Dicen del Rasoterra, situado en las laberínticas callejuelas del centro de Barcelona, que es el mejor restaurante vegetariano de la capital catalana -en junio se alzó con este título en el programa de TV3 ‘Joc de Cartes’- y ¡de España! -según El Comidista Tv-. Con tal presentación, las expectativas eran muy altas.

rasoterra slow food

Chiara, Danielle y Guillem abrieron Rasoterra en 2013 para ofrecer gastronomía vegana y vegetariana con productos de temporada, de proximidad y ecológicos. El restaurante pertenece a la red Slow Food, un movimiento internacional con raíces italianas que promueve la relación entre comida y placer, cultura, tradición, identidad y estilo de vida. Y que busca salvaguardar las tradiciones gastronómicas regionales, los alimentos y los métodos de cultivo, y fomentar la producción local y un modelo de agricultura menos agresivo.

El sol pegaba con fuerza aquel jueves de verano. Conseguí refugiarme en Rasoterra tras esquivar decenas de rebaños de turistas. El local es amplio y moderno, con rombos de colores vivos y columnas decorativas. Mesas de madera, sillas blancas y servilletas de tela a cuadros.

Me acomodé en la gran mesa (para diez comensales) presidida por el diploma que les acredita como “el mejor vegetariano de Barcelona”. El teléfono no paraba de sonar y la llegada de comensales era constante. “Una comida sin vino se llama desayuno”, se podía leer al lado de una gran ventana decorada con luces que conformaban un corazón. Tocaba zumo de manzana.

Para aplacar el calor, además del zumo y del aire acondicionado, un refrescante y suave ajoblanco elaborado con ajo negro y fresas del Maresme. Agradecí que el ajo pasara bastante inadvertido y sentir como la almendra se deshacía en boca.

Cuesta encontrar buenas croquetas veganas. En Rasoterra las hacen rellenas de espinacas a la catalana, es decir, con pasas y piñones, y rebozadas en harina de arroz, maíz y copos de maíz. Y como en toda buena mesa, no puede faltar un buen pan: de masa madre con tomate y un exquisito aceite de arbequinas.

Pero si hay algo que me cautivó fue la reina de las setas: la seta maitake. Su intenso sabor me transportó directamente al bosque. La preparan a la plancha dándole un toque crujiente y la acompañan con salsa gravlax (de eneldo, mostaza y limón) y un salteado de puerros y judías verdes bien aliñado.

Seta maitake a la plancha Veganeando slow en Rasoterra
Seta maitake a la plancha

Rasoterra tiene una amplia oferta vegana pero es un restaurante vegetariano. Así que si se es vegano hay que ir con cuidado y evitar las originales propuestas con huevos o lácteos como el risotto de alga codium y espárragos verdes que incorpora un queso hecho con cuajo vegetal. “Cada vez tenemos más platos veganos porque es lo que nos piden nuestros clientes”, explica Chiara, a quien a pesar de numerosos intentos todavía le cuesta comer pizza sin mozzarella.

Llega el turno del postre. De cuatro, dos son veganos: un potente ceviche de cereza, sorbete de lima y cilantro con leche de tigre de cereza y salvia, y unas exquisitas trufas de chocolate con aceite de oliva extra virgen, sal y piel de lima. Pequeños placeres para el paladar que te reconcilian con la vida.

  • Nombre y dirección: Rasoterra, Carrer del Palau, 5, Barcelona.
  • Carta/Ingredientes: Platos de temporada vegetarianos y veganos de cocina local e internacional con ingredientes ecológicos y de km0. Ofrecen dos menús degustación, con una versión más reducida para los mediodías. Hay opciones para celíacos.
  • Servicio: Amable y disponible.
  • Sala: Espaciosa, luminosa y moderna. Tienen un pequeño espacio con libros de cocina.
  • Calidad/Precio: Buena.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger, www.paladarvegano.blog

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Publicado en Bueno y Vegano Octubre 2018

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