En todas las épocas de la historia han existido inconformistas que han propuesto la alimentación vegetariana como un paso adelante para los seres humanos. Todos podemos recordar a personajes célebres como Hipócrates de Cos, Pitágoras, Leonardo Da Vinci, Thoureau, Lev Tolstoi, Gandhi, Einstein o Albert Schweitzer, que junto a bastantes deportistas y personajes famosos de hoy día han defendido la alimentación sin carne de forma radical.

Peter Paul Rubens vegetarianismo
Peter Paul Rubens (1618-20)

Y encontraremos también religiones y filosofías con más de 2600 años, como el budismo y el jainismo, que defienden abiertamente una alimentación vegetariana. Ahora bien, ¿cómo empezó el actual auge de la alimentación incruenta? Vamos a verlo brevísimamente.

De Europa a Norteamérica. Cereales para desayunar

La alternativa vegetariana, un elemento vital de los nuevos estilos de vida, latía en la cultura anglosajona a lo largo de todo el siglo XIX paralelamente al auge industrialista. En 1812 aparece el primer libro de cocina vegetariana en Gran Bretaña, y también allí se fundó la primera asociación vegetariana del mundo moderno.

Poco después, en Estados Unidos ya se creaban hospitales vegetarianos. Uno de los más famosos fue el que dirigía el Dr. John Harvey Kellogg (1851-1943). Kellog fue el creador de unos populares copos de cereales con el mismo nombre, que nada tienen que ver con los actuales de la marca (los originales no llevaban azúcar). Su historia fue un tanto ridiculizada en una novela llevada al cine («El Balneario de Battle Creek»).

Mientras tanto, un médico pionero del crudivorismo, Max Bircher Benner, daba a conocer el muesli en 1900, a partir de una receta tradicional de los campesinos de los Alpes suizos. Por alguna extraña razón, el éxito mundial del muesli se daría en la década de 1960, y hoy encontramos mueslis de todas clases y con múltiples combinaciones, entre los que destaca el que se prepara con una base de copos de avena y otros cereales, frutos secos y algunas pasas o trocitos de orejones.

En Alemania, el naturismo y la medicina natural formaban parte del legado del Romanticismo, y su desarrollo llega hasta nuestros días. En 1914, poco antes de comenzar la Primera Guerra Mundial, hay en Berlín 15 restaurantes vegetarianos (82 en el resto de Alemania), 33 pensiones, 8 hoteles y 8 clínicas-sanatorio naturistas-vegetarianas.

Un siglo efervescente

En España, a principios del siglo pasado trabajaban médicos seguidores de todas aquellas corrientes de la medicina naturista europea. Entonces la mayoría eran próximos al vegetarianismo, o bien higienistas, o bien médicos seguidores de prácticas naturistas hoy clásicas (Kuhne, Priessnitz…).

En 1896, Jaime Santiveri abría en Barcelona «la primera camisería higiénica sistema Kneipp», y luego una farmacia Kneipp, antes de convertirse en la conocida empresa dietética.

La actividad naturista organizada en España vivió unos años de apogeo hasta el final de la guerra civil. En 1919, en Valencia se publica la revista «Helios», al igual que «Acción Naturista», editada en Madrid por el médico Eduardo Alfonso. Y en 1926 aparece «Pentalfa», precursora de las prácticas nudistas y naturistas.

Durante la Segunda República y la guerra civil española hubo incluso una ministra (Federica Montseny) relacionada con los movimientos naturistas y vegetarianos, que por aquel entonces llegaron a tener un gran auge. Hasta que a finales de 1939, el régimen franquista los eliminó (llegaron a prohibir la práctica de la medicina naturista).

De la segunda mitad del siglo podemos recordar la primera escuela formal de quiromasaje fundada por otro pionero, el médico naturista Vicente L. Ferrándiz, el mismo que había introducido novedades como la primera carne vegetal («Carnita»), con una receta de inspiración alemana. También cabe destacar la tarea del Dr. Honorio Gimeno, un gran médico hidroterapeuta formado en Alemania, y los libros del naturópata Adrián Vander.

