El consumo de miel es un tema muy debatido entre veganos y omnívoros. “Pero ¿por qué no comes miel si las abejas la hacen y nosotros solo la cogemos?”, es una de las preguntas clásicas a la que toda persona vegana ha tenido que dar respuesta alguna vez.

miel

“El veganismo es una forma de vida que busca excluir, en la medida de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales para la alimentación, la ropa o cualquier otro propósito”, define The Vegan Society.

Una abeja es un insecto, ergo, es un animal. Y la miel, esa sustancia natural con buen sabor y multitud de beneficios para la salud, la hacen las abejas para las abejas. Es su alimento, que les permitirá sobrevivir durante los meses más fríos y es fundamental para el bienestar de la colmena. Los seres humanos manipulan y utilizan a estos insectos para quedarse con el resultado de su trabajo y comercializarlo.

La abeja melífera, el género utilizado en la producción comercial de miel, visita hasta 1.500 flores para recolectar néctar. Lo chupa con su lengua y lo almacena en uno de sus dos estómagos destinado a esa función donde se mezcla con distintas enzimas. Una vez tiene suficiente néctar, vuelve a la colmena donde lo regurgitará y lo pasará de boca en boca a otras abejas obreras que lo masticarán para reducir su humedad. Después, lo almacenarán en las celdas del panal y lo secarán moviendo sus alas: al eliminar la mayor parte de la humedad del néctar, éste se convierte en miel espesa. A continuación, sellarán la celda con una tapa de cera y guardarán la miel para consumirla cuando sea menester. A no ser que antes llegue el ser humano.

Las abejas obreras, la parte más numerosa de la colmena, son unas trabajadoras incansables: una cucharadita de miel representa el trabajo de toda la vida de unas 10-12 abejas.

Cómo se obtiene la miel

Los apicultores manipulan constantemente los panales de miel. Para hacerlo, rocían humo para atontar a los animales y evitar así que les piquen. “¿Sabíais que la presencia de humo hace que las abejas nos volvamos más dóciles? Éste nos amansa y sirve de ayuda a los recolectores para hacer su trabajo”, explica una conocida empresa de miel en su web. La técnica del ahumador consiste en quemar hojas y hierbas secas para simular un incendio real. Es entonces cuando las abejas, ante la presencia de peligro, llenan su estómago de miel y sus movimientos pasan a ser mucho más lentos, tal y como explica la misma web. También se las agita bruscamente para separarlas de los panales, una acción que puede provocarles amputaciones e incluso la muerte.

Podemos vivir sin robar la miel a las abejas

Como decíamos, la miel es el sustento de las abejas. Si se la quitamos, ¿de qué se alimentan? Los apicultores les dan sustitutos artificiales azucarados, que debilitan el sistema inmunológico de los insectos y los hace más vulnerables frente a enfermedades, disminuyen la productividad y la longevidad de la colmena.

La abeja reina, la madre de la colmena -la única capaz de poner huevos-, corre todavía menos suerte. En la llamada moderna apicultura, son inseminadas artificialmente. “La inseminación artificial es la técnica que se utiliza para controlar el origen genético de los progenitores, pudiendo seleccionar aquellos caracteres que sean más interesantes para el apicultor, ya sean estos de tipo productivo (kilogramos de miel, polen, jalea real, etc.) o de comportamiento (menor agresividad, menor tendencia a la enjambrazón, resistencia a enfermedades, etc.)”, explica el estudio Inseminación artificial de abejas reinas publicado por el Centro Andaluz de Apicultura Ecológica.

Se puede recoger el esperma el mismo día de la inseminación o bien el día anterior, manteniendo éste a temperatura ambiente. […] Cada zángano (abeja macho, ndr) puede dar aproximadamente 1,4 ml de esperma. La recolección de esperma se realiza mediante la manipulación manual (dedos pulgar e índice) de la cabeza del zángano. Se estimulan terminaciones nerviosas que provocan la eversión del aparato genital y la posterior eyaculación del macho”, recoge el estudio. A continuación, “se procede a la narcotización mediante aplicación de CO2 de la abeja reina para evitar movimientos indeseables que dificulten la manipulación. Mediante los ganchos dorsal y ventral, accedemos a la bolsa copuladora en la que encontramos el orificio vaginal. Se administra la dosis de esperma previamente obtenido de varios zánganos (aprox. 8 ml)”.

Los apicultores también cortan las alas a la abeja reina para que no se vaya de la colmena y evitar así el enjambre -cuando la reina más mayor y un conjunto de abejas obreras abandonan la colmena para crear una nueva colonia, y así garantizar el crecimiento y la supervivencia de la especie-. Si bien, según afirman desde la Fundación Amigos de las Abejas, es una práctica cada vez menos común. Por último, los apicultores acaban con la vida de la reina y la reemplazan cuando no es más ‘eficiente’, lo más común es cada dos años.

La abeja melífera, el género utilizado en la producción comercial de miel, visita hasta 1.500 flores para recolectar néctar

Algunos apicultores transportan colmenas pobladas de un buen pasto apícola a otro y, en algunos casos, alquilan sus colmenas. En Estados Unidos, por ejemplo, cada año, “las abejas viajan largas distancias confinadas en sus colmenas y cargadas en grandes camiones para polinizar las flores de los almendros en California, provocándoles estrés”, detallan en la investigación Long-Distance Transportation Causes Temperature Stress in the Honey Bee, Apis mellifera (Hymenoptera: Apidae), publicada en la revista Environmental Entomology. “Una colonia puede ver la puesta de sol en Dakota del Norte y el amanecer en California”, añaden.

Por último, cabe destacar que el uso de determinados productos químicos en agricultura, como insecticidas, herbicidas y fertilizantes, puede causar la muerte de manera directa o indirecta de polinizadores tanto silvestres como domésticos.

El negocio de la miel y las alternativas

Los principales productores de miel son China, la Unión Europea, Turquía, Argentina, Irán, Estados Unidos y Ucrania, según datos de la FAO de 2018. Los países de la UE con mayor producción son Rumanía, España, Hungría, Alemania, Italia, Grecia, Francia y Polonia. Sin embargo, la Unión Europea y Estados Unidos no cubren su propio consumo y tienen que importar, sobre todo de China.

La miel es el tercer alimento más adulterado del mundo, tal y como denunciaba la Unión Europea en 2018: el 20% de las mieles importadas son fraudulentas, ya que no respetan los estándares de calidad europeos. En algunos casos, se ha encontrado mezclada con otros siropes, con azúcar de caña o de maíz. Este producto fue el protagonista de uno de los mayores fraudes alimentarios de los Estados Unidos: la empresa de importación y exportación de origen alemán, Alfred L. Wolff Inc., importaba un producto de origen chino adulterado con el antibiótico cloranfenicol y lo vendía como si fuera miel.

Podemos vivir sin robar la miel a las abejas. También sin polen, cera, propóleo y jalea real. Hay algunos edulcorantes que podemos utilizar para reemplazar este producto como el néctar de agave, el jarabe de malta de cebada, el jarabe de arroz integral, el néctar de coco, el jarabe de arce y la melaza.

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger

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