Las cadenas de comida rápida más populares del planeta se han dado cuenta de la gran oportunidad de negocio que existe en la creciente demanda de comida vegana y han empezado a incluir en sus menús opciones 100% vegetales. ¿Pero es esto una buena idea? ¿Son saludables estas propuestas? ¿Contribuyen a extender el veganismo y a reducir la demanda de productos animales y, por tanto, la explotación animal?

Fast food vegano
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¿Qué ofrecen estas cadenas?

La mayoría de los restaurantes de comida rápida se han aliado con una o varias marcas de hamburguesas veganas y otros productos sustitutos de la carne y del queso. La plant-based whopper de Burger King, así como sus otras alternativas veganas a los nuggets y a la hamburguesa de pollo han sido elaborados por la empresa The Vegetarian Butcher. En el caso de McDonald’s, la empresa que elabora sus alternativas vegetales es la estadounidense Beyond Meat.

En España la hamburguesa McPlant se vendió durante un tiempo, y aún es posible encontrarla en otros países europeos y Australia, junto con otras alternativas vegetales como los nuggets, también de Beyond Meat.

Telepizza y Domino’s Pizza usan ingredientes proporcionados por la marca española Heura y por la griega Violife para sus variedades veganas. Telepizza ofrece además helados veganos de Ben&Jerry’s.

En el caso de Subway, su filete vegano, TLC Teriyaki, es de elaboración propia a partir de proteína de soja, y se puede consumir en diferentes formatos de bocadillos, así como en ensaladas. Subway también ofrece una galleta de chocolate 100% vegetal.

Estas cadenas de comida rápida deberían simplemente desaparecer. El daño que hacen a los animales, al planeta y a la salud humana es descomunal

Taco Bell permite elaborar todos sus burritos, tacos, quesadillas y ensaladas bien con los tradicionales frijoles, o desde hace poco, también con una carne vegetal de elaboración propia a base de avena, habas y guisantes.

¿Son de buena calidad estos productos?

Es cierto que la mayoría de estas hamburguesas y filetes veganos, elaborados a partir de proteína de soja, guisante, otras legumbres y trigo o avena, tienen mejor perfil nutricional que la carne animal. Tienen menos grasa, menos grasa saturada, menos sal y nada de colesterol. Las alternativas veganas a la carne animal tampoco tienen hierro hemo, uno de los factores de riesgo más importantes de cáncer colorrectal y de enfermedad cardiovascular. Y no inducen, como sí hace la carne, la producción intestinal de TMAO, una sustancia relacionada con el desarrollo de aterosclerosis.

Pero, aunque estos productos concretos son de mediana- buena calidad, el conjunto de los platos que se comen en restaurantes de comida rápida no lo es. Son platos hipercalóricos, con alto contenido en grasa y en sal. Si llevan quesos de aceite de coco contendrán además mucha grasa saturada. Los panes, las masas de las pizzas y los rebozados de filetes y nuggets están elaborados con harinas refinadas, que han sido despojadas de fibra y de muchos micronutrientes.

Fast food vegano
123rfLimited©tbralnina. Pitas de falafel y verduras

La cantidad de verduras en estos menús es testimonial: dos rodajas de tomate y cebolla, unas hojas de lechuga, unas tiras de pimiento, algún champiñón perdido, tres o cuatro aceitunas… es difícil ver más. En cuanto a las frutas, es raro ver alguna más allá de la piña en la pizza.

Comer uno de estos platos una o dos veces al mes probablemente tenga poco impacto si el resto de la dieta está bien equilibrada. Pero si el consumo se vuelve más frecuente y sustituye a otros alimentos como las legumbres, el tofu, las nueces o los cereales integrales, podemos empezar a tener problemas.

