El 2 de enero entró en vigor el sistema PRESVET, una herramienta digital que obliga a los veterinarios españoles a registrar todas las prescripciones de antibióticos en una base de datos estatal. La normativa fue creada por el Ministerio de Agricultura para regular la distribución, prescripción y dispensación de medicamentos veterinarios. No obstante, el proceso exige realizar pruebas previas antes de administrar antibióticos, lo que puede demorar tratamientos esenciales.

PRESVET
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Un «caos administrativo» que se cobra vidas

Originalmente pensada para la ganadería, la normativa se ha convertido en un obstáculo para la atención veterinaria de los animales de familia. Según denuncian veterinarios afectados, el sistema PRESVET puede bloquear e impedir recetas de antibióticos, por ejemplo, cuando un animal con diarrea necesita un medicamento clasificado solo por problemas respiratorios, a pesar de que la evidencia científica avale su efectividad, o cuando la dosis necesaria no corresponde exactamente con el número de comprimidos que incluye el medicamento.

Todo esto, sumado a dificultades técnicas (como la imposibilidad de registrarse con ciertos certificados digitales) genera incertidumbre y frustración de los profesionales, además de poner en riesgo la vida de los animales. El pasado 15 de febrero se registró el primer caso fatal vinculado al nuevo decreto: una perra falleció a causa de una sepsis que no pudo ser tratada con la medicación correspondiente porque la autorización llegó demasiado tarde.

Según denuncian veterinarios afectados, el sistema PRESVET puede bloquear e impedir recetas de antibióticos

Peticiones de moratoria

Organizaciones animalistas piden la revisión de la normativa y exigen aplicar una moratoria inmediata al Real Decreto 666/23 para agilizar los procedimientos. «Las clínicas veterinarias deben poder suministrar los tratamientos completos sin verse obstaculizadas por un sistema que prioriza el control burocrático sobre la salud. Solo así se evitará la automedicación, el desperdicio de medicamentos y, lo más importante, se garantizará una atención rápida y eficaz para los animales que la necesitan», reivindican desde FAADA.

«Imaginemos un escenario en el que los veterinarios puedan dispensar el tratamiento completo en sus clínicas sin verse limitadas por un sistema que prioriza el control burocrático sobre la vida; de esta manera se reduciría el riesgo de automedicación, el desperdicio de medicamentos y, sobre todo, se garantizaría una atención oportuna a quienes más lo necesitan. El compromiso de proteger a quienes no tienen voz es ahora más urgente que nunca», defiende AnimaNaturalis.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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