La resiliencia es un término que define nuestra capacidad para adaptarnos a situaciones adversas. El cambio climático está generando fenómenos extremos como olas de calor, pérdidas de cosechas, incendios forestales o sequías persistentes, que nos afectan tanto a nivel individual como colectivos. La resiliencia climática mide nuestra capacidad para sobreponernos y adaptarnos a la nueva situación. Pero ¿tenemos todos los mismos recursos para poder hacerlo?

Desde la perspectiva del estilo de vida, un individuo es resiliente cuando tiene salud física y psicológica, cuando tiene conocimientos y ha desarrollado una serie de habilidades que le permiten actuar o reaccionar ante un posible choque o simplemente para mantener o mejorar su situación de bienestar. La educación superior, la salud física y mental, el compromiso social e intelectual se correlacionan con una mejor resiliencia a nivel individual.
Existe una fuerte relación entre los ingresos y la salud de las personas ya que muchas veces determina su capacidad para restablecerse después de un golpe. La pobreza económica limita ampliamente el acceso a servicios y el margen de acción. Las prácticas de consumo responsable comúnmente asociadas a una mayor sostenibilidad y resiliencia dentro del hogar están relacionadas a importantes cuestiones de acceso (información, geográfico, económico y tiempo) que hacen más factible su práctica en los hogares de clase media-alta.
Las prácticas resilientes y sostenibles también están asociadas a estereotipos y roles de género que limitan la igualdad dentro y entre los hogares. Los grupos sociales vulnerables (en los que se incluyen a las mujeres) tienen por lo general más dificultades en acceder a prácticas resilientes cuando requieren una inversión de dinero. El lugar de residencia ofrece también grandes diferencias en cuanto a las posibilidades de vida, acceso a la salud y al bienestar. Algunas zonas rurales tienen dificultades para acceder a servicios básicos mientras que la vida urbana dificulta algunas prácticas resilientes como la autoproducción de los alimentos. Por lo tanto, los condicionantes socioeconómicos, territoriales y de género en los estilos de vida pueden ejercer efectos profundos en la capacidad de resiliencia de los individuos.
Un componente básico de la resiliencia individual es la dimensión comunitaria ya que los individuos son más resilientes y viven mejores niveles de bienestar cuando existen vínculos, solidaridad y cohesión social. Los vínculos sociales son benéficos para la salud mental, el bienestar y el desarrollo del compromiso cívico dentro de la comunidad.
Si queremos adaptarnos mejor a los retos que nos plantea el cambio climático debemos tener claro que será necesario un cambio hacia una sociedad más justa. Estudios muestran que mientras más desigualdad menos probabilidad hay para la salud mental y física, la entreayuda, la participación social y cívica, el compromiso político y comunitario. La desigualdad equivale a mayores tasas de violencia, delitos y menos esperanza de vida. Las actividades basadas en el cuidado y la confianza, a menudo voluntarias, tienen un impacto fundamental en el bienestar social y los altos niveles de capital social están vinculados a la acción colectiva y a sociedades más resilientes.
El proyecto CompartoClima, desarrollado por la Asociación Vida Sana, tiene como objetivo identificar prácticas reales y concretas que permiten a una persona ser más resiliente frente al cambio climático a partir de entrevistas realizadas a visitantes de ferias de consumo ecológico y de una encuesta difundida a través de la web. El objetivo es editar una guía que recoja el conjunto de prácticas identificadas en los diferentes ámbitos de la vida de una persona, así como el testimonio de algunas personas inspiradoras que tienen la sostenibilidad en el centro de sus vidas desde mucho antes que el cambio climático estuviese en todos los medios de comunicación. Cualquier persona está invitada a compartir todo aquello que hace en su día a día y contribuir a este trabajo colectivo ya que para conseguir una verdadera resiliencia la colaboración y el respeto han de tomar el relevo al consumismo y el egocentrismo.
- Si quieres saber más sobre el proyecto CompartoClima: www.vidasana.org/compartoclima
El proyecto CompartoClima (Identificación y promoción de estilos de vida resilientes y adaptados al cambio climático en España) cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2021-2030).

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