“No podría ser vegano porque no puedo renunciar al queso”. Esta es una de las frases más repetidas por aquellas personas vegetarianas que no acaban de dar el paso al veganismo. El queso es, sin duda, uno de los alimentos que más cuesta dejar: engancha. Un estudio de la Universidad de Michigan reveló que, durante la digestión de la caseína, una proteína presente en los lácteos, se liberan casomorfinas que provocan adicción.

Quesos veganos: ¿qué son?, ¿son saludables?  

Así que las alternativas veganas han tenido una dura competencia para conseguir aceptación. Los primeros llegaron al mercado en la década de 1980: su nulo sabor y textura plástica no tenían nada que ver con la experiencia de los lácteos. Tras su poco éxito, muchos veganos optaron por el tofu por su consistencia para sustituirlos. Sin embargo, el tofu tampoco acaba de recordar al queso. No ha sido hasta la llegada de los elaborados con frutos secos que hemos podido transportarnos a esas cenas de queso con pan, tomate y aceite de nuestro pasado omnívoro. Los frutos secos más utilizados son los anacardos y las almendras, que aportan una consistencia cremosa.

La llegada de los quesos veganos a nuestro país es relativamente reciente y hemos vivido un boom tanto de propuestas artesanales como industriales. “En los últimos dos años han pasado por nuestra tienda hasta 15 marcas de quesos artesanos diferentes… Como todo esto ha comenzado hace poco ahora es cuando se están ‘creando’ los nuevos maestros queseros”, nos cuentan Kevin Mendoza y Jessica Velasco, propietarios de Vegacelona, una tienda vegana de Barcelona. “En nuestra tienda son el tercer producto más demandado por detrás de las hamburguesas y el embutido”, añaden.

“Los clientes quieren que se parezcan lo máximo posible a los de origen animal. Nosotros los dividimos en 3 tipos: los de frutos secos, los de grasa de coco y los híbridos. Todos tienen su propio éxito, depende con el fin que los quieras consumir”, comentan.

¿Qué hay del valor nutricional de los quesos veganos? ¿Son saludables? “En el mercado hay diferentes tipos y su composición es lo que determinará cuán saludable es incluirlos en la alimentación de forma frecuente o esporádica. Lo saludable no se limita única y exclusivamente a su composición ni tampoco a su frecuencia ni presencia en la dieta, sino también a cómo nos relacionamos emocionalmente con los alimentos”, explica Arantza Muñoz, dietista especializada en alimentación vegetariana y vegana con también una amplia formación en nutrición clínica.

La llegada de los quesos veganos a nuestro país es relativamente reciente y hemos vivido un boom tanto de propuestas artesanales como industriales

“Un queso vegano que puede estar con tranquilidad presente en nuestra alimentación debe ser uno con pocos ingredientes y hecho a base de frutos secos. Suelen utilizar fermentos lo que los hacen más nutritivos porque sus nutrientes están más biodisponibles”, nos cuenta Muñoz. “Lo único a destacar, que habría que valorar de forma personal, es el contenido en sal y el hecho de que suelen ser muy ricos en grasas. Tampoco son aptos para personas alérgicas a los frutos secos”, agrega.

“También existen los quesos a base de aceite de coco y almidones para crear ese aspecto chicloso que produce el queso convencional al fundirlo. Para un público general, este tipo se recomienda de consumo esporádico y no frecuente porque nutritivamente no destacan prácticamente en nada y porque aún no hay suficientes evidencias sobre la bondad del aceite de coco. También hay que tener en cuenta el tema almidones y alteraciones digestivas. Así pues, en una alimentación saludable tendría cabida una vez a la semana o un par de veces al mes. Si quisiéramos algo más frecuente, para que fuera nutritivo, mejor consumir queso a base de frutos secos”, explica Muñoz.

“Por último, están los que se elaboran con una mezcla de ingredientes, sobre todo a base de soja o yogures de soja, tipo queso untable. Los que se hacen en casa pueden ser una estupenda opción. Pueden ser de consumo frecuente porque al final es como consumir yogur, rico en probióticos, fuente de proteínas… Además, al crearlos nosotros podemos modular si le vamos a poner, por ejemplo, levadura nutricional añadiendo así extra de vitaminas del grupo B, zinc, etc.; y la cantidad de sal”, concluye la dietista.

Se prevé que el consumo de queso vegano crezca de forma constante en los próximos años: un nuevo futuro está a las puertas.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger.

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