En este artículo quiero analizar seis razones básicas para argumentar que no solo es posible vivir sin comer carne, sino que es altamente recomendable por motivos consistentes que pueden contribuir de manera significativa a mejorar nuestra calidad de vida y garantizar que el porvenir sea mejor para las generaciones futuras, dado que nuestro planeta se encuentra en una situación ecológica comprometida.

no a la carne
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Los animales son seres sintientes y son tratados con una crueldad extrema

La principal razón, y sin duda la que más peso debería causar sobre nuestras conciencias, es el hecho fáctico y científicamente demostrado que los animales son seres sintientes, es decir: son seres con capacidad para sentir el dolor y miedo, seres que padecen las mismas enfermedades y las mismas emociones que podemos padecer nosotros mismos, ya que los animales tienen un sistema nervioso central muy parecido al que tenemos los seres humanos. Sin embargo, a pesar del conocimiento científico, cada día se sacrifican millones de animales para satisfacer el consumo humano. Diversas investigaciones independientes en países distintos han expuesto negro sobre blanco las sombrías condiciones de vida en las granjas. Como resultado de tan lamentable trato, muchos animales sufren lesiones, enfermedades y por supuesto graves consecuencias psicológicas. Y eso no es lo peor, los animales también sufren durante el transporte desde las granjas a los mataderos, tiempo durante el cual son hacinados en camiones. Y finalmente, los sacrificios en los mataderos son un tema que acarrea una crueldad espeluznante y diversas investigaciones así lo corroboran. El trato es más que despiadado.

Comer carne es innecesario, se puede lograr una alimentación saludable en cualquier etapa del ciclo vital sin ingerir productos de origen animal

Cuando pienso en la crueldad a la que son sometidos los animales no humanos, no puedo evitar pensar que lo más asombroso de todo es simplemente tanta sinrazón. Pues todo este despropósito es absolutamente innecesario. Según la Sociedad Española de Ciencias de la Alimentación (SEDCA): “Cualquier persona en cualquier etapa de la vida puede ser vegana sin ningún tipo de riesgo para la salud y cubriendo el total de los requerimientos de energía y nutrientes diarios”. No hay duda que los alimentos de origen vegetal pueden proporcionarnos proteínas de alta calidad, así como todos los nutrientes que nuestro organismo requiere.

Sólo es necesario estar bien informado. Si quieres mejorar tu salud, una alimentación vegana puede ser muy beneficiosa. En términos generales, el veganismo reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes de tipo 2, gracias a la reducción de la ingesta de colesterol. Además, la OMS considera que las evidencias extraídas a partir de diversos estudios médicos relacionan el consumo de carne procesada con un mayor riesgo de sufrir cáncer colorrectal. Hasta un 18% más de probabilidad.

no a la carne
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Una alimentación sin carne requiere menos recursos hídricos, por lo tanto, no comer carne es una medida muy eficiente para ahorrar agua

No podemos hablar de los costes ambientales derivados de la industria de la alimentación sin tener en cuenta la actual situación de emergencia por sequía que afecta a medio mundo, pues la producción de carne exige cantidades desmesuradas de litros de agua. Según la FAO, se estima que para producir 1 kilogramo de carne se necesitan entre 5.000 y 20.000 litros de agua. Actualmente, el 34% del territorio español se encuentra en fase de alerta o emergencia debido a la sequía meteorológica de larga duración, debido a la escasez de precipitaciones. No obstante, esta sequía no ha sido únicamente causada por las adversidades meteorológicas, en realidad nos indica que en nuestro país el consumo de agua es un despilfarro, sobre todo por el modelo de desarrollo económico que ha apostado por la ganadería industrial. La sequía meteorológica solo ha puesto en jaque todo este despropósito. Es necesario hacer hincapié en Cataluña, precisamente una región que destaca por la gran concentración de macrogranjas de porcino a lo largo y ancho del territorio. En los municipios en los que se halla una gran concentración de empresas cárnicas se consume el mayor porcentaje de agua, más de 600 litros por día y habitante. No obstante, en Cataluña, las reservas de agua se encuentran alrededor del 15% cuando deberían estar por encima del 70%.

Los alimentos de origen vegetal pueden proporcionarnos proteínas de alta calidad, así como todos los nutrientes que nuestro organismo requiere

Una alimentación sin carne reduce nuestra huella de carbono

Según datos de la FAO, la ganadería es responsable de la emisión global del 14,5% de los gases de efecto invernadero. Un porcentaje semejante a las emisiones de todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos. Entre los gases emitidos se encuentran el CO2, pero especialmente el gas metano y el óxido nitroso, dos gases de efecto invernadero mucho más potentes que el CO2. Reducir el consumo tanto de carne como de productos lácteos podría reducir en dos tercios la huella de carbono de los alimentos que consumimos. Así que reducir o eliminar el consumo de carne es crucial para combatir el calentamiento global y mitigar los efectos negativos del cambio climático.

Por las personas y sus derechos laborales. Nadie merece un trabajo tan duro, tan deshumanizante y atormentador

Hace algunos años el periodista Jordi Évole entrevistó a algunos trabajadores de un matadero ubicado en Cataluña y expuso sus precarias condiciones laborales. Desgraciadamente, el caso catalán no es la excepción, el problema suele ser muy similar en todo el mundo, puesto que el perfil de los trabajadores de la industria cárnica es el de personas en situación de vulnerabilidad. Mauricio García Pereira, extrabajador del matadero más grande de Francia, describió en su libro ‘Maltrato animal, sufrimiento humano’ la violencia que envuelve la industria cárnica a partir de su experiencia trabajando en mataderos. En sus relatos cuenta cómo este tipo de trabajo pone al límite a los operarios, que en muchas ocasiones solo pueden recurrir al alcohol y las drogas para tratar de evadirse. Él mismo solía beber después de la jornada laboral para lograr dormir sin tener pesadillas.

Por justicia alimentaria: menos carne es más pan para todos

Nuestro planeta podría producir alimentos para una población de más de 10.000 millones de personas, pero no a cualquier precio. La dieta basada en carnes y lácteos es insostenible debido a la gran demanda de agua y tierras cultivables que exige. Para producir un kilogramo de carne roja, el bóvido debe consumir previamente una media de diez kilos de proteína vegetal. El porcino cuatro y las aves entre dos y tres. El consumo cárnico del mundo occidental exige que el 78% del total de los cultivos globales (lo que equivale al 33% de la superficie terrestre del Planeta) se destine a la fabricación de piensos y forrajes para engorde de ganado. Si la demanda de carne no fuera tan disparatada, no sería necesario criar a millones de animales, por tanto, tampoco sería necesario alimentarlos, y los cultivos que se destinan a la fabricación de piensos podrían destinarse directamente al consumo humano y así garantizar una alimentación digna para todos.

Autora: Helena Escoda Casas, Historiadora y antrozoóloga, profesora de ciencias sociales

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