¿Qué sabemos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)? Oficialmente es el organismo de la ONU encargado de la gestión política global de todos los aspectos relacionados con la salud. Está formada por 195 países que pagan una cuota anual con la que se financian los estudios, campañas y otras acciones de la OMS. Estos países son los que toman las decisiones sobre el trabajo de la OMS, a través de su Asamblea General o Asamblea de la Salud.

OMS
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Sin embargo, hay una letra pequeña. La OMS actualmente no recibe financiación suficiente para desarrollar sus políticas. Además, los estados miembros congelaron sus cuotas hace ya dos décadas y lo que pagan solo cubre el 20% del insuficiente presupuesto de la OMS. El otro 80% procede de donaciones. Pueden ser donaciones de estados miembros (aparte de su cuota anual) o de instituciones públicas o privadas. A día de hoy, entre los mayores donantes se encuentran el gobierno de EEUU y la fundación Bill y Melinda Gates. Pero en la lista de donantes hay otros estados (te sorprenderá saber que uno de los países que más donan a la OMS es Irán, muy por delante de la mayor parte de países europeos), farmacéuticas como Glaxo Smith Kline y organizaciones «filantrópicas» con objetivos desconocidos.

El mayor problema es que la OMS no tiene control sobre el destino de estas donaciones. Los donantes deciden en qué proyectos y países se debe gastar su dinero, de modo que en la práctica, la OMS se convierte en el ejecutor de dichos proyectos por encargo de otros. Por estos motivos, desgraciadamente no podemos considerar que la OMS sea un organismo completamente independiente.

La OMS y los lobbys de la industria alimentaria

En otras ocasiones, aunque la OMS trabaje de forma independiente, sus acciones y campañas pueden verse afectadas indirectamente por la poderosa industria alimentaria. Por ejemplo, en el año 2015 la OMS encargó a un grupo de 22 expertos coordinados por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, que elaboraran un informe sobre los efectos de la carne en la salud humana. Este comité de expertos revisó los más de 800 estudios científicos realizados hasta ese momento y concluyó que la carne roja procesada (salchichas, jamón, embutidos, carne en conserva) es cancerígena para el ser humano. Cada porción de 50 gramos diarios de carne procesada aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. Además, el grupo de expertos afirmó que la carne roja no procesada (carne de vaca, ternera, cerdo, cordero, etc.) es probablemente cancerígena para los humanos. La relación más fuerte es con el cáncer colorrectal, pero también podría aumentar el riesgo de cáncer de próstata, páncreas y estómago.

En la reunión de expertos, escuchando las deliberaciones, había varios observadores, 5 de ellos representantes de la industria de la carne. Los observadores no podían dar su opinión ni tenían voto en las discusiones, y habían firmado un documento en el que se comprometían a no contactar con ninguno de los expertos ni a enviarles «información» ni a tratar de influir en su tarea de ninguna forma. Si cumplieron esto o no, es algo que probablemente nunca sabremos. Lo que sí sabemos sin duda es que conocieron las conclusiones del comité de expertos antes de que estas se hicieran públicas, lo que dio a la industria de la carne un tiempo precioso para preparar una campaña de desprestigio y contra-información para la población general que trató y en muchos casos consiguió, amortiguar el mensaje de la OMS.

Las dietas vegetales tienen la capacidad de mejorar la salud y prevenir un buen número de enfermedades, y además son completas nutricionalmente

La OMS y la alimentación vegetal

Oficialmente la OMS considera que la alimentación es un pilar básico para la salud y advierte que al menos 6 de cada 10 enfermedades están en estrecha relación con lo que comemos. La OMS fue uno de los primeros organismos en aconsejar aumentar el consumo de frutas y verduras hasta al menos 400 gramos al día (o 5 raciones), reducir la grasa saturada y la ingesta de sal.

En cuanto a las dietas vegetales y en concreto la alimentación vegana, la OMS ha sido tradicionalmente más tibia y no ha querido pronunciarse hasta hace muy poco. Aun reconociendo la importancia de los alimentos vegetales en la alimentación humana, y aun habiendo promovido la revisión y publicación de los efectos negativos de la carne en la salud, la OMS ha preferido ser ambigua y defender una alimentación «mixta».

En el año 2021 la sección europea de la OMS publicó un informe llamado: Plant-based diets and their impact on health, sustainability and the environment: a review of the evidence en el que concluían que «hay pruebas considerables que apoyan que la población haga una transición hacia dietas saludables vegetales que reduzcan o eliminen la ingesta de productos animales… para maximizar los efectos favorables en la salud humana, animal y medioambiental».

Este informe, basado en una revisión de la evidencia científica disponible, afirma que las dietas vegetales tienen la capacidad de mejorar la salud y prevenir un buen número de enfermedades, y además son completas nutricionalmente.

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A pesar de reconocer esta evidencia, el informe sorprendentemente no recomienda a la población hacerse vegana ni a los gobiernos apoyar y facilitar este cambio. Por el contrario, lo deja en un asunto de «preferencias personales» y recomienda simplemente a aquellas personas que prefieren seguir comiendo productos animales que aumenten la proporción de alimentos vegetales. Los autores opinan que una dieta más «flexible» puede ser más fácil de seguir y adaptarse mejor a «tradiciones culturales y religiosas».

Esta actitud tan tibia contrasta con la recomendación, por ejemplo, de reducir el consumo de sal, donde la OMS «alienta a los países… a instaurar políticas obligatorias audaces… con el fin de reducir el consumo de sal por la población». La OMS sabe que sin intervención activa de los gobiernos, los ciudadanos tienen muy difícil logar esta recomendación. De igual forma, si no hay recomendaciones a los gobiernos para que faciliten la adopción de una alimentación vegetal, esto tampoco va a pasar, pues son muchos los obstáculos que el ciudadano medio encuentra para encontrar alternativas veganas asequibles y de calidad en su vida diaria.

A finales de 2023, durante la COP28, la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima celebrada en Dubai, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó en un video mensaje que es «esencial» para la salud de las personas y del planeta un cambio hacia una alimentación más vegetal. El director de la OMS señaló que la producción de alimentos es responsable de casi un tercio de la carga mundial que producen las enfermedades humanas y del 30% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La mayoría de estas emisiones proceden de la ganadería.

Contradicciones imposibles

Podemos concluir que la OMS, aunque se describe a sí misma y tiene la intención de estar «dedicada al bienestar de todas las personas y guiada por la ciencia», depende para su supervivencia de sus donantes, a los que debe mantener contentos, y muchos de los cuales son desconocidos.

Esto explicaría por qué, aunque la OMS reconozca la superioridad de la alimentación vegana en la salud humana y planetaria, no pueda pronunciarse más tajantemente ni exhortar a los gobiernos a facilitar esta transición de la misma forma que lo hace con otros aspectos sobre los que hay tanta o menos evidencia a su favor como la que existe sobre la alimentación vegana.

AutoraMiriam Martínez Biarge, Médico Pediatra

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