Los niños crecen rodeados de muñecos, figuras y libros de animales no humanos, y ven series y películas en los que perros, cerdos o abejas son los protagonistas. Pasan la tarde viendo Buscando a Nemo y luego cenan palitos de pescado o se entretienen con los capítulos de Peppa Pig y sus juguetes, mientras comen un bocadillo de jamón dulce sin saber que se están comiendo a un amigo de Peppa.

especismo en la infancia
123rfLimited©asphoto777

El estudio Children are unsuspecting meat eaters: An opportunity to address climate change (Los niños comen carne desprevenidos: una oportunidad para abordar el cambio climático, en español), liderado por Erin R.Hahn y publicado en diciembre de 2021 en el Journal of Environmental Psychology, detalla como la mayoría de los niños observados, de entre 6 y 7 años, clasificaron a pollos, vacas y cerdos como no aptos para el consumo y el 41% afirmó que el tocino provenía de una planta.

Después van a la guardería y hacen carreras de caracoles, y en el colegio e instituto, diseccionan órganos de animales como corazones, ojos o cerebros y/o tienen animales como «mascotas» que viven enjaulados y son cuidados de manera colectiva para, según defiende el profesorado partidario de estas prácticas, que los pequeños aprendan mejor cómo son los animales por fuera y por dentro. Siguiendo la misma línea, organizan visitas a zoológicos y acuarios.

El especismo es la ideología predominante en nuestra sociedad

Las prácticas descritas sólo se entienden desde una posición especista, una ideología que sostiene que el ser humano está por encima del resto de especies y justifica el trato desigual e incluso la explotación y el maltrato de los animales no humanos. ¿Alguien se imagina que para estudiar el comportamiento humano necesitaran tener como mascota a un bebé?

El especismo es la ideología predominante en nuestra sociedad y, por tanto, cuestionarlo implica desafiar las prácticas sociales, culturales y económicas arraigadas, con lo que no es de extrañar que haya una gran resistencia y respuesta hostil ante tal posicionamiento.

Uno de los pilares básicos para ponerle fin es adoptar una dieta basada exclusivamente en plantas. Tal y como afirman diferentes sistemas sanitarios y asociaciones científicas de todo el mundo, como la Academia Americana de Nutrición y Dietética, seguir una dieta vegetariana estricta o vegana bien planificada es perfectamente adecuado para cualquier etapa de nuestras vidas, también en la infancia, ya que puede satisfacer las necesidades de nutrientes y promover el crecimiento normal.

«Una dieta basada exclusivamente en alimentos de origen vegetal puede no solo ser perfectamente adecuada para mantener la salud y promover el normal crecimiento y desarrollo de bebés, niños y adolescentes, sino que además puede proporcionar importantes beneficios gracias a la presencia de los antioxidantes y otras sustancias protectoras que se encuentran en grandes cantidades en el reino vegetal», afirma la pediatra Miriam Martínez Biarge en su libro Mi familia vegana. «Pero para que esto ocurra, la dieta debe estar bien planificada, pues no todos los alimentos de origen vegetal son iguales ni tienen los mismos efectos sobre la salud», agrega.

Si dejáramos que las criaturas, educadas con un pensamiento crítico, llegaran a su propia conclusión, no comerían animales

Hay que tratar de educar a los niños en el amor a todos los seres vivos. Si dejáramos que las criaturas, educadas con un pensamiento crítico, llegaran a su propia conclusión, no comerían animales. Y no lo harían porque el amor que la mayoría siente hacia el resto de los animales es algo innato: desde bien pequeños sienten curiosidad y empatía hacía ellos, sin necesidad de una enseñanza previa.

