En la sociedad actual, en la que todo es susceptible de comprarse y venderse, el veganismo, como cualquier otra filosofía o creencia, corre el riesgo de ser mercantilizado. Esto tiene un aspecto positivo: el aumento de ofertas de productos veganos (alimentos, calzado, ropa, cosméticos) facilita que muchas más personas adopten un modo de vida vegano. Pero tiene varios negativos y uno de ellos es la irrupción de personajes de todo tipo que usan el auge del veganismo para beneficio propio, causando perjuicios importantes no solo a las personas veganas que tratamos de sobrevivir en un mundo no-vegano, sino peor, a los billones de animales que sufren en granjas, laboratorios, circos y zoológicos; y al conjunto del planeta que sufre la presión insoportable de la ganadería industrial. Os hablamos de los ex-veganos famosos.

Ex – veganos famosos: cuando el afán de lucro sustituye a la ética

¿Qué pasa cuando una influencer vegana con millones de seguidores en redes sociales es descubierta comiendo productos animales? ¿O cuando un bloguero famoso y respetado anuncia que deja de ser vegano porque ha “enfermado por no comer proteínas animales”?

Estos ex-veganos “famosos” son fáciles de identificar porque:

  • Su motivación principal es la salud, la pérdida de peso o en general, su aspecto físico. Es raro oírles hablar de sufrimiento animal o de las consecuencias medioambientales de la ganadería industrial.
  • Muchos seguían dietas restrictivas y bajas en calorías y grasas, con gran cantidad de licuados y sopas “depurativas”, y un alto porcentaje de alimentos crudos. Es frecuente que hicieran  ayunos largos y sin supervisión médica y que mostraran otros trastornos de la conducta alimentaria.
  • Usan su ex–veganismo para seguir ganando dinero. No es raro que escriban un libro, den entrevistas y editen más videos hablando sobre “cómo ser veganos estuvo a punto de matarlos y cómo se curaron instantáneamente” en cuanto probaron 20 gramos de carne o cualquier otro producto animal. Estas historias se viralizan no solo en redes sociales sino en medios de comunicación convencionales, ávidos de noticias que muestren lo perjudicial que puede ser una dieta vegana.

Hay muchas razones por las que un porcentaje no desdeñable de veganos de a pie dejan de serlo: presión social (familia, amigos), institucional (la que procede de sanitarios y del sistema educativo, principalmente), falta de opciones en establecimientos públicos y al viajar… Es lamentable que a esto se sume la difusión de información falsa sobre los efectos de la dieta vegana en la salud.

Es una cuestión de justicia alimentaria, de compasión por los demás seres vivos, de protección del planeta. Es una cuestión de ética, en definitiva

¿Puede un vegano sufrir deficiencias nutricionales y enfermar? Por supuesto, igual que las personas no veganas. Todos necesitamos comer bien, seamos veganos o no, y todos necesitamos buena información sobre nutrición. El que estos ex–veganos estuvieran siguiendo una dieta inapropiada no significa que la dieta vegana sea deficiente o peligrosa. Está demostrado que nadie necesita comer “proteínas animales” ni ningún producto animal para estar sano. Si eres vegano y tienes problemas de salud, acude a un médico y a un nutricionista expertos en alimentación vegana. Muchos problemas de salud no tienen siquiera que ver con la dieta y los que sí la tienen pueden solucionarse desde una perspectiva vegana.

Para ser vegano no necesitas ayunar, no necesitas “desintoxicarte” de nada y no necesitas, ni debes, eliminar alimentos como el gluten, el trigo o la soja. Estos alimentos no son “tóxicos” aunque lo oigas decir en algunos sitios, y solo las personas alérgicas deben evitarlos. Para estar bien debes comer cada día abundantes frutas y hortalizas, además de proteínas vegetales como legumbres, tofu, tempeh, seitán, frutos secos y semillas; y también cereales integrales.

Está demostrado que nadie necesita comer “proteínas animales” ni ningún producto animal para estar sano

Si la descrita anteriormente es tu dieta habitual no pasa absolutamente nada por tomar de vez en cuando productos “procesados”. Una dieta menos “perfecta”, que incluya ocasionalmente una hamburguesa vegana con patatas o un helado vegano, es más sostenible a largo plazo. Si queremos tener un impacto positivo y duradero en nuestro entorno debemos cuidarnos bien y esto incluye disfrutar con la comida. No se trata solo de nosotros, es una cuestión de justicia alimentaria, de compasión por los demás seres vivos, de protección del planeta. Es una cuestión de ética, en definitiva.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra | www.mipediatravegetariano.com

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