Bebés veganos

Durante los primeros 6 meses de vida los bebés humanos, como todos los mamíferos, son lactantes exclusivos. Esto significa que el único alimento que pueden tomar es leche.

Las mujeres, las vacas, las cerdas, y todas las demás mamíferas producen, tras el nacimiento de sus hijos, un tipo muy concreto de leche adaptado al ritmo de crecimiento y a las necesidades únicas de sus crías. Esta leche no solo es específica de cada especie, sino que se adapta a las características y requerimientos de cada individuo. Por ejemplo, la leche que produce una mujer para su bebé prematuro es diferente que la que produce si el bebé ha nacido a término y es también diferente la leche de los primeros días de vida comparada con la de los 4-6 meses. Y no solo eso: los bebés son capaces de modular la composición de la leche de su madre, lo hacen cambiando el ritmo y la velocidad con la que maman. Además, si el bebé enferma, la leche de su madre aumenta su contenido en anticuerpos y otras sustancias protectoras para ayudarle a sanar antes.

Tras muchos años de estudiar exhaustivamente la composición de la leche materna, los humanos hemos sido capaces de adaptar la leche de otros animales para que los bebés que no pueden ser amamantados dispongan de un alimento adecuado que les permita crecer y desarrollarse.

Un bebé no puede tomar directamente la leche de una vaca o de otro animal; esto le podría causar daños graves o incluso la muerte

Siguiendo normas muy precisas los laboratorios cambian la composición de la leche de vaca para hacerla lo más parecida posible a la leche humana. El resultado son las fórmulas adaptadas infantiles o sucedáneos de la leche materna.

También se pueden crear sucedáneos de la leche materna partiendo de una mezcla de proteína de soja o de arroz, de azúcares y de aceites vegetales, y añadiendo vitaminas y minerales. De esta forma se obtienen fórmulas que son adecuadas  para alimentar a los bebés de familias veganas que por el motivo que sea no pueden ser amamantados.

Elaborar estas fórmulas infantiles, tanto las derivadas de la leche de vaca como las de soja y arroz, es un proceso muy complejo que solo se puede llevar a cabo en laboratorios especializados que aseguren que el sucedáneo tendrá todas las proteínas, vitaminas y minerales que establece la Unión Europea. Estas fórmulas no tienen absolutamente nada que ver con la “leche de soja” o la “leche de arroz” que compramos en el supermercado o en la tienda de alimentación natural y no es posible prepararlas en casa. El uso de cualquier preparado casero para alimentar a un bebé pone en grave peligro su salud e incluso su vida.

Algunas personas argumentan que los bebés no pueden ser veganos si toman leche de su madre, puesto que esta leche es animal. Este es un argumento falaz

El veganismo es mucho más que una dieta, es una filosofía de vida que busca evitar, en la medida de lo posible, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales. Es evidente que una madre que amamanta a su bebé no está siendo explotada ni está colaborando en la explotación de ningún otro animal. Dar el pecho es lo mejor que podemos hacer para promover la salud de nuestros hijos y evitar el sufrimiento que genera la industria láctea. Cuando esto no sea posible, las fórmulas infantiles adaptadas a base de soja o arroz hidrolizado procedentes de laboratorios autorizados ofrecen una alternativa ética y segura a las fórmulas derivadas de la leche de vaca.

Autora: Miriam Martínez, médica pediatra vegetariana-vegana
Bueno y Vegano Julio-Agosto 2017

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