El abuso de antibióticos en las granjas industriales compromete la seguridad de nuestra especie ya que está causando la aparición de superbacterias resistentes a los antibióticos más potentes, una amenaza latente en términos de salud pública. Ganadería y antibióticos subministrados sin control, deberían estar regulados.

antibióticos en la ganadería

Etimológicamente, la palabra antibiótico está formada por el prefijo anti-, que significa contra, y la palabra griega biótikos, un derivado de biós: vida. Así que el antibiótico es sinónimo de oposición a la vida. El término antibiotique fue creado por el Dr. François-Henri Hallopeau en 1871, para designar la penicilina y otros fármacos. Por lo contrario a su etimología, los antibióticos son uno de los logros más importantes en la historia de la medicina, pues han salvado miles de vidas, contribuyendo a la mejora de nuestra calidad de vida. Sin embargo, la mala administración de antibióticos podría ser la causa del incremento de la mortalidad por infecciones comunes en un futuro no muy lejano.

Enfermedades en animales y humanos

Existen dos tipos básicos de gérmenes que causan enfermedades a los animales humanos y no humanos: las bacterias y los virus. Las bacterias son microorganismos vivos que existen como células independientes, están por todas partes y la mayoría de ellas ni tan siquiera causan daño alguno; de hecho, muchas bacterias son necesarias para la salud y la vida. No obstante, otras son perniciosas, provocan enfermedades cuando invaden el cuerpo e interfieren en los procesos normales del organismo. En ocasiones, pueden incluso provocar la muerte del infectado. Los virus, a pesar de no estar vivos, son capaces de crecer y reproducirse después de invadir células vivas, ya que necesitan un huésped para desarrollarse y convertirle en el blanco de sus fechorías. Además, los virus constantemente intentan encontrar nuevos huéspedes a quien infectar.

Nuestro sistema inmunitario es por sí mismo capaz de eliminar algunos microorganismos nocivos impidiendo que dañen nuestro cuerpo, otros, en cambio, o bien requieren tratamiento antimicrobiano o bien deben seguir su curso hasta desaparecer, como por ejemplo los virus que provocan los resfriados comunes, los cuales no deben tratarse con antibiótico. La función antimicrobiana es matar a los microorganismos, impidiendo así que crezcan, se reproduzcan y causen daños.

Uso de los antibióticos

El uso adecuado de los antibióticos ha logrado beneficios muy significativos, pero el abuso conlleva consecuencias que nos remiten al significado original de la palabra: antivida. En primer lugar, debemos tener en cuenta que sólo deberíamos tomar antibióticos por causa justificada bajo supervisión médica, ya que muchos antibióticos no distinguen entre bacterias buenas y malas, pues matan a los microorganismos indiscriminadamente y, por ello, suelen dañar la flora intestinal, provocan diarreas y deprimen el sistema inmunitario. Afortunadamente, estos efectos no deseados pueden remediarse, pero otros son más complejos. El abuso de los antibióticos ha conducido al desarrollo de bacterias resistentes, dicho de otro modo, algunos gérmenes patógenos han mutado, se han vuelto más resistentes a los antibióticos y como resultado estos han perdido eficacia en combatirlos. Este hecho se conoce con el nombre de resistencia bacteriana o resistencia a los antibióticos, un problema que va en aumento ya que algunas bacterias se han convertido en superbacterias, lo cual significa que se han vuelto resistentes incluso a los antibióticos más potentes. Según las hipótesis formuladas en un estudio llevado a cabo por investigadores británicos en 2016, si los antibióticos tradicionales pierden su efectividad, en 2050 podría haber más muertes por culpa de las superbacterias que por el cáncer. Actualmente, este problema se cobra la vida de unas 25000 personas cada año en Europa, 2500 de ellas en España.

El abuso de los antibióticos ha causado que algunas bacterias hayan aprendido a defenderse y hayan devenido resistentes

Uso desproporcionado de los antibióticos

A pesar de que una causa muy común de uso irresponsable de antibióticos es la automedicación, el principal causante del aumento de bacterias resistentes deriva del uso desproporcionado de estos en la industria ganadera. La ganadería industrial emplea con diferencia el porcentaje de antibióticos más alto a nivel global, pues el agua y los piensos suministrados a los animales confinados en granjas intensivas y en piscifactorías contienen grandes cantidades de fármacos para acelerar el crecimiento de los animales de forma fraudulenta y para tratar a animales sanos a modo de prevención, con el objetivo de prevenir brotes de infecciones, dado que la metodología industrial somete a los animales destinados al consumo humano a unas condiciones de vida tan insalubres que constituyen un terreno perfectamente abonado para la proliferación de bacterias y virus.

El principal causante del aumento de bacterias resistentes deriva del uso desproporcionado de estos en la industria ganadera

En las granjas industriales, donde hay miles de cerdos, ovejas, pollos, vacas, etc. malviviendo de forma masificada, sometidos a estrés y exposición a todo tipo de residuos, es muy probable que una pequeña infección se convierta rápidamente en un brote epidémico, por esta razón el abuso de antibióticos es la solución fácil para mantener en pie las explotaciones ganaderas industrializadas y vender carne barata. La mayoría de fármacos que se suministran al ganado son antibióticos cruciales para la salud humana. La colistina, por ejemplo, se utiliza de forma masiva en el sector porcino, pero también se emplea en medicina humana como tratamiento de última línea contra microbios multirresistentes, como Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii y Pseudomonas aeruginosa, responsables de infecciones cuya mortalidad es alta. Dado que han empezado a aparecer resistencias a la colistina, favorecidas por su utilización en la cría de animales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado que se prohíba su uso como profilaxis en explotaciones ganaderas. Cuanto mayor es el uso de antimicrobianos en las granjas, mayor es la probabilidad de que las bacterias devengan más resistentes a los antibióticos disponibles y causen infecciones imposibles de tratar. La OMS lleva algunas décadas alertando sobre la necesidad de reducir el uso de antibióticos en las granjas intensivas y a pesar que el uso de antibióticos usados en ganadería ha disminuido en un 13% desde 2011 según informes de la Comisión Europea, esta reducción todavía es insuficiente.

antibióticos y su uso abusivo

España es el Estado europeo que utiliza más antibióticos para la cría de animales, emplea 402 miligramos de antibióticos por cada kilo de carne producido, cuatro veces más que Alemania y seis veces más que Francia, de acuerdo con los datos publicados por la Agencia Europea del Medicamento en Octubre de 2017. Además, según el informe Carne de Cañón, presentado por Justicia Alimentaria en 2019, la población española consume ocho veces más carne procesada de la máxima recomendada, y la población infantil, entre 3,5 y 4 veces más que el máximo recomendado por las autoridades médicas.

Estos datos no deberían dejarnos indiferentes, frente a la peligrosa utilización de los antibióticos en la industria ganadera se deberían tomar medidas más racionales y justas para proteger a los animales humanos y no humanos, de lo contrario, nuestra seguridad sanitaria se encuentra gravemente comprometida.

Autora: Helena Escoda Casas, Historiadora y antrozoóloga, profesora de ciencias sociales

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