Colombia vive un momento decisivo en materia de protección y bienestar animal. En menos de un año, el país ha aprobado y puesto en marcha tres medidas que lo sitúan a la vanguardia de Latinoamérica: la prohibición de corridas de toros y peleas de gallos, la entrada en vigor de la llamada Ley Kiara contra el uso de collares de castigo en perros, y la sustitución de las tradicionales carrozas de caballos en Cartagena por vehículos eléctricos.

El primer gran paso se dio con la ratificación de la Ley 2385 de 2024, avalada de forma unánime por la Corte Constitucional. Con esta decisión, las corridas de toros y las peleas de gallos quedaron prohibidas de manera definitiva en todo el territorio nacional. La sentencia fue celebrada por organizaciones defensoras de los animales, que destacaron el precedente internacional que marca Colombia al colocar la protección del bienestar animal por encima de tradiciones violentas. El país se suma así a naciones y ciudades como Costa Rica, Argentina y Ciudad de México, que ya habían limitado o eliminado la tauromaquia.
A esta decisión le siguió la aprobación de la Ley 2480 de 2025, conocida como Ley Kiara, que entró en vigor el pasado 1 de agosto. Esta norma prohíbe de forma absoluta la fabricación, venta y uso de collares de púas, estrangulamiento o descargas eléctricas para perros. La medida se sustenta en estudios científicos que demuestran el daño físico y emocional que producen estos dispositivos, además de su ineficacia como herramientas de adiestramiento. Con ello, Colombia se une a países europeos y regiones de Canadá y Australia que ya habían avanzado en el mismo sentido.
Finalmente, en el ámbito local, la ciudad de Cartagena anunció que a partir de diciembre de 2025 reemplazará las carrozas de caballos en el Centro Histórico por 60 vehículos eléctricos. La medida pondrá fin a la explotación de 120 equinos dedicados al turismo, al tiempo que refuerza el compromiso de la ciudad con la sostenibilidad y la modernización urbana. Autoridades locales subrayaron que el nuevo sistema preservará la esencia de los tradicionales paseos, pero con un enfoque innovador, respetuoso y acorde con los retos ambientales actuales.
Con estas tres decisiones, Colombia se perfila como un referente en la región, demostrando que el respeto hacia los animales y la apuesta por modelos más éticos y sostenibles pueden convertirse en política de Estado.
Autora: Montse Mulé, Editora
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