Los malos hábitos alimentarios causan ya más muertes cada año que el consumo de tabaco. ¿Cuáles son los mayores peligros de nuestra alimentación actual? Os contamos los 7 mayores errores alimentarios que comprometen la salud de la humanidad.

Los 7 mayores errores alimentarios que comprometen la salud de la humanidad

La civilización occidental ha logrado en el último siglo avances nunca vistos en la historia de la humanidad y unos niveles de prosperidad que se extienden a todas las áreas de la vida, incluyendo la alimentación. Disponemos de una enorme variedad de alimentos y cada año conseguimos reducir un poco más el hambre en los países más pobres del mundo. Sin embargo, estos mismos avances también conllevan desventajas. Una de ellas es el cambio en los patrones de alimentación que ha tenido lugar en los últimos 40 años.

Estos cambios se iniciaron en Estados Unidos y otros países anglosajones, pero se han ido extendiendo a los países del sur de Europa, donde la dieta tradicional mediterránea prácticamente ha desaparecido; y también a países asiáticos y de América Latina, los países de las economías emergentes, que han ido reemplazando sus hábitos alimentarios tradicionales por las comidas típicas occidentales. Cambios similares se están viendo incluso en África, a medida que los países se urbanizan y adquieren las costumbres de Europa y Norteamérica.

Esto tiene consecuencias importantes, pues a pesar de estar ganando la batalla a las enfermedades infecciosas, que han sido siempre una de las principales causas de muerte prematura en la especie humana, ahora tenemos que enfrentarnos al desafío de las enfermedades crónicas causadas por unos malos hábitos de vida: falta de ejercicio, consumo de tabaco y de alcohol, y sobre todo una mala alimentación. En conjunto, los malos hábitos alimentarios causan ya más muertes cada año que el consumo de tabaco.

Tenemos que enfrentarnos al desafío de las enfermedades crónicas causadas por unos malos hábitos de vida

¿Cuáles son los mayores peligros de nuestra alimentación actual?

1. Comemos muy pocas frutas y verduras. El bajo consumo de frutas es responsable de casi 5 millones de muertes anuales en todo el mundo, un número similar a la población total de Costa Rica. El bajo consumo de verduras por su parte es responsable de casi dos millones de muertes cada año. Una dieta con un volumen adecuado de frutas y verduras reduce sustancialmente el riesgo de sufrir varias enfermedades, en concreto infarto de miocardio e infarto cerebral, diabetes tipo 2, cataratas y degeneración macular (dos enfermedades de la vista que pueden conducir a la ceguera), y varios tipos de cáncer, incluido el de mama. Los gobiernos de los países occidentales llevan décadas tratando de promover el consumo de frutas y verduras en la población a través de las campañas de “Cinco al día”. Sin embargo ahora sabemos que cinco es el número mínimo de frutas y verduras que deberíamos comer cada día, el número ideal de raciones diarias de este grupo de alimentos para lograr el mayor efecto beneficioso está entre 7 y 9.

2. Hemos sustituido los cereales integrales por cereales refinados. Los cereales integrales, que conservan el salvado y el germen y con ellos no solo decenas de nutrientes y fibra, sino también antioxidantes, son igualmente capaces de protegernos frente a las enfermedades cardiovasculares, frente al desarrollo de obesidad y de diabetes tipo 2 y frente al cáncer de colon. Mucha gente cree que son intolerantes al gluten o al trigo, cuando a lo que son intolerantes es a los productos elaborados con harinas refinadas y repletos de aditivos, que se han convertido en la forma más frecuente de comer cereales. Más de un millón y medio de muertes anuales podrían prevenirse con un consumo adecuado de cereales integrales. La forma ideal de tomar los cereales es comiendo el grano entero, bien cocido o bien germinado, esto incluye los copos prensados de cereales como la avena. A continuación, el pan elaborado con harina integral y levadura madre y otros productos elaborados con harina entera como la pasta o el cuscús también son buenas opciones, pero no deberíamos olvidarnos de tomar con regularidad granos enteros de cereales.

3. No comemos casi frutos secos. Aunque parece que está aumentando ligeramente en los últimos años, el consumo de frutos secos en España es muy bajo. Representan menos del 2% del gasto que hacemos en la cesta de la compra, lo que equivale a un consumo medio de 3 kg por persona y año (menos de 10 gramos al día). El consumo ideal estaría en al menos 30 gramos al día, lo que equivale a un puñado de cualquiera de ellos. En las últimas décadas decenas de estudios han confirmado el valor beneficioso de las nueces y otros frutos secos en la prevención de las enfermedades del corazón, de la obesidad y de la diabetes. Sí, aunque mucha gente sigue teniendo miedo a los frutos secos porque creen que engordarán si los toman, lo cierto es que las personas que comen frutos secos regularmente tienden a mantenerse en su peso ideal con más frecuencia y durante más tiempo que aquellas que no los comen. Casi dos millones de muertes anuales son atribuibles al bajo consumo de frutos secos.

Los 7 mayores errores alimentarios que comprometen la salud de la humanidad

4. Comemos demasiada carne y en general demasiados productos de origen animal. La carne roja procesada es un cancerígeno probado y causa un millón de muertes prematuras en todo el mundo; la carne roja de cualquier tipo eleva el riesgo de cáncer de colon, páncreas, próstata y mama. Por su parte el exceso de lácteos se ha relacionado con mayor riesgo de sufrir cáncer de ovario y de próstata, mientras que los huevos podrían aumentar el riesgo de cáncer de próstata.

5. Comemos muy pocas legumbres. Desde los años 80 del siglo pasado el consumo de legumbres en España ha ido disminuyendo, aunque últimamente parece observarse un ligero cambio en esta tendencia. Aun así, sigue siendo muy escaso: algo más de 3 kg por persona y año. Una pena, ya que en palabras de Naciones Unidas “las legumbres son uno de los alimentos más nutritivos del planeta, por su riqueza en proteínas, hierro, vitaminas del grupo B y fibra… son un elemento esencial en la lucha contra el hambre, promueven la biodiversidad, contribuyen a la seguridad alimentaria y a la mitigación y adaptación al cambio climático.” Las legumbres son la fuente de proteínas más barata que existe y son el reemplazo perfecto, tanto a nivel nutricional como medioambiental y ético, de los productos de origen animal.

6. Tomamos mucha sal. Tanto directamente, como incluida en embutidos, platos pre-cocinados y procesados, el exceso de sal es una de las causas más importantes de hipertensión arterial y está relacionado también con el cáncer de estómago. Más de 3 millones de muertes al año se podrían evitar reduciendo el consumo de sal.

7. Tomamos demasiado azúcar. Hasta un 5% de las calorías diarias pueden proceder del azúcar sin que eso comprometa nuestra salud, lo que equivale a unos 25 g al día en adultos. Lo que pase de esa cantidad desequilibra nuestra alimentación y nos hace más proclives a la obesidad y a la diabetes tipo 2. Es importante que vigilemos el azúcar “escondido” en salsas, platos preparados y productos similares, que nos aportan una considerable cantidad de azúcar sin que nos demos cuenta.

Fuente:

  • Datos de mortalidad procedentes de: Lim SS et al. A comparative risk assessment of burden of disease and injury attributable to 67 risk factors and risk factor clusters in 21 regions, 1990-2010: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010. The Lancet. Volume 380, Issue 9859, 15 Dec 2012, Pag 2224-2260.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra | www.mipediatravegetariano.com

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