Hace unos meses los resultados de un estudio británico que había encontrado que las personas vegetarianas y veganas tenían mayor riesgo de padecer infartos cerebrales (ictus) y menor riesgo de infartos cardíacos que las personas que comen carne fueron objeto de titulares en los medios de comunicación de todo el mundo.

¿Tienen más infartos cerebrales las personas veganas?

Aunque nos hemos acostumbrado a que cualquier noticia negativa sobre el veganismo se viralice, sigue sorprendiendo que los que escriben estas noticias ni siquiera se molesten en leer bien el estudio original o en consultar a un especialista médico para que supervise la redacción de la noticia y compruebe que los datos son correctos. En este caso la discrepancia entre los hechos y los titulares alcanzó niveles que harían sonrojar a cualquier estudiante de periodismo que aun se preocupara por la ética de su futura profesión.

Los hechos

El proyecto EPIC-Oxford es un estudio de investigación iniciado hace más de 20 años en Gran Bretaña y que incluye más de 65.000 personas. El 30% de estos participantes son vegetarianos, y de ellos, solo una pequeña proporción son veganos. Este proyecto tiene como objetivo estudiar la relación entre dieta, otros factores del estilo de vida, y el riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Para ello, los participantes deben rellenar periódicamente una encuesta describiendo lo que comen y cada cierto tiempo se les pregunta si han padecido alguna enfermedad y qué medicaciones toman.

Gracias a este proyecto de investigación hemos averiguado por ejemplo que las personas que siguen dietas vegetarianas y veganas tienen un 32% menos de riesgo de enfermedad cardiovascular, un 12% menos de riesgo de padecer cáncer, y 30% menos de riesgo de padecer otras enfermedades como divertículos del colon o cataratas.

El abuso de sal es una de las principales causas de hipertensión arterial, que a su vez aumenta el riesgo de sufrir infarto cerebral

En este estudio concreto, los vegetarianos y veganos fueron analizados en el mismo grupo porque en los veganos la incidencia de infartos del corazón y de infartos cerebrales fue tan baja, que los números eran insuficientes para analizarlos por separado. Este es un dato importante porque la alimentación vegetariana y la vegana no son iguales y cada vez más conocemos los riesgos que conlleva el consumo de huevos y productos lácteos. Por ejemplo, en esta población los vegetarianos comían mucho más queso que los no vegetarianos, y el queso es fuente de sal, grasa saturada y colesterol. El abuso de sal es una de las principales causas de hipertensión arterial, que a su vez aumenta el riesgo de sufrir infarto cerebral.

Aun así el grupo global de vegetarianos y veganos tenía mejores indicadores de salud: tenían menos sobrepeso, menos hipertensión y diabetes y necesitaban menos medicación. Cuando examinaron el número de accidentes cardiovasculares y de infartos cerebrales los investigadores observaron que:

  • Los vegetarianos y veganos tenían un riesgo 22% menor de enfermedad cardíaca que los que comían carne.
  • Los vegetarianos y veganos tenían un 20% más de riesgo de ictus que los que comen carne.
  • Globalmente, el beneficio en la reducción del riesgo cardiovascular excedía el posible aumento de casos de infarto cerebral. No comer carne evitaría 10 episodios de accidente cardiovascular por cada 1000 personas durante un periodo de 10 años mientras que produciría 3 casos más de infarto cerebral en ese mismo número de personas y periodo de tiempo.

¿Tienen más infartos cerebrales las personas veganas?

Los titulares

Frente a los hechos descritos, los medios eligieron esta manera de (des)informar de la noticia:

  • “Los vegetarianos y veganos tienen mayor riesgo de ictus que los que comen carne” (ABC)
  • “Una dieta vegetariana podría aumentar el riesgo de ataque cardíaco, según un estudio” (El Confidencial)
  • “Los vegetarianos y veganos podrían tener mayor riesgo de sufrir ictus, según un estudio” (20 minutos)
  • “Investigadores advierten que los vegetarianos y veganos tienen mayor riesgo de ictus que los que comen carne” (La Vanguardia)
  • “El estudio que alerta que las dietas vegetariana y vegana pueden aumentar los accidentes cerebrovasculares (aunque son buenas para el corazón)”. (BBC)
  • “Los veganos tienen mayor riesgo de ictus que los que comen carne” (La Razón)

Como se ve, solo un medio (BBC) incluye en su titular ambos hallazgos del estudio. Los demás, o ignoran por completo el “otro” hallazgo relevante del estudio (la disminución del riesgo cardiovascular en el grupo de vegetarianos y veganos) o se limitan a mencionarlo en el subtítulo o en el texto de la noticia, con un tamaño de letra mucho más pequeño. No solo eso, sino que algunos, como La Razón, distorsionan la noticia original y hablan exclusivamente de “los veganos”, cuando el estudio dice con claridad que los veganos tuvieron tan pocos infartos cerebrales que no pudieron analizarse por separado lo que obligó a analizarlos con el subgrupo de los ovolactovegetarianos. Otros medios, como El Confidencial, ya no saben distinguir entre corazón y cerebro y cuentan la media noticia al revés.

El contexto

¿Es este el único estudio que ha investigado el riego de infarto cerebral en personas que no comen carne? No, tanto estudios previos como otros más recientes han encontrado que el riesgo de infarto cerebral, o bien es similar entre vegetarianos y no vegetarianos, o bien es menor en personas vegetarianas. El más reciente, publicado hace unas semanas, ha sido realizado en monjes budistas de Taiwán. Aquellos que llevaban una dieta vegetariana tuvieron entre un 50 y un 75% menos de riesgo de presentar infarto cerebral comparado con los no vegetarianos. Estos resultados, mucho más espectaculares que los del estudio británico, curiosamente no han sido del interés de ningún medio de comunicación.

La mayoría de estudios muestran que comer carne roja, en sí mismo, es un factor de riesgo para padecer un infarto cerebral

Esto es lo esperable, ya que en el año 2016 una revisión de estudios que incluían en total a más de 2 millones de individuos mostró que el consumo de carne roja por encima de 50 gramos al día y el consumo de carne roja procesada en cualquier cantidad, elevaba significativamente el riesgo de infarto cerebral.

En conclusión, la mayoría de estudios muestran que las personas que no comen carne tienen igual o menos riesgo de tener infarto cerebral que aquellas que comen carne; la mayoría de estudios muestran que comer carne roja, en sí mismo, es un factor de riesgo para padecer un infarto cerebral. Y hasta ahora todos los estudios han mostrado que no comer carne reduce, entre un 20 y un 30%, el riesgo de tener infarto de miocardio y otros problemas cardiovasculares, que son la primera causa de muerte en España. Por mucho que los titulares quieran convencernos de otra cosa, no, comer carne no nos protege de ninguna enfermedad y lo mejor que puedes hacer es dejarla fuera de tu plato.

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Referencias bibliográficas

Tong TYN et al. Risks of ischaemic heart disease and stroke in meat eaters, fish eaters, and vegetarians over 18 years of follow-up: results from the prospective EPIC-Oxford study. BMJ. 2019;366:l4897.

Yang C et al.  Red Meat Consumption and the Risk of Stroke: A Dose-Response Meta-analysis of Prospective Cohort Studies. J Stroke Cerebrovasc Dis. 2016;25:1177‐1186.

Chiu THT et al. Vegetarian diet and incidence of total, ischemic, and hemorrhagic stroke in 2 cohorts in Taiwan. Neurology. 2020;94:e1112‐e1121.

Autora: Miriam Martínez Biarge,  Médico Pediatra.

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