Entrevista a Jordi Casamitjana. Él es zoólogo especialista en comportamiento animal. Nacido en Cataluña y residente en el Reino Unido desde hace varias décadas. Sus trabajos de investigador científico y consultor, su activismo por la protección de los animales y su lucha contra la discriminación de la población vegana le han dado reconocimiento internacional. Acaba de publicar ETHICAL VEGAN – A personal and political journey to change the world.

Jordi Casamitjana: “El veganismo no es solo una dieta. No es solo una opinión, ni una tendencia”

¿Cuál es la diferencia entre veganismo ético y veganismo?

El término “Veganismo ético” se refiere al veganismo definido originalmente por la Sociedad Vegana (que creó el concepto), fundada en 1944 en el Reino Unido. Tal definición dice que el veganismo es “intentar excluir, mientras sea posible y práctico, todo tipo de explotación animal y crueldad contra los animales”. Como tal, no se limita solo a la explotación relacionada con la dieta, sino cualquier otra exportación de animales, como para la producción de ropa, productos de uso casero, cosméticos, medicinas, transporte, entretenimiento, hobbies, etc. Con el tiempo, el público en general empezó a asumir que veganos son simplemente los que no comen carne, productos lácteos o huevos, y por tanto para evitar que el concepto se diluya hasta perder su integridad, fue necesario añadir el adjetivo “ético”. El término vegano ético es equivalente a “vegano original”, “vegano autentico”, o “vegano completo”, y son personas que, como yo, no solo no comemos carne, queso o huevos, sino que tampoco usamos cuero, lana o seda, no visitamos zoos o circos con animales, no montamos a caballo, no consumimos productos testados en animales, etc. En mi libro explico que decisiones tomo en todas las opciones que se me presentan, desde el trasporte a escoger productos financieros.

¿Es el veganismo la respuesta a la crisis climática?

No hay duda de que uno de los sectores que contribuye más al calentamiento del planeta es la agricultura animal. Los gases con efecto invernadero producidos por las ganaderías y las granjas de producción de huevos y leche (no solo el dióxido de carbono, sino también el metano) son más dañinos para el clima que todos los gases producidos por todo el trasporte combinado. Por tanto, si alguien se define como ambientalista, reciclando mucho e intentando usar solo trasporte público, su esfuerzo puede ser en vano si sigue consumiendo carne, leche, lana o cuero (también se ha demostrado que la producción de textiles de origen animal tiene una huella de carbono más alta que los de origen vegetal o sintético). Así pues, el veganismo ético es también una respuesta a la crisis ambiental, no solo al problema del sufrimiento animal. Por este motivo, y como explico en mi libro, hay cinco “puertas” al veganismo: animales, salud, religión/espiritualidad, justicia social y medio ambiente, siendo esta ultima una de las más populares en los últimos años.

El público en general empezó a asumir que veganos son simplemente los que no comen carne, productos lácteos o huevos, y por tanto para evitar que el concepto se diluya hasta perder su integridad, fue necesario añadir el adjetivo “ético”

¿Cómo puede el veganismo transformar la sociedad?

El veganismo ético es una filosofía que genera un estilo de vida particular, pero también es un movimiento sociopolítico que puede trasformar el mundo. En mi libro explico como el concepto de “evitar hacer daño”, que empezó a manifestarse con el vegetarianismo y luego se desarrolló en el veganismo, tiene sus raíces en la antigua India y Grecia, y desde entonces se ha manifestado como un movimiento social, que al principio era bastante religioso, pero que desde el Renacimiento empezó a secularizarse. En la actualidad, se ha trasformado en un movimiento no-religioso, progresista e inclusivo que intenta evitar el “especismo”, que es el equivalente al “racismo”, pero referente también a especies, no solo a razas. En el último capítulo describo como me imagino que va a ser el “mundo vegano” del futuro, en el que no solo no habrá crueldad hacia los animales, sino tampoco destrucción del medio ambiente, pandemias, hambre global, racismo, calentamiento global, extinciones masivas, etc. Todo esto se puede conseguir si la mayoría de la población sigue la filosofía del veganismo original, y por tanto evita consumir productos dañinos a su propio cuerpo, otros humanos, otros seres sintientes y el medio ambiente (y la buena noticia es que ya existen productos alternativos en cada sector de consumo que son compatibles con el veganismo, y por tanto, empezar a crear el mundo vegano ya es posible).

Hay cinco “puertas” al veganismo: animales, salud, religión/espiritualidad, justicia social y medio ambiente

¿Por qué importa tan poco todavía el sufrimiento de los animales a la mayoría de gente?

La respuesta a esta pregunta es más fácil de entender si sustituimos la palabra “animal” por, por ejemplo, mujer, indígena, africano, sordo, etc. En tales casos, ahora nos parece bastante chocante que tal discriminación haya existido en la humanidad por milenios, y de hecho estamos hablando del mismo fenómeno cuando lo referimos a animales.  La verdad es que la sociedad moderna capitalista, que deriva de civilizaciones coloniales, imperialistas y patriarcales, fomenta la discriminación hacia “el otro”, aquel que es diferente a nosotros por cualquier motivo. A tal “otro” se le “objetiviza”, robándole el derecho a la igualdad y tratamiento respetuoso, y cuando esta actitud se institucionaliza y forma parte de la sociedad durante mucho tiempo, tal ceguera de la realidad se perpetúa. En el caso de la actitud de humanos con el resto de animales, el adoctrinamiento sistemático fomentador de la explotación animal se llama “carnismo” (término definido por la psicóloga Melanie Joy). Por tanto, el movimiento vegano intenta eliminar tal adoctrinamiento, y cuando esto se consiga, la gente podrá finalmente “ver” que el resto de los animales son como ellos, y también merecen una vida digna sin sufrimiento. De momento, el “carnismo” los ciega.

La mezcla de patógenos en especies diferentes que no se encuentran juntas en la naturaleza, y en humanos, son las causas universalmente reconocidas de todas las pandemias

¿Es esta pandemia global un aviso?

Las pandemias que afectan a la humanidad, no solo la de COVID-19, han sido siempre causadas por la explotación animal. Tanto en la forma de la cría intensiva de animales para la producción de carne, leche o huevos, como en el mercado de animales silvestres para las industrias de entretenimiento (zoos o mascotas), farmacéuticas o de investigación, la mezcla de patógenos en especies diferentes que no se encuentran juntas en la naturaleza, y en humanos, son las causas universalmente reconocidas de todas las pandemias.  Por tanto, en un mundo vegano donde estaría prohibida la cría de animales por cualquier motivo, el mercado de fauna silvestre, la caza, los zoos, el mantenimiento de animales silvestres en cautiverio como mascotas, y todas las otras formas de explotación animal, el riesgo de pandemias seria mucho menor.

La sociedad moderna capitalista, que deriva de civilizaciones coloniales, imperialistas y patriarcales, fomenta la discriminación hacia “el otro”, aquel que es diferente a nosotros por cualquier motivo

¿Tendremos edición en español y/o en catalán pronto?

Me gustaría que mi libro se tradujera a muchos idiomas, pero de momento no tengo planes de hacerlo ya que lo acabo de publicar y aún está por ver si el público lo encuentra interesante, y si hay suficiente mercado para el más allá del mundo angloparlante. Pero si alguien lo quiere traducir, naturalmente por mí no habrá objeción.

Autora: Montse Mulé, Editora

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