) dieta deficiente que pone en peligro la salud y especialmente el crecimiento y desarrollo de los más pequeños; 4) dieta y modo de vida practicados por personas “no muy normales” (poco convencionales, “excéntricas”, etc.).
Por eso, aunque intelectualmente reconozcan el valor y el impacto positivo del veganismo, no se ven con ánimo de adoptarlo y verse en estas circunstancias.
¿Cómo puedes salvar estos escollos?
Ante todo, reconoce que existen y que son una limitación para muchas personas. Además, la gente tiene muchas otras prioridades y necesidades y poco tiempo para pensar en estos temas. Pagar la hipoteca, conseguir un buen colegio para los niños, encontrar un hueco para ese tratamiento dental que llevan tanto posponiendo, buscar un lugar razonable y barato para pasar las vacaciones… todo esto ocupa la mente de la mayoría de la población el 90% del tiempo. Si en algún momento se pueden plantear un cambio tan radical en su estilo de vida, enseguida la mente encuentra una excusa para retrasarlo.
Por eso, tu ejemplo diario y constante puede ser más efectivo que explicar las ventajas y posibilidades de ser vegano una o múltiples veces. Para que los demás vean que ser vegano en la sociedad actual es más que posible y que puede ser también divertido y placentero, hay varias acciones que puedes llevar a cabo, por ejemplo cocina para otros siempre que tengas la oportunidad y muestra así lo variada, colorida y llena de sabor que la dieta vegana puede ser; o cuando comas fuera con amigos, busca sitios que ofrezcan opciones veganas de buena calidad para que los demás vean que tienen la oportunidad de elegir sin renunciar al sabor o a la compañía de otros.

Es importante que lleves un estilo de vida razonablemente saludable y que la mayor parte de tus comidas estén basadas en alimentos vegetales integrales poco procesados. Por supuesto puedes comer de vez en cuando comida rápida y ultraprocesados y dulces veganos, y no tienes que tener un cuerpo perfecto y atlético ni una salud impecable.
Pero si los demás ven que tenemos poca salud y energía, esto se va a convertir en un elemento disuasorio considerable. Nadie quiere ver empeorar su salud por muy noble que sea la causa. Al mismo tiempo, trata de no “vender” la dieta vegana como una solución rápida y automática para todas las enfermedades ni crear expectativas no realistas sobre sus efectos “rejuvenecedores y afrodisíacos”.
Cuando se acerquen a hablar contigo, y aunque te hagan preguntas que te parezcan ridículas, o incluso aunque creas que te las hacen con la intención de ofender o burlarse, respóndelas como si fueran genuinas y trata de dar la información que te piden de la forma más neutra posible. Nunca sabes la verdadera razón detrás de cada pregunta, así que no asumas que es negativa. Aunque para ti las respuestas sean muy obvias (“¿de dónde sacas las proteínas?”) y la pregunta te parezca insultante, recuerda que los no veganos pueden no haber oído estos argumentos de una fuente fiable y simplemente no saben qué pensar y tienen miedos y precauciones que son muy lógicas.
Cuando tu pareja no es vegana (ni tiene intención de serlo)
Bien, así que llevas ya unos años “educando con el ejemplo”, cocinando comidas deliciosas y nutritivas, mostrando a tu familia y amigos que es más que posible llevar una alimentación vegana y seguir disfrutando de buena salud y energía, tener un buen trabajo y una vida social normal. Y sin embargo tu pareja, la persona con la que más tiempo pasas, la que más te ha escuchado hablar (y llorar cuando leíais u oías hablar de algún caso de maltrato animal), la que se chupa los dedos con tus comidas, la que a veces dice que tiene envidia de tu estado de salud y energía, esa persona en cuanto sale de casa y quedáis con amigos, no pierde un minuto para comerse una ración de gambas, de chorizo o pedir un plato de carne con patatas. Es muy frustrante.
Tratar de concienciar a otras personas sobre la injusticia del especismo y las ventajas del veganismo es tan válido, natural y necesario como la defensa de cualquier otro valor
A veces parece como si tuviéramos más influencia sobre personas que son simplemente conocidas o incluso sobre extraños, que sobre nuestros seres más cercanos, ¿verdad? No es así realmente, la verdad es que solo una minoría de la gente va a cambiar como resultado de nuestro ejemplo, por tanto tu pareja tiene más probabilidades de estar en el grupo que no cambiará. No te lo tomes como algo personal.
Acepta que algunas personas no van a cambiar
Tenemos que identificar pronto a las personas que no están dispuestas o preparadas para cambiar, al menos a corto plazo. Debemos aceptar esto, aunque una de ellas sea la persona que más queramos en el mundo; y ofrecer información y ayuda solo a quien la pida y muestre interés genuino.
Con las demás, sigue siendo un ejemplo, pase lo que pase, sin esperar resultados. Tu labor es plantar esa semilla, cuándo esa planta brote y empiece a crecer no estará bajo tu control. Pero es muy probable que dentro de unos años, a veces décadas, te encuentres con algún antiguo amigo o conocido y te sorprenda diciéndote que ahora es vegano. ¿Recuerdas aquella cena que compartimos todo el grupo de amigos cuando trajiste esa lasaña espectacular? ¿Recuerdas la conversación que tuvimos?, te dirá. Siempre la llevaba en la cabeza. Y un día…
Autora: Miriam Martínez Biarge Médico Pediatra.
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