Las alternativas vegetales a la leche animal están en auge. Según el proyecto Smart Protein, las bebidas vegetales ya están presentes en el 37% de los hogares españoles.

Las bebidas vegetales contra la industria láctea
123rf Limited©byheaven. Leche vegetal

El precio de las bebidas vegetales

Sin embargo, pese a que, como veremos, no hay motivos materiales para determinar que las bebidas que proceden de una planta sean más caras que la leche procedente de un animal, su precio sigue siendo mucho más elevado.

La industria láctea en España

El ser humano es el único mamífero que, después del destete, sigue bebiendo leche. Y además, la saca de otra especie. Algo innecesario ya que sus nutrientes, por ejemplo el calcio, se pueden conseguir por otras vías: legumbres, cereales fortificados, brócoli, higos u otros vegetales. Aun así, en 2020, el consumo de leche animal en los hogares españoles superaba las 3.420.000 toneladas.

España es uno de los mayores países productores de leche de vaca de la Unión Europea. A octubre de 2021 el censo de vacuno lechero en nuestro país era de 822.257 vacas en ordeño. O lo que es lo mismo, una vaca por cada 30 habitantes. Según la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL), la cadena de producción y comercialización del sector factura unos 13 mil millones de euros al año y las industrias lácteas generan un volumen de negocio de más de 9.500 millones de euros anuales.

El mercado de las bebidas vegetales está creciendo en España, con un valor de 318 millones de euros

Explotación financiada

Mediante la Política Agraria Común (PAC), la UE mantiene el liderazgo en ayudas al sector ganadero. En cuanto a la producción de leche, las ayudas de la PAC cubren el coste completo de “los primeros 75 animales elegibles y del 50% del importe completo para el resto de animales elegibles de la explotación”. En el último paquete de subvenciones PAC por el vacuno de leche (correspondiente al periodo 2015-2020) fue de 93.579.000€. Como vemos, el sector lácteo no se mantiene exclusivamente por las decisiones de compra de los consumidores. Lo hace financiado por todos los contribuyentes europeos.

El sector lácteo se mantiene financiado por todos los contribuyentes europeos

Estas subvenciones fomentan la explotación lechera mientras mantienen el negocio. Lo afirma el mismo Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA): “El objetivo de estas ayudas es garantizar la viabilidad económica de las explotaciones que mantienen vacas de leche y reducir el riesgo de abandono de esta actividad productiva”. Y se trata de subsidios por hectáreas: cuanta más tierra se posee, mayor será el subsidio recibido. Esto da alas a las grandes compañías ganaderas y a los grandes terratenientes que, además de mantener sus explotaciones intensivas, les otorgan el poder de mejorar su rendimiento forzando la bajada de precios, por debajo del coste de su producción.

¿Y qué pasa con la producción de bebidas vegetales?

Si bien es cierto que la PAC ofrece ayudas para el cultivo de cereales, granos y legumbres, la mayor parte de la producción se dirige igualmente al sector ganadero y a la producción de lácteos.Según la organización promotora de dietas plant based Good Food Institute, entre el 50 y el 90% de la producción mundial de soja y avena se destina a los piensos que alimentan las vacas lecheras.

Desigualdades impositivas

La discriminación de las alternativas vegetales se ve igualmente reflejada en las tasas impositivas. El IVA de las bebidas vegetales es superior al de la leche de origen animal: mientras que a la leche de vaca se aplica un impuesto del 4%, en el caso de las bebidas vegetales este asciende hasta el 10%. Esto sitúa España entre los países con impuestos más elevados en este tipo de productos en la Unión Europea. En Reino Unido, Holanda, Francia o Bélgica se aplica el mismo IVA a la leche de vaca y las alternativas vegetales.

Los consumidores pagan un precio más alto por un producto mucho más consciente y sostenible. Esta diferencia de precios, a su vez, supone un freno a la competencia de los productos plant based, fomentando el consumo de leche de vaca con precios más atractivos para el consumidor. A día de hoy, la leche de vaca se vende más barata que el agua (0,31€/l), a precios muy por debajo del coste real de este producto, económica, sostenible y éticamente hablando.

Las bebidas vegetales contra la industria láctea
123rf Limited©geografika. Batido de leche de almendras

Explotación disfrazada de bienestar

Todo ello va acompañado de campañas promocionales de consumo de lácteos que aseguran el bienestar animal, con paisajes bucólicos y vacas que ríen. Pero el bienestar animal no es compatible con la producción intensiva. Como cualquier mamífero, la vaca solamente da leche cuando tiene que alimentar a sus terneros, por lo que previamente tiene que haberse quedado embarazada y parir. Un ciclo reproductivo natural que no encaja dentro de las exigencias de productividad de la industria.

Para la producción de leche, las vacas se inseminan artificialmente. Cuando nace el ternero, lo separan de inmediato y la madre empieza a ser ordeñada hasta dos y tres veces al día para conseguir el máximo de leche posible. Antes de que acabe de dar leche, se vuelve a inseminar manteniéndola en un ciclo reproductivo continuo y permanente, provocando un cambio en su metabolismo que les causa enfermedades, estrés y lesiones en las urbes. Su organismo ya no trabaja para mantener sus funciones vitales, sino para aumentar la producción lechera. Para contrarrestarlo, son tratadas con medicamentos, hormonas y tranquilizantes. En 5 o 6 años su producción láctea ya no resulta rentable. Entonces se envían al matadero.

Irresponsabilidad ambiental

Un proceso productivo, además, irresponsable desde el punto de vista ambiental. Sabemos que el sector ganadero es el principal emisor de gases de efecto invernadero con el 16,5% de las emisiones. En concreto, la producción de leche representa el 20% de las emisiones del sector, unas 1,4 gigatoneladas (FAO): tres veces más emisiones de gases de efecto invernadero que la producción de cualquier bebida de origen vegetal. Un litro de leche de almendra corresponde a 260 gramos de CO2, por ejemplo. Un estudio de la Universidad de Oxford realizado en 2018 demostró que la producción de un vaso de leche consume hasta doce veces más tierra (incluyendo la planta lechera, el área de pasto y las hectáreas de cultivo de los piensos) que un litro de leche de soja. El consumo de agua tampoco se queda atrás. Según Water Footprint Network, la huella hídrica media mundial de la leche es de 1020 litros por kilo. Así pues, para producir un vaso de leche (200-250 ml) se calcula que se necesitan unos 200 litros de agua. Esto es una cantidad 3 veces mayor de agua que la que se necesita para producir un vaso de bebida de almendras (la alternativa vegetal que más agua consume de todas).

La producción láctea genera tres veces más emisiones de gases de efecto invernadero que cualquier bebida de origen vegetal

Esta información no aparece en las etiquetas de los productos, lo que entorpece la elección de una alimentación más sostenible por parte de los consumidores.

Auge de las bebidas vegetales

A pesar de competir con una industria poderosa que cuenta con el respaldo de las administraciones públicas, el mercado de las bebidas vegetales está creciendo en España, aumentando un 15%, hasta llegar a un valor de 318 millones de euros en 2020, y las previsiones indican que seguirá creciendo, motivado por un consumo más limpio y consciente que cuenta cada vez con más adeptos. Tal vez las administraciones deberían revisar las subvenciones que otorgan al lobby de la industria láctea para lograr una transformación alimentaria realmente más ética y sostenible.

Autora: Ariadna Coma, Periodista

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