No obstante, hay que lidiar con la influencia social que irá en aumento con los años. Por ello, es fundamental brindarles información precisa y educarles sobre la diversidad de los animales, sus comportamientos, sus necesidades y sus derechos, fomentando así el respeto por todas las formas de vida, desde bien pequeños, y explicándoles por qué no comen como el resto.

especismo en la infancia
123rfLimited©famveldman

Los libros infantiles con temática vegana son una buena herramienta para abordar el asunto. He aquí algunos ejemplos: Rescate Animal, de Patrick George; El Sapito Vegetariano, de Ana María Romero; Como tú, de Guido Van Genechten; Por eso no comemos animales, de Ruby Roth; El rescate de Tina, de Ismael López Dobarganes e ilustrado por Vegames; Caperucita verde y el lobo, de Paula Ramos Rey e ilustrado por Laia González Aragonés; Un refugio para Mel de Sheila G.Esquivel y con dibujos de The Wild Rocks; y ¿Dónde están mis chuletas?, de Boris Ramírez Barba.

Es esencial adaptar el mensaje a la infancia para evitar traumas y emociones desagradables. La estrategia seguida será diferente para cada niño, puesto que cada uno de ellos tiene su propia personalidad, madurez y estilo de aprendizaje. Algunos pueden ser demasiado pequeños para entender el concepto de comer animales, otros pueden aprender mejor con dibujos, etc. Eso sí, nunca subestimemos lo que una criatura es capaz de entender por muy pequeña que sea.

Además de hablar sobre las razones que hay detrás del antiespecismo, es importante predicar con el ejemplo. En este sentido, si toda la familia es vegana será sencillo mientras se esté en casa. Otra cosa muy distinta será con otros familiares y amigos no veganos, y, en general, fuera de su hogar. Los padres no pueden estar en todos sitios, así que hay que explicar de forma clara y asertiva lo que significa el veganismo a educadores, profesionales médicos, compañeros y a otros miembros de la familia y amigos, muchos de los cuales no dudarán en cuestionar tu manera de hacer con preguntas tales como “¿te parece correcto imponer a tus hijos el veganismo sin que ellos puedan elegir? ¡Como si los niños omnívoros eligieran comer carne y pescado!

Es fundamental apoyar iniciativas legislativas que promuevan el veganismo en la sociedad

No nos engañemos, no es un camino de rosas educar para conseguir una mentalidad libre de discriminación animal. Porque, por un lado, quieres que tus hijos tengan los valores de la igualdad animal y el respeto a la vida y a la libertad; por otro, quieres que se sientan integrados y no unos bichos raros. En este sentido, es clave tener una comunicación abierta con la que los niños puedan expresar sus preguntas y preocupaciones, así como compartir sus experiencias y emociones, y nunca castigarlos si comen algo que no es vegano.

Es una buena idea socializar con otras familias veganas, preferiblemente compartiendo alimentos, para que no se sientan solos, y, sobre todo, enseñar a apreciar las diferencias individuales y a sobrevivir en un mundo tan hostil para el resto de los animales. También se puede incentivar en el entorno escolar la organización de visitas a santuarios de animales de granja -y no a zoológicos, acuarios y circos con animales-, de charlas con organizaciones de defensa animal y garantizar que haya alternativas veganas en las celebraciones.

Es fundamental apoyar iniciativas legislativas que promuevan el veganismo en la sociedad como pueden ser programas educativos sobre nutrición vegana y la incorporación de menús a base de plantas y de calidad en todos los centros escolares, hospitalarios y otras instituciones públicas y privadas. Las leyes y la educación son vitales para conseguir que las personas veganas no estén discriminadas.

Por último, y no por ello menos importante, es útil centrarse en los muchos aspectos positivos del veganismo al hablar con las criaturas, enfatizando que no se están perdiendo nada… ¡sino más bien todo lo contrario! Están creciendo de manera saludable, rodeados de amor, y contribuyendo a crear un mundo mejor para todos los animales.

Autora: Cristina Fernández, Periodista

Suscríbete a la Newsletter y recibe Bueno y Vegano gratis cada mes en tu correo

Bueno y Vegano, tu mensual 100% vegano
Bueno y Vegano Enero 2024