Un nuevo estudio del Good Food Institute (GFI) y el EarthShift Global ha demostrado que las alternativas vegetales a la carne tienen un impacto ambiental considerablemente menor en comparación con las proteínas de origen animal. Al analizar el ciclo de vida de las carnes vegetales (LCA, por sus siglas en inglés), los investigadores concluyeron que las alternativas veganas reducen su impacto sobre el medio en un 89%.

El proyecto, titulado “Carnes de origen vegetal frente a carnes de origen animal: Evaluación del ciclo de vida”, evaluó los ciclos de vida de la carne convencional, así como los de las proteínas alternativas producidas con diferentes materiales, ingredientes y métodos, como la proteína de guisante o de soja. Descrito como “el análisis más completo y de acceso abierto” hasta la fecha, halló que, en comparación con sus homólogos de origen animal, la carne plant-based es más eficiente y tiene un bajo impacto medioambiental en todas las categorías analizadas.
En concreto, utiliza un 79% menos de tierra, un 95% menos de agua y reduce la contaminación del agua en un 93%. También contamina un 89% menos el aire y genera un 89% menos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Asimismo, las conclusiones indican que el impacto ambiental de las alternativas vegetales a la carne es un 91% menor que el de la carne de res, un 88% menor que el de la carne de cerdo y un 71% menor que el del pollo.
Este no es el único estudio que sostiene que las alternativas vegetales a la carne son más saludables y sostenibles. El informe “Repensar las alternativas a la carne de origen vegetal” elaborado por The Food Foundation y publicado el pasado mes de agosto, destacaba que las alternativas plant-based suelen contener menos sal, azúcar y grasas saturadas, además de un impacto ambiental bajo. Por su parte, la empresa biotecnológica Bon Vivant presentó un estudio basado en la LCA de las proteínas lácteas fermentadas de precisión (que no requieren de leche animal). El informe concluyó que reducían el porcentaje de tierras y agua utilizadas y reducían en un 72% la liberación de gases de efecto invernadero durante su producción.
Tal y como recoge el portal Plant-Based News, “si las alternativas plant-based llegaran a capturar la mitad del mercado global de proteínas, la reducción en productos de origen animal podría disminuir las emisiones de GEI más que todo el sector de los vehículos eléctricos”.
Autora: Ariadna Coma, Periodista
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