La comida «rápida» saludable y 100% vegetal ya existe

Palos en la rueda…

Es incuestionable que una de las mayores dificultades en la vida diaria de las personas veganas es encontrar opciones apropiadas en restaurantes y otros lugares donde se sirven comidas, y que estas iniciativas pueden facilitar la integración social de algunos veganos, especialmente adolescentes y jóvenes. Pero existe el riesgo de normalizar tanto la presencia de la opción vegana que sea simplemente vista como una elección gastronómica más, sin ningún trasfondo ético.

De hecho, tras el aparente entusiasmo inicial que se produjo hace 3-4 años, parece que hemos tocado techo y las opciones veganas están en retroceso en algunas de estas cadenas. Mientras que entre 2019 y 2021 estas iniciativas se multiplicaban, incluso llegando al punto de que Burger King ha tenido abiertos en varias ciudades del mundo, por un tiempo limitado, restaurantes 100% vegetales, ahora vemos como otros deshacen hasta los pasos más tímidos que empezaban a dar: Pizza Hut y McDonald’s han dejado de incluir opciones veganas en sus cartas y es probable que otros restaurantes sigan esta tendencia.

Cuando las cosas se hacen, no por principios, sino por seguir una moda, ganar publicidad y tratar de rascar un beneficio extra, durarán lo que dure ese beneficio económico. El problema es que estas iniciativas no solo no han hecho nada por educar en el veganismo y extenderlo, sino que lo han mercantilizado y convertido en otra moda pasajera más. Ser vegano no consiste en elegir la hamburguesa de soja o de guisante en el Burger de turno. Ser vegano es reconocer que la única posibilidad de supervivencia de la especie humana en este planeta, y la única manera ética de convivir con el resto de especies, es renunciar a la explotación animal en todas sus formas.

Comer uno de estos platos una o dos veces al mes probablemente tenga poco impacto si el resto de la dieta está bien equilibrada

Estas cadenas de comida rápida deberían simplemente desaparecer. El daño que hacen a los animales, al planeta y a la salud humana es descomunal y no se amortigua incluyendo un 1% de productos veganos en su carta. Esto es solo una técnica de «lavado verde» y no deberíamos celebrarla ni apoyarla.

Comida rápida 100% vegetal y saludable

La comida “rápida” saludable y 100% vegetal ya existe. Solo hay que mirar en las cocinas tradicionales para encontrar platos deliciosos y nutritivos, basados en legumbres y verduras, y que se venden en las calles de las ciudades de todo el planeta. Algunos ejemplos: el plato nacional egipcio, koshary, es una mezcla de lentejas, garbanzos, arroz y macarrones, cubierta por salsa de tomate picante y cebolla frita. Trabajadores de toda clase, familias y visitantes, hacen cola delante de puestos ambulantes para conseguir un cuenco de este plato sencillo, barato, y súper nutritivo. Los falafel de garbanzos o de habas, envueltos en pan de pita y acompañados de ensalada y tahini, se encuentran en las calles de todo Oriente Medio. Las samosas, empanadillas fritas de origen indio rellenas de patatas, guisantes, verduras y especias, se han extendido por los puestos callejeros de todo el continente asiático y por buena parte de África. Más cerca de nosotros encontramos los panelle sicilianos, buñuelos de harina de garbanzos con perejil fresco que se venden en las calles de Palermo, solos o acompañados con pan de sésamo.

En España hay menos costumbre de puestos de comida callejeros, pero en cambio siempre ha habido locales pequeños, familiares, donde disfrutar de unas tapas, ejemplo perfecto de comida rápida y para compartir. Muchas tapas tradicionales, como las patatas bravas madrileñas o las papas arrugadas canarias, las espinacas con garbanzos sevillanas, el salmorejo, las berenjenas rebozadas, las setas empanadas, los champiñones al ajillo, los pimientos del padrón, los calçots catalanes con salsa romesco, o el pisto manchego, son naturalmente veganas.

La próxima vez que busques una alternativa vegana, valora a quién estás apoyando con tu presencia y tu dinero. Cada una de nuestras acciones tiene más impacto a medio y largo plazo de lo que creemos. Usemos este poder para bien.

AutoraMiriam Martínez Biarge, Médico Pediatra

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