La necesidad de transformar la agricultura en una actividad sostenible es cada vez más prioritaria entre los productores de todo el mundo, que optan por utilizar abonos orgánicos y biofertilizantes para mantener la calidad del suelo y de los cultivos.

biofertilizantes

Microorganismos para una producción ecológica y sostenible

Se trata de productos naturales y fertilizantes orgánicos, así como microorganismos, que aumentan la disponibilidad de nutrientes para los cultivos de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Es decir, se apoya en microbios, bacterias, hongos y otras sustancias que se encuentran naturalmente en la tierra y que promueven la nutrición y el crecimiento de las plantas en asociación o en simbiosis con estas.

Como resultado, aumenta el rendimiento de los cultivos, que ofrecen más cantidad y calidad. Además, son una mejora general del suelo y del medio ambiente con cultivos tanto ecológicos como convencionales. Pues a diferencia del uso de pesticidas químicos y de síntesis, permiten mantener las condiciones óptimas de cultivo, evitan la contaminación cruzada, contribuyen a la absorción y la fácil asimilación de nutrientes preciados para la producción agrícola como el nitrógeno, el fósforo, el cobre o el hierro, además de precisar menos energía para la producción de los alimentos.

Mejorar los procesos naturales de la tierra también pasa por hacer uso de bioestimulantes, que fomentan y mejoran los procesos naturales de la tierra, como por ejemplo la absorción y la asimilación de nutrientes o el alivio del estrés hídrico de los cultivos, además de contribuir a frenar la degradación de los suelos y mejorar las propiedades agronómicas de las cosechas.

La toxicidad de los herbicidas y fungicidas de síntesis tiene efectos devastadores en la biodiversidad

Preservar la biodiversidad

La toxicidad de los herbicidas y fungicidas de síntesis, empleados en la agricultura convencional, no solo elimina plagas y malas hierbas, sino que perjudica también a otros organismos vivos debido a la exposición directa y a la contaminación cruzada. Un gran número de insecticidas, además de ser devastadores para la vida silvestre, son venenosos para los mamíferos o peces. Esta letalidad sobre otros seres vivos ha obligado a prohibir un amplio número de pesticidas, evitando daños y enfermedades en animales y seres humanos.

La actividad agrícola eficiente, sostenible y respetuosa con la flora y la fauna es posible. Y el movimiento vegano también debe incidir en el hecho que todos los cultivos, ya sean los destinados al consumo directo como aquellos destinados a la producción de procesados, se cultiven de forma sostenible y sin el uso de fertilizantes o pesticidas nocivos para el medio ambiente. El uso de productos de biocontrol, que se basan en el uso de organismos que son enemigos naturales de los patógenos o plagas, reducen o eliminar sus efectos dañinos en las plantas o en las cosechas.

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