Tuppers veganos

De un tiempo a esta parte lo que no hace demasiados años era una costumbre algo mal vista para algunos, hoy no solo está de moda, sino que es la forma de comer bien fuera de casa. Es la locura del tupper. Nació siendo una simple necesidad económica en plena época de crisis, para pasar a convertirse rápidamente en una opción mucho más apetecible y que ofrecía mayor confianza que un menú de restaurante.

El tupper permite prepararte lo que más te apetece y a tu gusto y, a pesar de sus limitaciones –necesita recalentamientos, ciertos platos no resultan demasiado cómodos para transportar, etc., no es extraño toparse con todo tipo de personas con su porta-tupper colgado al cuello, estudiantes, trabajadores, o ejecutivos luciendo el último modelo de bolsa térmica.

Para los veganos, el tupper aún adquiere un papel más relevante ya que además de las ventajas comentadas, este pequeño contenedor de alimentos se convierte en una auténtica salvación. ¡Se acabó la tortura diaria de pedir en el restaurante o bar de turno que te preparen una ensalada sin huevo duro ni atún! Un alivio, un ahorro de tiempo y dinero, y por qué no, una oportunidad para ser creativo y variado a la hora de preparar los tuppers semanales para llevar al trabajo o al lugar de estudio.

¡Se acabó la tortura diaria de pedir en el restaurante o bar de turno que te preparen una ensalada sin huevo duro ni atún!

Visión práctica, sabrosa y sana

Hay algunos puntos a tener en cuenta antes de pasar a la acción de preparar un tupper vegano. Uno de ellos es contar con aquellas comidas que mejor toleren los recalentados y también los cambios de temperatura –por muy térmica que sea la bolsa-. Por ejemplo, las patatas con piel y las verduras cocinadas al vapor, son una buena opción, al igual que una rica lasagna de espinacas que puede cocinarse el fin de semana y congelarla en prácticas porciones individuales. Por supuesto vale la pena contar con verduras como el brócoli o la coliflor que se pueden comer crudas o con una ligerísima cocción y después in situ aderezarlas con aceite de oliva y sal. El arroz integral y el mijo también resultan infalibles como plato único junto a unas legumbres o bien como guarnición.

A ser posible, es mejor evitar los platos con salsas demasiado líquidas, pero un buen recipiente –siempre de cristal- con un cierre hermético seguro, te permitirá no tener que prescindir de una tonificante crema o un puré casero de verduras.

Espárragos con arroz y patatas asadas con tofu ahumado con ajo y perejil
Espárragos con arroz y patatas asadas con tofu ahumado con ajo y perejil

¡Adiós a la pasta aburrida!

Si ya cuando comemos en casa se nos acaban las ideas, a la hora de preparar la comida o la cena, enfrentarnos al frío y poco atrayente recipiente es motivo doble de bloqueo. Es fácil caer en lo de siempre: unos macarrones adornados con algo de salsa de tomate o una ensalada verde que suele llegar al destino con algunos grados más de temperatura. El secreto está en darle la vuelta al tema, desterrar de una vez por todas las aburridas e insípidas opciones y ver en ese tupper un mundo de posibilidades gastronómicas que además de ayudarte a alimentarte bien, te pueda alegrar la jornada laboral.

Por ejemplo, puedes enriquecer la recurrida ensalada de arroz con unos tacos de aguacate y una buena vinagreta o convertir el típico plato de carbohidratos en un apetecible wok de brócoli y champiñones, acompañado de pasta y salsa de soja. Un toque exótico también le irá bien a un tupper diario, por ejemplo con un cuscús al curry de verduras como calabacín, berenjena y pimiento, simplemente salteadas con un poco de aceite de oliva.

Preparar un pisto, unas berenjenas rellenas o una escalibada y congelarlo en pequeñas porciones para tenerlo listo en cualquier momento, es otro de los trucos que cualquier usuario del tupper vegano debe tener muy en cuenta, sin olvidarse nunca de añadir al menú un par de rebanas de pan integral.

Tanto el seitán  como el tofu facilitan la preparación de platos que se conservan perfectamente

Un tupper sin “sorpresas”

Para evitar llevarse sorpresas desagradables una vez se abre el tupper al llegar a su destino, aquí tienes algunas ideas y consejos prácticos.

  • Intenta no introducir la comida en el tupper la noche anterior, sino justo antes de salir de casa. Aún así, no esperes que los alimentos tengan el mismo aspecto que cuando los acabaste de cocinar, una vez abierto.
  • No introduzcas nunca en el tupper alimentos que aún estén calientes, espera a que se enfríen.
  • Separa el arroz o la pasta de su salsa –utiliza otro tupper pequeño para esta- sino quieres que queden apelmazados ya que absorben rápidamente los líquidos.
  • Para evitar que la pasta se pegue, un buen truco es añadir un poco de aceite de oliva y removerla.
  • Siempre es mejor que el arroz quede ligeramente crudo para que los granos queden bien separados.
  • En el caso de las ensaladas, lleva el aliño en un recipiente aparte más pequeño y añádelo en el último momento justo antes de comerla.
  • La fruta también es conveniente llevarla separada, evitando el contacto con cualquier otro plato que aún pueda estar caliente y nunca la cortes en casa ya que podría ennegrecerse.
  • A poder ser, lo más adecuado es mantener la comida en una nevera o en un lugar a baja temperatura hasta el momento de ingerirla.
  • Por supuesto lo ideal es huir de recalentamientos en hornos microondas, sino en cazos en el fuego con un poco de aceite de oliva o agua para evitar que se enganchen o que se quemen o bien en un horno convencional.

¡Que no falten las proteínas!

Muchos son los alimentos ricos en proteínas que permiten preparaciones sencillas y fáciles de transportar en un tupper sin correr riesgos. El rey de los platos es sin duda alguna, el hummus. Una receta facilísima que cuenta con la gran fuente de proteínas y fibra de los garbanzos que son su principal ingrediente. Basta pasarlos por la batidora junto a ajo, comino, un poco de limón, un par de cucharadas de tahin –pasta de sésamo-, un poco de agua, aceite de oliva y sal, y acompañarlo de con pan de pita. Otro “capricho árabe” lleno de proteínas son los falafels. Estas apetitosas croquetas veganas que requieren más o menos los mismos ingredientes que el hummus, también son excelentes como segundo plato o como acompañamiento de unas verduras o ensalada.

Hablando de proteínas, las hamburguesas de seitán resultan unas aliadas inmejorables acompañadas de verduras salteadas o de unos champiñones con ajo y perejil, mientras que un salteado de tofú con setas con una guarnición de macarrones integrales, pueden ser platos únicos aptos para cualquier tupper vegano que se precie. Tanto el seitán  como el tofu facilitan la preparación de platos que se conservan perfectamente y que resultan ideales para consumir fuera casa, como por ejemplo: unas croquetas de tofu y calabacín, unas brochetas de verduras y tacos de tofu, sabrosos estofados y potajes o incluso unos canelones rellenos de tofu picado con bechamel.

Un postre a base de soja y un puñado de frutos secos como anacardos, almendras y pistachos, completarán cualquier menú con su importante aporte de Omega 3 y minerales.

Autora: MariaJo López Vilalta / Morocha, Licenciada en Ciencias de la Información

Bueno y Vegano, tu mensual 100% vegano
Publicado en Bueno y Vegano Junio 2018

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here