De acuerdo con una encuesta realizada en España por la empresa Upfield, durante los tres meses de confinamiento 3 de cada 10 españoles eligieron con más frecuencia que antes alternativas vegetales a la carne y al pescado en su alimentación diaria. El consumo de frutas y verduras aumentó considerablemente y las ventas de carne se redujeron un 30%. Entre los consumidores más jóvenes, casi el 80% declararon haberse vuelto más conscientes de su alimentación, y la mayoría deseaban consolidar estos cambios tras el confinamiento. ¿Los motivos? Principalmente mayor concienciación por la salud y por la sostenibilidad del planeta.

La guerra por la hamburguesa vegana

Las grandes empresas de alimentación por supuesto no son ajenas a esta tendencia y quieren conseguir cuanto antes su parte del pastel. El pastel en este caso es una hamburguesa elaborada con una combinación de proteína de soja, guisante y/o trigo, además de otros ingredientes que dan sabor y jugosidad, y que pretende imitar al máximo el sabor y la textura de la hamburguesa de carne. Por tanto no se trata de la clásica hamburguesa de tofu que ha estado presente en la cocina de vegetarianos y veganos durante décadas, sino de un nuevo producto dirigido a la población general y llamado a competir con su homólogo cárnico.

Desde que la empresa Beyond Meat, fundada por el vegano Ethan Brown en 2009, lanzara al mercado su hamburguesa Beyond Burger en el año 2016, la competencia no ha dejado de crecer. Esta hamburguesa, cuya producción llevó diez años de investigación, se creó con el propósito de competir directamente en sabor con las hamburguesas de carne y su destinatario principal es el consumidor no vegano que es cada vez más consciente de que la producción de carne es insostenible, pero que está muy apegado al sabor y textura de la carne o que no desea hacerse vegano, pero sí reducir su consumo de productos animales.

Beyond Meat, que recibió inicialmente financiación por parte de Bill Gates, salió a bolsa en mayo de 2019 y en menos de un año sus acciones se han revalorizado un 345%. No solo sus ventas han sido millonarias, sino que la empresa ha llegado a acuerdos para vender sus productos en la mayor parte de cadenas de comida rápida de EEUU y está en conversaciones con McDonald’s para introducir de forma permanente la hamburguesa vegana en su menú.

Casi en paralelo la empresa Impossible Foods fue creada con el objetivo de desarrollar otra alternativa a la carne. Su hamburguesa Impossible Burger fue lanzada al mercado en 2016 y más tarde, una versión mejorada, en 2019. Aunque es muy similar en ingredientes a la Beyond Burger, tiene la particularidad de que incluye una sustancia muy similar a la hemoglobina que se encuentra en la sangre de los animales, pero en este caso producida a partir de soja y otras leguminosas. Esta “hemoglobina de soja” proporciona a la hamburguesa no solo un 25% de las necesidades diarias de hierro de un adulto, sino también un genuino sabor a carne. En el año 2019 la cadena de restaurantes de comida rápida Burger King empezó a venderla en todos sus locales de EEUU.

Se trata de un nuevo producto dirigido a la población general y llamado a competir con su homólogo cárnico

Impossible Foods ha sido fuertemente criticada por haber testado dos de sus ingredientes en animales, con el fin de cumplir con los requisitos de la Food and Drug Administration estadounidense.

Tanto Beyond Meat como Impossible Foods han visto crecer sus ventas durante (y probablemente debido a) la pandemia de coronavirus, y su expansión por el resto del planeta no cesa. En abril de 2020 Beyond Meat ha entrado en China de la mano de otro gigante alimentario, Starbucks, que está ofreciendo en ese país un menú 100% vegetal consistente en pasta, lasaña y ensalada de noodles vietnamita.

El éxito de estas dos empresas ha sido seguido de cerca por grandes multinacionales que en principio no tienen entre sus ideales fomentar la sostenibilidad o disminuir el sufrimiento animal, pero que son conscientes de que la demanda de proteínas vegetales se está disparando, y no quieren dejar pasar la oportunidad. Así, hemos podido ver en los últimos meses cómo empresas como Nestlé, e incluso cárnicas como Campofrío, se descolgaban con líneas de productos vegetarianos y veganos. En el año 2017 Nestlé compraba Garden Gourmet, una pequeña empresa israelí que producía sustitutos vegetarianos y veganos de productos típicos cárnicos, dirigidos a “población flexitariana”. Nestlé introdujo esta línea en Europa, aunque recientemente ha tenido que abandonar el mercado del Reino Unido ante la fuerte competitividad por parte de otras marcas.

No contentos con Garden Gourmet, Nestlé intentó adquirir Impossible Burger, pero en el transcurso de las negociaciones sacó a la venta y distribuyó por toda Europa su propia versión de hamburguesa vegana, a la que llamó Incredible Burger. Recientemente un juzgado holandés ha obligado a Nestlé a dejar de usar el término Incredible para su hamburguesa, al considerar que es demasiado similar a Impossible y que supone por tanto una competencia desleal.  Mientras Nestlé recurre esta decisión, ha introducido en España su hamburguesa con el nombre Sensational Burger.

Visto el panorama, otros “cazadores de oportunidades”, como las cadenas de supermercados  Aldi y  Lidl han aportado su versión de hamburguesa vegana “marca blanca”,  que es una copia de la hamburguesa Beyond Burger incluso en su formato de envase.

Se trata de un nuevo producto dirigido a la población general y llamado a competir con su homólogo cárnico

¿Cuál va a ser el impacto a medio y largo plazo de estas iniciativas en la vida de los animales y en la sostenibilidad del planeta? ¿Van a servir para realmente convencer de que no es necesaria la carne y disminuir definitivamente su consumo, o van a integrarse como una opción de consumo más y “tranquilizar” la conciencia de quienes quieran seguir comiendo productos animales a diario, excepto una vez a la semana, cuando se vuelven “sostenibles” y compran estas alternativas?

¿Necesitamos estas nuevas hamburguesas en nuestra dieta? Aunque desde el punto de vista nutricional no son idóneas, ya que contienen bastante grasa de coco y por tanto aportan demasiada grasa saturada para tomarlas regularmente, desde luego están a años luz de sus homólogos cárnicos.

Muchas personas veganas que han probado estas hamburguesas han sentido rechazo ante el sabor tan similar a la carne que tienen. Sin embargo, otros vegetarianos o veganos que añoran el sabor de la carne, encuentran que disfrutan de estos productos de vez en cuando, especialmente con familiares o amigos no veganos. Esta es por tanto una cuestión personal que cada uno debe contestar de acuerdo a sus preferencias y modo de vida.

Sin embargo, como consumidores responsables, y ante la creciente oferta de opciones, deberíamos reflexionar sobre dónde ponemos nuestro dinero y qué tipo de empresas apoyamos. Además de ofrecer una alternativa 100% vegetal a la carne, ¿qué otras medidas medioambientales han adoptado? ¿Fomentan el desarrollo de la agricultura ecológica? ¿Cuáles son las condiciones laborales de sus empleados? ¿Cuál es su compromiso real con los animales y el veganismo? ¿Tienen prácticas de comercio justo y contribuyen positivamente al desarrollo de la comunidad donde están establecidas?

Mostremos a las empresas, con nuestra compra diaria, qué tipo de mundo queremos.

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Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.

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