¿Te imaginas que en vez de estar sentado mirando a tu psicóloga al otro lado de la mesa mientras buscas desesperadamente en tu cabeza cómo explicarle ese problema que te lleva tanto tiempo corroyendo y al que no puedes siquiera poner nombre; estuvieras dando un paseo por el campo con ella y con un perro? ¿O mirando cómo juegan una familia de caballos? En esto consiste la terapia asistida con animales: la conversación entre el terapeuta y el paciente se lleva a cabo en presencia de uno o varios animales. La presencia del animal puede ayudar a que el paciente se relaje, baje sus defensas, se abra a explorar y a expresar sus sentimientos y dificultades; y a identificar sus necesidades.

Terapia asistida con animales
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La terapia asistida con animales aporta otros beneficios:

  • Permite al terapeuta observar cómo el paciente se relaciona con el animal, lo que ofrece información importante sobre su personalidad (especialmente cómo se relaciona y establece vínculos con otros) y estado de ánimo.
  • Proporciona calma mental y beneficios físicos inmediatos (disminución de la ansiedad física, bajada de la tensión arterial y de la frecuencia cardiaca) al paciente, simplemente a través del contacto y el intercambio de afecto con el animal.
  • Es una excusa para pasar un tiempo al aire libre, en la naturaleza, con todos los beneficios que eso conlleva.

La terapia asistida con animales se usa en un rango amplio de problemas psicológicos que incluyen la ansiedad, la depresión, los trastornos alimentarios, traumas pasados, y adicciones. También se ha usado en personas con esquizofrenia. Resulta particularmente útil en niños y niñas con problemas emocionales, con autismo y con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como en personas mayores con enfermedad de Alzheimer.

¿Qué animales participan en estas terapias? Perros, gatos y caballos suelen ser los protagonistas más frecuentes, pero también se ha probado con otros mamíferos como vacas o cerdos, y con peces y aves. A veces la terapia consiste en pasear con el animal, otras veces en participar en sus cuidados, o simplemente en observarlos.

Un aspecto tranquilizador de este tipo de terapia es que, para tener efectos sanadores, el animal que actúa como co-terapeuta necesariamente debe estar sano y feliz

Aunque la terapia asistida con animales nos parezca una idea reciente, ha sido practicada de forma informal en el pasado incluso por terapeutas famosos como Sigmund Freud. Este médico y psicoanalista incluía a menudo a su perro Jofi en las sesiones de terapia. Parece que Jofi era muy bueno evaluando el estado de ánimo de los pacientes, y además sabía cuándo era la hora de terminar la sesión y se levantaba bostezando para indicarlo.

Otras situaciones en las que los animales también son terapeutas

Además de esta terapia asistida como tal, los animales pueden ayudar y asistir a personas con un amplio rango de discapacidades o enfermedades en su vida diaria. Casi siempre son perros los que hacen estas labores. El ejemplo que todos conocemos es el perro guía para las personas con discapacidad visual, pero también hay perros guía para personas con discapacidad auditiva, perros de asistencia (de alerta y de ayuda) para personas con epilepsia o con diabetes, y perros especialmente entrenados para ayudar a niños y adultos con autismo.

Los animales, especialmente perros, también son excelente visitantes de personas enfermas en hospitales. Estas visitas han demostrado acelerar la curación de las personas ingresadas, y mejorar su bienestar emocional, sobre todo en enfermedades crónicas y en estancias de larga duración. De nuevo, los niños y niñas parecen beneficiarse especialmente de estas visitas. Además de en hospitales, estos programas de visitas se han desarrollado y dado buenos resultados en centros de acogida y residencias de personas mayores.

Vivimos en un mundo con animales domesticados desde hace milenios y hemos adquirido una responsabilidad sobre ellos

Terapia asistida con animales en España

En España, como en la mayoría de los países, la terapia asistida con animales no está todavía regulada, ni en cuanto a los requisitos y la formación que deben cumplir los terapeutas, ni en cuanto a las medidas de protección y cuidados que se deben proporcionar a los animales. Por lo tanto, si piensas que esta terapia podría ser apropiada para ti o para un familiar, es importante que te asegures de comprobar las credenciales y la formación del terapeuta, así como averiguar de dónde proceden los animales, dónde viven y qué clases de cuidados reciben. También es importante que antes de iniciar la terapia acuerdes con el terapeuta la duración, los objetivos, qué animal va a ser tu co-terapeuta, dónde se llevará a cabo la terapia y otros detalles.

Un aspecto tranquilizador de este tipo de terapia es que, para tener efectos sanadores, el animal que actúa como co-terapeuta necesariamente debe estar sano y feliz. Un animal triste o estresado es automáticamente inútil para esta función. Esto es una «garantía» del trato y los cuidados que están recibiendo estos animales.

Terapia asistida con animales
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Qué piensan las personas veganas sobre esta terapia?

No hay una opinión unánime sobre este tema ni una postura oficial de ninguna asociación vegana. La mayoría reconocen que es un área gris y un asunto controvertido. De acuerdo con la Sociedad Vegana del Reino Unido el veganismo se define como una forma de vida que intenta excluir, en la medida de lo posible y practicable, toda forma de explotación y crueldad hacia los animales para la alimentación, el vestido o cualquier otro fin. Según esta definición, ¿podría una persona invidente vivir de forma práctica sin la ayuda de un perro guía? Probablemente no. ¿Pero podría prescindir de una psicoterapia asistida con animales y en su lugar recibir psicoterapia convencional? Sin duda, sí.

Si tenemos garantías de que el animal está siendo bien tratado, vive en un ambiente donde se respetan sus necesidades naturales, y participar en estas terapias no le perjudica, ¿está aún mal aprovechar este beneficio terapéutico? ¿Qué diferencia esto de tener un animal de compañía? ¿Es cualquier tipo de «uso» de las capacidades de un animal, una «explotación»? Estas son preguntas que no tienen una respuesta fácil u obvia y que cada persona vegana debe contestarse a sí misma. En cualquier caso, al plantearse estas cuestiones debemos recordar que vivimos en un mundo con animales domesticados desde hace milenios y que hemos adquirido una responsabilidad sobre ellos. En un mundo ideal, quizá todos los animales podrían vivir en su medio natural apartados del ser humano, pero en el mundo actual querer ser muy purista en cuanto al «no uso» de animales nos puede llevar en ocasiones a soluciones poco prácticas que no beneficien a animales concretos.

No hay una opinión unánime sobre este tema ni una postura oficial de ninguna asociación vegana

Terapia asistida con animales en santuarios de animales

¿Sería esta la forma ideal de beneficiar a humanos y a animales sin perjudicar a los animales? En el mundo ya existen varios centros así. Estos santuarios rescatan animales de cualquier especie que estén siendo explotados o en riesgo de serlo, los ayudan a recuperarse física y emocionalmente y les ofrecen un hogar. Al mismo tiempo estos santuarios abren sus puertas para que terapeutas certificados en terapia asistida con animales puedan visitar el centro con sus pacientes y llevar a cabo la terapia allí junto con los animales que ya han sido sanados y que están preparados para entrar de nuevo en contacto con humanos.

Estos santuarios especiales suelen ofrecer también terapias basadas en jardinería y horticultura. Su objetivo último es que humanos, animales y plantas tengan un espacio seguro donde conectar y sanar y de esta manera además se fomente el respeto y la compasión hacia todas las formas de vida.

AutoraMiriam Martínez Biarge, Médico Pediatra

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