Al ser humano no le basta con levantar granjas industriales de animales terrestres: ha implementado un modelo parecido para criar y explotar a algunos animales acuáticos, incluyendo peces, moluscos y crustáceos. Hasta ahora los pulpos habían conseguido resistirse a ser animales de granja, pero la multinacional española Nueva Pescanova anunció el pasado año que criará en cautividad y comercializará en 2023 a estos cefalópodos. La noticia ha desatado las críticas de numerosos científicos y animalistas.

granjas de pulpos
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La primera granja de pulpos en España

La compañía gallega invertirá 65 millones de euros en la creación de la primera instalación de cría comercial de pulpos, que ocupará 52.000 metros cuadrados en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria. No ha trascendido más información sobre cómo se criarán y matarán a los animales.

Lo que sí sabemos es que, para desarrollar el proyecto, la empresa se basa en una investigación sobre la cría de pulpos en cautividad iniciada por el Instituto Español de Oceanografía, que logró la supervivencia de ejemplares juveniles nacidos en acuicultura, y que continuó en sus instalaciones de investigación y desarrollo después de comprar en exclusiva la patente. En julio de 2019, los científicos de la empresa consiguieron no sólo que el pulpo común (Octopus vulgaris) nacido en acuicultura llegara a su edad adulta, sino que se reprodujera fuera de su hábitat natural.

Los pulpos son «seres sintientes» que pueden experimentar placer, emoción y alegría, pero también dolor, angustia y daño

Nueva Pescanova afirma su apuesta firme por la acuicultura como “método para reducir la presión sobre los caladeros y garantizar los recursos sostenibles, seguros, saludables y controlados, complementando a la pesca”.

El mercado mundial de la acuicultura crece un 5% anual y se prevé que tenga un valor de casi 245.000 millones de dólares para 2027 frente a los 180.900 millones de dólares de 2020. Unas 580 especies acuáticas se cultivan de esta manera en todo el mundo y el 50% del pescado destinado a la alimentación a nivel mundial proviene de la acuicultura, según la FAO.

La controversia acerca de la cría de pulpos

“Más te acercas a ellos, más descubres que son similares a nosotros en muchas cosas”, afirma el narrador, buceador y cineasta Craig Foster en la obra Lo que el pulpo me enseñó, ganadora del Óscar al mejor documental largo en 2021. El filme nos explica la curiosa historia de amistad entre Foster y un pulpo común, y cómo son estos animales.

Una de las cosas más sorprendentes de los pulpos -hay 200 especies distribuidas por todo el mundo- es su inteligencia. Su cerebro funciona de forma parecida al del ser humano, con quien tuvieron un ancestro común hace 560 millones de años. Se trata de animales curiosos que tienen memoria a largo plazo y que pueden aprender observando a sus compañeros, que cuentan con habilidades para resolver problemas y una gran flexibilidad para adaptarse a situaciones nuevas y cambiantes: se les ha observado usando cocos y conchas marinas para esconderse y defenderse de sus depredadores. También se les ha visto cooperar con otros peces, sobre todo los meros, para hallar a presas escondidas.

A las razones éticas, hay que sumar los graves impactos ambientales que supondrán las granjas de pulpos

Razones éticas

“Dadas sus habilidades excepcionales, uno podría preguntarse si los humanos deberían comer pulpo, pero queremos plantear una cuestión ética diferente. A medida que crece la demanda mundial de pulpo, especialmente en los mercados ricos, también lo hacen los esfuerzos para criarlos en cautividad. Creemos que los pulpos están particularmente mal adaptados a una vida en cautiverio y producción en masa, por razones tanto éticas como ecológicas”, señala el artículo The Case Against Octopus Farming (El caso contra la cría de pulpos, en español), publicado en Issues in Science and Technology.

Además de su complejidad conductual y cognitiva, hay numerosas evidencias científicas que demuestran que los pulpos son “seres sintientes» y que pueden experimentar placer, emoción y alegría, pero también dolor, angustia y daño.

Impactos ambientales

A las razones éticas, hay que sumar los graves impactos ambientales que supondrán las granjas de pulpos: contaminación de los mares por nitrógeno y fósforo de los residuos; contaminación por fertilizantes, herbicidas y desinfectantes; propagación de enfermedades a animales salvajes; y daños a los hábitats en los que se instalan las jaulas. Asimismo, para alimentar a los pulpos -animales carnívoros- habrá que ejercer una presión adicional sobre la población de peces e invertebrados silvestres, agravando el problema de la sobrespesca.

Por todo ello, organizaciones animalistas como Compassion in World Farming (CIWF) piden a los gobiernos la prohibición de las granjas de pulpos. A las razones éticas, hay que sumar los graves impactos ambientales que supondrán las granjas de pulpos

AutoraCristina Fernández, Periodista & Blogger.

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