En 1944 apareció en Gran Bretaña el movimiento vegano, que reúne a los vegetarianos que no consumen lácteos ni huevos ni miel, es decir, que rehúsan alimentos de origen animal. Entonces era minoritario, pero hoy, con los desmanes de la ganadería intensiva, está en plena expansión.

Pero a mitad del siglo pasado, el panorama naturista había cambiado. Tras la guerra civil española desapareció el auge de tan sólo unas décadas antes, con una intensa actividad ligada a los movimientos sociales, sobre todo de tipo libertario y de carácter universalista (esperanto, teosofía, cultura popular, participación ciudadana, anhelos mundialistas).

Seguían existiendo múltiples clínicas y restaurantes vegetarianos en toda Europa, pero el orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial no sólo había derrotado el fascismo, sino también aquellos ideales y ensayos utópicos.

Más allá de los «hippies»

Unos veinte años después, con la contracultura, volvieron. El vegetarianismo resurgió en las décadas de 1960 y 1970, y los protagonistas eran aquellos hippies que sentían la inquietud de elegir opciones naturales y de salud consciente. Su influencia ha llegado hasta nuestros días, unida a movimientos pacifistas, ecologistas y neo rurales.

Y se ha expresado de forma diferente según países y culturas. En Alemania nacerían los «Grünen» («Verdes») convertidos hoy en un movimiento ecologista de carácter político). Así, podemos encontrar las tiendas «Bio laden» (de alimentos y productos frescos ecológicos) junto a las veteranas «Reform House» (herbo dietética clásica).

De Japón a Europa, pasando por EEUU, encontraremos el contraste en las propuestas macrobióticas. No eran –ni son– del todo vegetarianas, pero hoy se reconoce su papel en la divulgación de algunos valiosos alimentos (seitán, gomasio, tahin, tofu, tempeh, tamari).

En todo caso surgieron nuevas actividades relacionadas con nuevos estilos de vida: yoga, meditación, tai chi, cursos de cocina bastante diferentes de las viejas recetas… Y se da una amplia divulgación de otros métodos (naturales, sin fármacos)  para la prevención y curación de enfermedades. La Medicina naturista se reconoce en los Colegios Oficiales de Médicos.

Y surgen nuevos movimientos sociales, desde grupos que se oponen a la tauromaquia hasta el movimiento contra la obligatoriedad de las vacunaciones.

Sin química o con química

¿Y hoy? Seguro que conocéis veganos gourmet junto a otros, más cercanos a una alimentación más radical. Bastará con recordar el Ayuno intermitente (sólo dos comidas al día como factor antiaging y de salud), la Alimentación crudívora, con espléndidas recetas «raw», o la Dieta higienista para depurar el organismo (son pioneros détox, con sus medidas para combatir la toxemia).

Incluso asistimos a una reciente racionalización general, que se fundamenta y resume en el concepto «Plant based diet».

Pero más allá de la dieta, ¿cómo es la calidad de lo que comemos? Porque nuestros abuelos comían sin insecticidas ni química de síntesis en el plato, luego hemos conocido la comida de dudosa calidad, y más tarde los alimentos de la agricultura ecológica. ¿Y ahora?

La masificación no favorece los alimentos bio; más bien se nota un revoltijo y cierta relajación en las normas de calidad bio. En otras palabras, ¡repasa bien lo que hay en tu nevera 365 días al año!

Prensa

Para acabar este brevísimo recuerdo histórico, citaremos la revista Integral, fundada en 1978 por naturistas-vegetarianos, y la posterior aparición de CuerpoMente, ambas editadas en Barcelona. Pronto se convertirían en las nuevas pioneras en la divulgación formal de todos los temas relativos a la alimentación natural, la salud y el cuidado del entorno.

Y unos años después, Bio Eco Actual y Bueno y Vegano, el periódico que tienes en tus manos, dan a conocer todos los meses, en papel y en digital, lo mejor que podemos esperar de los buenos alimentos y estilos de vida saludables.

Autor: Jaume Rosselló, Editor especializado en salud y alimentación

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