La elección de ingredientes de origen vegetal es uno de los puntos de referencia dentro de la cosmética vegana. Sin embargo, su procedencia también está ganando importancia. Ya no solo interesa saber qué contiene una fórmula, sino también de dónde proceden sus materias primas y qué ocurre con recursos que tradicionalmente se descartaban.

En este escenario, los ingredientes vegetales recuperados de otras actividades productivas están encontrando un nuevo espacio dentro del sector cosmético.

cosmética de bricolaje
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De subproducto vegetal a ingrediente cosmético

La industria alimentaria y agrícola genera restos vegetales que todavía pueden contener componentes interesantes para elaborar productos de cuidado personal. Frutas, semillas o partes de plantas que no continúan dentro de la cadena alimentaria pueden encontrar así un segundo uso.

La uva es uno de los recursos que permite explorar esta forma de producción. Tras su utilización en el sector vitivinícola, determinados componentes pueden destinarse al desarrollo de fórmulas para el cuidado de la piel.

Esta filosofía está presente en propuestas de cosmética natural como XAKO Winecare, que trabaja con uvas recicladas procedentes del País Vasco y Rioja Alavesa para desarrollar su línea cosmética.

Cosmética vegana más allá de la formulación

Para un consumidor familiarizado con la cosmética vegana, la ausencia de ingredientes animales puede ser solo uno de los criterios de elección. La procedencia de las materias primas, la producción local, los envases o la reutilización de recursos también pueden tener peso al comparar marcas.

Esto está llevando a algunas firmas a buscar materias primas vegetales que permitan desarrollar sus fórmulas desde una perspectiva distinta.

Al explorar productos de cosmética vegana, resulta interesante fijarse no solo en la finalidad de cada sérum, crema o aceite, sino también en la historia de los ingredientes utilizados para producirlos.

Una segunda vida para las materias primas

El uso de recursos vegetales recuperados abre una vía interesante para el futuro de la cosmética vegana. Dar una segunda utilidad a materias primas que ya han participado en otra actividad productiva permite plantear modelos de fabricación diferentes.

Para el consumidor, esto supone contar con más criterios a la hora de escoger qué productos incorporar a su rutina y conocer mejor el recorrido de los ingredientes que llegan hasta su piel. Puedes conocer más sobre esta propuesta en xakocare.com.

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