Resulta desagradable ver como las entidades públicas, en concreto los ayuntamientos, publicitan, como un evento formidable durante las fiestas patronales, el «asado de ternera». Que el gentío acuda a dicha convocatoria no es de extrañar, lo que es de extrañar es que alcaldes y concejales, como órganos del gobierno que representan, no destaquen por sus actuaciones dando ejemplo de sostenibilidad y sensibilidad.

Quizás desconocen que la ganadería produce más gases de efecto invernadero que todos los camiones y coches del mundo; que una vaca, por instinto y amor, puede recorrer muchos kilómetros en busca de su ternera o que hay otras maneras de celebrar las fiestas patronales sin derramar sangre. Lo peor es la ignorancia. Y el hacer bandera del «asado de ternera», una acción primitiva y cruel, tergiversando la felicidad popular, favoreciendo el empobrecimiento cultural.

Sigue aún en la mentalidad aislada de la mayoría de pueblos de España el mantener tradiciones crueles e involutivas. El profundo enraizamiento de estas impide el avance social, donde la barbarie es elemento común para la diversión ciudadana.

Si alcaldes y concejales organizaran eventos acompañados de una dieta plant-based, explicasen a los conciudadanos en qué consiste y les invitaran a participar, aprenderían nuevas maneras de alimentarse, así como sobre sus beneficios para la salud, sin acabar con la vida de nadie.

Autor: Enric Urrutia, Director

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