En la intersección entre la diversidad funcional y conciencia alimentaria hay temas de los que se habla y conoce poco, pero que son tremendamente importantes. Las personas con discapacidad visual que deciden seguir una dieta vegana y/o modo de vida vegano enfrentan una doble dificultad: la invisibilidad social y las barreras prácticas para ejercer su autonomía alimentaria.

¿Qué dificultades y retos enfrentan las personas invidentes veganas?
Las personas invidentes o con baja visión ya enfrentan dificultades estructurales en su día a día, desde el acceso a la información hasta la movilidad. Si a esto se suma una elección alimentaria aún minoritaria en nuestra sociedad, como el veganismo, muchas veces surgen nuevos estigmas y dudas: «¿Y cómo cocinas si no ves?», «¿No es demasiado complicado?». Estas preguntas, aunque a menudo bienintencionadas, refuerzan una idea errónea: que la cocina vegana (o la cocina en general) está reservada para quienes lo tienen «todo fácil».
Esto nos lleva a una pregunta más general: ¿es el veganismo solo para personas sin discapacidades? Aunque el veganismo defiende una ética inclusiva hacia todos los seres sintientes, no siempre ha sido percibido como inclusivo hacia las personas con discapacidades. Algunos discursos veganos, al insistir en la exigencia de no usar nada de origen animal en ninguna circunstancia, o evitar todos los productos procesados o incluso vendidos en ciertos supermercados, pueden resultar excluyentes o capacitistas.
Personas con ciertas condiciones físicas, cognitivas o psicosociales pueden enfrentar barreras reales para llevar una dieta 100% vegetal sin apoyo adecuado. Algunas personas pueden necesitar tomar medicamentos con ingredientes de origen animal o encontrar difícil mantener una dieta completamente vegetal sin poner en riesgo su salud o su autonomía. Sin embargo, estas personas no dejan por ello de ser veganas. Tal como recoge la definición de la Vegan Society del Reino Unido, el veganismo es «una filosofía y un modo de vida que busca excluir, en la medida de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales». La expresión «en la medida de lo posible y practicable» es especialmente relevante cuando hablamos de personas con discapacidades, enfermedades crónicas o situaciones de dependencia.
A mucha gente le gusta cocinar, y las personas invidentes no son excepción
El derecho a la autonomía
Mucha gente cree que las personas invidentes o con baja visión simplemente no pueden ni deben cocinar puesto, que podría ser peligroso. Pero esto no se corresponde con la realidad. La cocina, sea vegana o no, implica manejo de cuchillos, calor, lectura de etiquetas y diferenciación de ingredientes. Para una persona invidente, esto puede suponer retos específicos, como envases sin braille ni información accesible, o productos procesados envasados poco reconocibles al tacto. Sin embargo, existen programas de rehabilitación, cursos específicos, utensilios adaptados y otros recursos específicos para las personas con baja visión, que proporcionan a estas personas la autonomía necesaria para preparar sus propias comidas e incluso para trabajar en la restauración. Por ejemplo, existen aplicaciones basadas en inteligencia artificial que permiten escanear etiquetas o que transforman la información escrita en audio. También existen utensilios adaptados, por ejemplo tablas de cortar con bordes y de colores contrastados, ollas con medidores sonoros, cuchillos con mangos ergonómicos.
A mucha gente le gusta cocinar, y las personas invidentes no son excepción. Las personas invidentes veganas pueden tener una motivación extra para cocinar, y es tener la seguridad de saber lo que comen, especialmente si la oferta culinaria vegana en sus supermercados y restaurantes locales es escasa. La cocina no es solo una tarea doméstica, sino un acto de autonomía, creatividad y afirmación personal. Para muchas personas invidentes, poder decidir qué comer, cómo prepararlo y compartirlo con amigos y seres queridos es una fuente de autoestima y bienestar emocional. Cuando además esa elección se basa en valores éticos, el acto de cocinar se convierte en un gesto de coherencia y poder personal.
Y aquí es donde surge la mayor dificultad para los veganos invidentes: la escasa oferta de educación culinaria adaptada. Aunque la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) y otras organizaciones están ofreciendo talleres de cocina accesible, ¿cuántas de las recetas que se incluyen son veganas o pueden veganizarse fácilmente?

Comer fuera de casa siendo invidente… y vegano
Las comidas en restaurantes o en lugares similares pueden tener otras dificultades para las personas con baja visión. Según la ONCE, el porcentaje de centros de restauración que disponen de menús en braille es mínimo. Si además sumamos el limitado número de opciones veganas en muchos restaurantes y que estas muchas veces no están debidamente señalizadas, el reto aumenta. Es cierto que las nuevas tecnologías permiten a las personas invidentes «leer» cualquier texto y tener descripciones orales de cualquier fotografía, pero las personas más mayores todavía encuentran esto complicado. Además, muchas personas invidentes denuncian experiencias de infantilización, por ejemplo camareros que les añaden azúcar al café sin preguntar o comidas que les son servidas ya cortadas en porciones. Estas acciones aparentemente bienintencionadas refuerzan estereotipos sobre la incapacidad y suponen un ataque a la dignidad personal.
Una cocina inclusiva es aquella donde nadie queda fuera por sus capacidades, creencias o elecciones
Una cocina realmente inclusiva
Una cocina inclusiva es aquella donde nadie queda fuera por sus capacidades, creencias o elecciones. Apostar por una cocina inclusiva no es solo adaptar utensilios o recetas, sino también respetar el derecho a decidir, experimentar y participar en todas las etapas del acto de comer. La inclusión no consiste en «permitir» que las personas ciegas cocinen o coman en restaurantes, sino en crear las condiciones para que puedan hacerlo con total libertad y dignidad, y elijan la opción dietética y el modo de vida que prefieran, sin que esto les añada barreras o dificultades innecesarias.
Para lograr este objetivo, no solo necesitamos cambiar los diseños de envases y, electrodomésticos y un etiquetado accesible obligatorio. Los programas de formación culinaria adaptada, que por el momento son solo ocasionales, deberían generalizarse y ofrecerse a todas las personas con problemas visuales como una forma más de potenciar la autonomía personal. Estos programas deberían incluir una sección de recetas 100% vegetales, que no solo beneficiarían a los invidentes veganos, sino a todos los participantes del curso.
Además, sería muy positivo si se diera más visibilidad a cocineros y voces invidentes en medios y redes. Aunque en el mundo anglosajón ya hay varios blogs, podcasts y canales de videos sobre este tema (por ejemplo The Blind Kitchen – cocina general adaptada para personas invidentes; o The blind vegan – específico para invidentes veganos), todavía no hay recursos equivalentes en lengua hispana.
Veganismo e invidencia no deberían ser mundos incompatibles, sino una oportunidad para repensar lo que entendemos por accesibilidad, empoderamiento y diversidad. Cada vez que una persona ciega prepara su propia comida vegana, está desafiando estigmas y ampliando el significado de la inclusión
A mucha gente le gusta cocinar, y las personas invidentes no son excepción
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra
Suscríbete a la Newsletter y recibe Bueno y Vegano gratis cada mes en tu correo
Bueno y Vegano, tu mensual 100% vegano
Bueno y Vegano Junio 2025










